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Entre los Sueños y la Realidad {Ajax Von Schwarz}

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Mensaje por Viviane M. Harker el Miér Jun 01, 2011 12:36 pm
Lunes, 03 de Enero de 2011, 11:00 a.m.

A pesar de que ya llevara varias semana viviendo en Londres y encargándose de la tienda, la verdad era que para Viviane era todo demasiado nuevo. Amoldarse a esa nueva vida le estaba costando más de lo que hubiera imaginado en un primer momento. Amoldarse a tener un horario que seguir de nuevo, a unas rutinas, a levantarse pronto, a ir hasta Le Mystique y abrir, a mostrarse amable y sonriente, todas esas pequeñeces que seguramente su hermana y su abuela habían hecho como algo natural, eran nuevas para Viviane que había estado acostumbrada a ir y venir. Un ser libre que no se había dejado atar a nada ni a nadie.

Miró a las dos adolescentes que se encontraban en un rincón de la tienda mirando libros. Las siguió con la mirada con gesto tranquil mientras que ella se encontraba detrás del mostrador sentada en una banqueta con el cabello oscuro libre y un libro en las manos. Su ropa oscura con ribeteado en morado, una larga falda y una blusa que había elegido porque consideraba que le daba el aspecto que debería tener la dependienta de una tienda de esas características, las pulseras que tintineaban en sus muñecas, de plata. El colgante con una triple luna ( )O( ) que llevaba en el cuello con una amatista engarzada conformando la luna central. Todo en ella parecía estar en consonancia con el ambiente, con la música celta que de forma suave sonaba, con el incienso que daba un aroma característico al lugar. Pero ella, en el fondo, sentía que desentonaba.

Las risas y los comentarios llegaban con claridad en la tienda prácticamente vacía. Estaban nerviosas, podía notarlo simplemente con mirarlas. Nerviosas y ansiosas, seguramente estarían buscando algún tipo de hechizo de amor. Un amarre. Algo que Viviane detestaba porque significaba que privaría de la capacidad de decisión en la otra persona. Las siguió con la mirada cuando se acercaron hasta el mostrador con un par de libros sobre hechizos. Sabía que no funcionarían, pero la ilusión era lo último que se pierde. No lo harían porque ninguna de las dos tenía una firma mágica y porque ninguna de las dos, en realidad, creía en lo que iban a hacer.

Nos llevamos estos dos. ¿Crees que funcionarán?
¿Qué es lo que queréis hacer?—preguntó casi por compromiso, aunque la sonrisa ligera que había en sus labios se mantuvo. Dejó a un lado el libro que estaba leyendo, un libro encuadernado en cuero y que tenía aspecto de antiguo.
Mary quiere que Jimmy, el chico más popular del instituto le pida salir.
No, no es eso, solo que… bueno, me gustaría que me mirara un poquito más.
Si no se fija en ti, querida, es que está ciego.

Eso provocó una risa nerviosa, una mirada cómplice y dos clientas contentas que salían por la puerta con sus libros recién comprados. Volverían. Estaba segura que lo harían. Lo harían cuando vieran que necesitaban una serie de ingredientes que no podrían encontrar en ninguna otra parte. Negó para sí y volvió entonces a concentrarse en la lectura que tenía entre manos. Se trataba de uno de los diarios de su abuela donde hablaba de plantas. Siempre le había fascinado la forma que tenía de conocerlas, de quererlas y sus explicaciones eran claras y precisas, normalmente con dibujos hechos por Maeve. Además le hacía sentirse unida a ella y a su hermana el ver la letra elegante, con trazos anticuados, que poblaba la página escrita con tinta.
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Mensaje por Ajax H. Von Schwarz el Miér Jun 01, 2011 1:06 pm
La tienda de esoterismo. Mi proximo destino y tambien el primero. Ya que nunca había ido ahi ¿que clase de mago era que no iba a una tienda de magia? supongo que el miedo a que me descubriesen, andaba por las calles en dirección a aquel lugar plagado que de alguna manera me hacia sentir como en casa, la magia era lo único que realmente creía como mío, la vida parecía esparcirse con trozos de ceniza a mi lado conforme pasaban los días, pero los cuadros, la pintura...esa chica que era lo más agradable de los sueños, esa mujer que siempre me acompañaba cuando cerraba los ojos, algunas veces de guía junto a la catastrofe, otras simplemente de protagonista, pero aparecía como un simple espectro en mi vida, una ayuda a la que acudir aunque sin poder hablar realmente con ella, definitivamente la había dado por inexistente, esa belleza no era humana.

Anduve durante minutos, me lo cogía con calma, observando cada pequeño milímetro, persona o animal que pasase por mi lado, desconfiaba de todo lo que me rodeaba o si confiaba me costaba admitirlo ¿miedo a la perdida? posiblemente, pero todo parecía sumirse en un autentico pozo negro y solo quería sentirme en una especie de hogar que no fuera mi vacía casa llena de cuadros, muertes, accidentes sin poder haber servido de nada, tristeza pintada en blanco y negro, aquellos colores representaban perfectamente algo a lo que aferrarme, colores puros, oscuros y claros, aunque tenía tendencia al negro, haciendo que éste cogiera más protagonismo, dandole un toque unico, ya que de normal los pintores usaban colores vistosos, en mi caso era al contrario.

Por fin vi la tienda y entré, no saludé, la educación no era mi prioridad en estos momentos, demasiados fantasmas interiores, el mundo solo parecia ser un ambiente alejado a lo demás, a mi ser, a la venganza...busqué libros de pocimas para envenerar o algo así, pero no había nada, solo quería un libro orientativo para que hacer ante las premoniciones, algo que me ayudase un poco, el simple hecho de leer me llevaría más allá de los problemas mundanos y cualquier escusa valía para alejarme de éstos, aunque la sensacion de culpabilidad y traicion, aun sabiendo que hacia lo correcto, jugaban en mi contra.

Entonces me dirigí hacia donde estaba la dependienta y cuando la miré vi a la chica de mis sueños, mi rostro quedó en shock-tu..-dije en un murmuro, mi cara debía ser un mapa, entonces esa chica existía, no había sido causa de mi imaginación , pero no supe que decir o hacer, incluso por momentos desee irme y volver a entrar, no era posible, pero me quedé estatico, joder debía reaccionar- ¿Dama del Lago?-dije en un murmuro, ya que en los sueños se había presentado así y aunque investigué y sabía que se llamaba Viviane, era preferible decirle por el "mote", almenos la caída no sería tan estrepitosa, me sentía estupido y como un crío.

-B-bueno quiero...algun l-libro de magia para...premoniciones-dije incomodo , rascandome la nuca, era estupido, debía comportarme, solo era esa chica que aparecía en sueños, solo eso, no debía llevarlo a otro nivel, mal cacao mental poseía, luego empecé a andar por allí dando vueltas sin saber a donde ir, simplemente para intentar salir del paso, debería creer que estaba loco perdido, como podía meter tanto la pata en un momento, aquella situación se salía de todos mis esquemas.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Miér Jun 01, 2011 1:30 pm
Viviane alzó la mirada al escuchar la campanilla que indicaba que había un nuevo cliente, un hombre joven que se movía por la tienda. Sus ojos miraron más allá y lentamente, con cierta dificultad al principio como si fuera una persona acostumbrada a ocultar lo que era realmente, comenzó a formarse su firma mágica. Parpadeó por un momento, no era algo que debiera hacer, a fin de cuentas era parte de la privacidad de las personas, pero era mucho mejor estar prevenida. Nunca se sabía qué o quién podría atravesar esas puertas. Al ver que comenzaba a andar por la tienda ocupado, seguramente, en sus propios asuntos, Viviane volvió la mirada hacia el libro que tenía delante de ella.

Los minutos pasaban lentamente, hasta que una exclamación en susurros hizo que alzara el rostro. Sus ojos claros se fijaron en el hombre que había entrado unos minutos antes y durante unos instantes no supo cómo reaccionar. Hacía mucho que nadie le llamaba así, demasiado tiempo. “Dama del Lago”, era una tontería familiar, algo privado que habían utilizado sus padres por lo característico de su nombre relacionado directamente con la leyenda Artúrica. El hecho de que ese hombre lo dijera, no pudo evitar que un escalofrío la recorriera de arriba abajo.

No creía en las coincidencias, no lo había hecho nunca y no comenzaría a hacerlo en ese momento. Maeve, su abuela, le había dicho que todo tenía una razón. Que un desconocido le llamara por aquel mote familiar únicamente le indicaba que quizá se hubieran conocido. Quizá lo hubieran hecho en otra vida. No tenía el poder de la videncia, por mucho que le gustara decir lo contrario cuando trabajaba tirando las cartas. Y después llegó su pregunta. Era casi como si le estuviera leyendo la mente. No sabía qué clase de mago tenía delante, pero sí podía ver a la persona.

Había algo que le incomodaba y le sorprendía, había algo que escondía, había algo que le enfadaba. No podía saber qué era, pero eso lo podía leer en su mirada, en su forma de moverse, en ese lenguaje que no se expresaba. Dejó con suavidad el libro sobre el mostrador incorporándose. En un primer momento se quedó estática mirándole. Su mente no entrelazaba la información, pero su instinto le decía que tenía que saber algo que se le escapaba. No, aquello no era normal. ¿Pero qué lo era en el mundo que vivían?

Decidió que era mejor moverse, que era mejor ir a por un libro que le pudiera servir. Sobre adivinación había dicho. Había muchos temas diferentes para tratar: cartas, péndulos, bolas… pero algo le decía que él no buscaba precisamente todo aquello. Cruzó la tienda hacia los libros, poniéndose de puntillas para llegar a las partes más altas de las estanterías y sus dedos rozaron el lomo de un grueso volumen. Lo cogió con delicadeza como si fuera el bien más preciado y se acercó hasta donde se encontraba el hombre deteniéndose delante de él en uno de sus idas y venidas.

Creo que le podría venir bien, es un tratado sobre adivinación y premoniciones, también habla de métodos para potenciarlas y controlarlas.—el tono era suave mientras movía el libro hacia delante para que le cogiera.— Perdone, pero… ¿nos conocemos? Antes, el nombre que ha utilizado.—frunció con suavidad el ceño, buscando las palabras adecuadas.— No mucha gente me llama de esa manera y creo que es la primera vez que le veo.

¿Era la primera vez? Buscaba intentar saber si lo había visto antes, pero se le escapaba, se diluía en su mente como si no quisiera ser encontrado. Estaba confusa. Quizá se hubiera equivocado, sí, era una razón lógica. Quizá pensaba que estaría su hermana allí. Podía ser una razón. Quizá conociera a Morgaine. Y quizá tuviera un mínimo de idea de qué había ocurrido con su hermana.
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Mensaje por Ajax H. Von Schwarz el Jue Jun 02, 2011 11:35 am
No paraba de moverme, era como si cuanto más me moviese todo sería más facil de asimilar, una simple estupidez porque no pasaba nada, entonces ella se fué a por lo que le había pedido, era todo tan extraño que no sabía por donde cogerlo, me había enfrentado a muchas situaciones, sobretodo desagradables e incomodas, de las cuales siempre lograba salir del paso o almenos no fomentar sospechas durante años, esta vez simplemente no podía, literalmente los sueños se habían hecho realidad, algunas veces...sobretodo de pequeño, deseé que existiese, aunque era más bien por la perdida de mis padres que otra cosa y ahora que estaba ahí, actuaba como un soberano estupido desorientado, aunque realmente era así.

Entonces la ví acercarse con un libro al que pareció tendermelo, lo cogí con cuidado, ella lo apreciaba tanto como la tienda, aunque a mi parecer era lógico, tenía su toque místico y antiguo, a la vez que acogedor, con las manos lo cogí, tenía un tacto un poco áspero pero al parecer y con el título y lo que ella me dijo luego, era el que buscaba...sobretodo el hecho de potenciarlas y controlarlas, no saber distinguir entre un sueño o una premonición aveces era algo más añadido a todo, siempre estando en tensión y cuando no recordaba lo que había soñado, temía no recordar alguna premonición y me pasaba el día viendo noticias a ver si algo solía recordarme al sueño, desgraciadamente algunas veces si ocurría y no podía avisar, aunque casi nunca solían creerme. Saber el futuro era una responsabilidad añadida.

Entonces ella me preguntó si nos conocíamos, no supe si afirmar o negar, estaba claro que yo a ella sí, almenos durmiendo pero ella a mi no y dudaba que contandole que llevaba años soñando con ella o apareciendo en mis sueños fuese una explicación muy racional, aun así quería intentarlo, aunque antes pagué el libro por si su reacción no era la esperada, saqué el billete y un par de monedas que llevaba en el bolsillo junto a las llaves de casa y lo dejé encima del mostrador, echando un vistazo al libro a grandes rasgos, me recordaba a un viejo libro de brujería en el que hacías pociones y cosas así pero yendo más allá, mucho más allá.

-Soy Ajax, disculpe, y debo decirle que no nos conocemos o mejor dicho, tu a mi no...yo a ti sí-dije y no supe como continuar, puse las manos en el mostrador apoyandolas junto con el gran libro que lo dejé sobre éste, leyendo un poco el suyo para levantar la mirada hacia ella-llevas años en mis sueños-dije mirandola-tu..bueno tu Viviane de mis sueños se presentço así la primera vez, no quiero molestarla, aunque debo admitir que me pica la curiosidad, pero no me gustaría como un loco obsesionado con usted, es solo que simplemente aparece y de algun modo me inspira a la hora de pintar. Además los sueños nunca se han podido controlar.-dije a modo de finalización, ahora ya sabía eso, solo era cuestión de esperar su reacción la cual probablemente fuera echarme con "elegancia" de allí o almenos es lo que haría yo.

No se me daba bien hablar de "usted", prefería de "vos" que quedaba más victoriano pero me sonaría raro y al final terminé entremezcladolo todo, era el nerviosismo más o menos aplacado por una supuesta tranquilidad, necesitaba sentarme y calmarme, seguramente cuando saliese de ahí me iría a tomarme alguna tila para relajar los musculos, era como vivir con presión día sí día también, no recomendaba esta clase de vida a nadie pero a la vez tenía lo suyo de interesante, de no haberlo hecho seguramente me arrepentiría y aunque no lo dijese a Myron ni a Leen, temía perderlos y creo que cada día...cada minuto que pasaba los estaba perdiendo poco a poco, lentamente y ello me desquebrajaba el alma, bajé la mirada inconscientemente.

Luego la levanté y la miré, busqué algun cacharro de algo para salir del paso, que no creyese que estaba roto por dentro, aunque ¿por que tanto interés con lo que se preguntase de mí? nada, a fin de cuentas solo era un cliente debía serlo oficialmente, nunca creí que me dijese eso a mi mismo, poniendo en practica mis metodos sofisticados de cliente, sonreí levemente ante esos pensamientos tan poco usuales y le señale un tarro, ni idea de lo que era ni para que servía solo era una simple escusa para hablar con ella, tenía pareja pero nunca la amé..con ella era diferente, la "conocía" de mucho antes y no lograba meter una decente, temía quedar más en ridiculo de lo que ya había quedado.

-Por alguna casualidad ¿eres bruja?-dije yendo al grano, esque creo que todo sería más facil entre ambos si esa respuesta era afirmativa, aunque jugaba con una moneda de dos caras, ya que frente al publico era un Equites y alejado a la sociedad un Sol, miré a nuestro alrededor y no había clientes, por momentos tuve la necesidad de ir a la puerta y poner "cerrado" pero sería demasiado descarado y lo último que quería era llamar la atención o me metería en problemas graves si algun Equite se enteraba.

"Di que sí" pensé, solo un sí y me sentiría menos fuera de lugar, aunque si no lo era estaba claro que tenía conocimientos de magia y con eso ya casi que me conformaba, pero era mejor que lo fuera realmente, entonces volví la vista a la puerta y me sonó ver dos caras conocidas, me dirigí hacia el interior de la tienda donde estaban los libros más viejos o los recien llegados, quedandome sumido en aquellos estantes llenos de polvo y con cierto ambiente atractivo, mágico...solo en silencio a la espera de que se fueran los equites que habían entrado, rogaba que no me hubiesen visto, cerré los ojos y ví pequeños flashes de un intento de asesinato, estaban inacabados, solo escuchaba gritos e imagenes intermitentes sin sentido, abrí los ojos y en vez de ir a ayudarla, simplemente me quedé sentado en el suelo, en aquel pequeño templo de magia, tapandome la cara con ambas manos buscando algo por donde seguir.

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Mensaje por Viviane M. Harker el Jue Jun 02, 2011 2:02 pm
Frunció el ceño ante su comentario, algo extraño en un rostro como el de Viviane que aunque sereno, prácticamente no tenía ese gesto entre sus habituales. Escuchó lo que le decía mientras mantenía el gesto grave. Sintió un cosquilleo en la nuca que se deslizaba por su espalda. Era extraño, muy extraño. Si hubiera estado viviendo en Londres seguramente se hubiera sentido automáticamente violenta, pero no había sido así. No podía ser un acosador, no al menos en tan poco tiempo, aunque no pudo evitar que sus ojos verdes de gata se entrecerraran mientras le escuchaba. Había algo, en su interior, que le decía que escuchara lo que tenía que decir y que no le juzgara. Un nerviosismo que había aparecido después de ese cosquilleo y se había instalado en su estómago. Llevaba semanas que tenía la sensación de que iba a ocurrir algo. Intuiciones lo llamaba, no tenía el poder de los Sight ni mucho menos, pero… joder, allí estaba ese hombre.

Ajax. Se recordó que se llamaba Ajax. Y sabía su nombre. La sorpresa seguramente se vería reflejada en su rostro, en sus ojos verdes que se abrieron de golpe. ¿Qué demonios estaba ocurriendo? Hubiera deseado que Maeve estuviera allí, que no se hubiera ido demasiado pronto. Incluso hubiera deseado que su madre estuviera cerca. Seguro que hubieran sabido qué hacer. También estaba Morgaine, pero Morgaine no sabía con exactitud si estaba viva o muerta, simplemente había desaparecido sin dejar rastro.

Perdone si soy un tanto… suspicaz, pero la verdad es que nunca me había ocurrido algo así, ¿está seguro que sueña conmigo? Quizá sea alguna mujer que se me parece o, simplemente, que nos hemos cruzado en algún momento sin saberlo. Todo el mundo sabe que los sueños toman muchas cosas de la realidad que nos rodea y en la que no nos hemos fijado.—el tono era tranquilo y razonable. No quería molestarlo ni mucho menos, pero resultaba cuando menos sorprendente. Era un Sight, con esas palabras y el libro que había pedido tenía toda la pinta de serlo, pero no sabía hasta qué punto el poder de ellos… ¿Hasta qué punto podría haberla visto en su vida? ¿Significaba eso que estaban unidos de alguna manera?

Desvió la mirada entonces, observando lo que hacía, señalando hacia una figura que había en uno de los rincones. Sus pasos ligeros se acercaron hasta donde se encontraba. Era un tarro donde había distintas piedras, era más un juego que otra cosa. Según la piedra que sacaban muchas veces uno podía saber qué era lo que más necesitaba en cada momento, si es que uno creía en esas cosas. Entonces llegó la pregunta clave, una pregunta que cayó como una bomba y volvió a alzar la mirada. Si no hubiera visto su firma unos instantes antes… bueno, simplemente hubiera ignorado la pregunta.

Como usted, así es.

Y no pudo decir nada más, un instante estaba a su lado y después había ido a la zona de detrás de la tienda. Había tenido la intención de cerrar la puerta, de poner que se cerraba antes y llevarlo a la parte de detrás, algo le decía que necesitaban hablar, pero en ese momento las campanillas se movieron y aparecieron dos hombres. Automáticamente el instinto de supervivencia de Viviane se activó. Dejó las piedras a un lado acercándose con paso ligero hacia donde se encontraban, con una sonrisa en los labios y el sonido de las pulseras al moverse. Parecía una gitana en ese momento, con el cabello oscuro y libre mientras clavaba sus ojos verdes en los dos hombres.

¿En qué puedo ayudarles caballeros?

Le Mystique siempre había estado bajo el foco de mirada de los Equite, así se lo habían avisado su hermana y su abuela, pero también era cierto que las consideraban más como unas excéntricas que como unas auténticas brujas. Unas excéntricas que regentaban una tienda de magia. En ocasiones mostrarse a la luz era mucho más efectivo que esconderse porque… ¿cómo alguien pensaría que estarían tan locas como para no hacerlo? Aun así, la mano de Viviane se posó con suavidad sobre una amatista que le ayudaría llegado el caso.
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Mensaje por Ajax H. Von Schwarz el Lun Jun 06, 2011 1:46 pm
Era suspicaz ¿quien no lo sería en su lugar? pero allí estaba ella con esa tranquilidad que parecía inamovible, como si pudiese decirle perfectamente cualquier bomba y ni se inmutase, pero lo cierto que pese a sus palabras, no me habían afectado como esperaba, creo que por el hecho de ser pintor, como que todo lo que me dijesen lo veía de una manera diferente, entrelazandolo con el hecho de ser un infiltrado y jugar con los sentimientos de la gente, aunque no era del todo cierto, todo tenía una intención más allá, mi silencio fué la unica respuesta, almenos por unos minutos, realmente aunque sabía que responder...dado que no había otra chica en mis sueños, solo ella.. y tantos años viendola no me hacían dudar, si fuesen visiones nuevas donde ella apenas apareciese, pero no habia nada de eso.

-Eres tu-dije como respuesta, no había que darle más respuestas- y me temo que no nos hemos cruzado, es la primera vez que te veo en persona, creeme que si te hubiese visto antes en otro lugar mi reacción hubiera sido algo así como " ya la veo en todos los sitios"-dije encogiendome de hombros, imaginando que por ejemplo la hubiese visto en algun parque y a causa de la gente y los rostros tras rostros podría haber servido cualquier excusa para no creer lo que mis ojos hubiesen visto, lo dudaba ya que hubiera preferido seguir como si nada hubiese ocurrido.

Ella afirmó que era una bruja, algo a mi favor ya no jugaba contra una humana, la mayoría con las que me había tropezado no tendían a ser muy creyentes en la magia, yo les preguntaba que opinaban por simple curiosidad y sus respuestas sonaban tan artificiales y grupis de Harry Potter, que en vez de ayudarnos en ese sentido enviaba a los magos a la ignorancia con tanta escuela..con aurores y "señor tenebroso", aunque admitía que tenía su toque interesante pero prefería mil veces el aprendizaje de la calle, te conocías más y conocías de una manera más profunda hasta donde podían llegar tus capacidades avanzando en cada reto.

Entonces al ver a esos caballeros me escondí, arriesgaba demasiado si me veían, estaba en aquel lugar de conocimientos, escuchando la conversación, se escuchaban los pasos de los caballeros por la pequeña tienda de esoterismo, estaba callado y en un sumido silencio.
--
Mientras en la tienda los Equites observaban la tienda a la que iban casi como rutina, la chica aunque les parecía muy sospechosa también se les antojaba un tanto friki por la magia y e ahi el dilema, aparte de que nunca les había dado pruebas para sospechar, aun así nunca venía mal asomarse, uno de ellos era el típico que lo tocaba todo, entre la curiosidad y el escepticismo de algunas cosas.

-Sí, bueno...ya sabes a lo que venimos.-dijo uno de ambos, el que parecía más veterano, mientras cogía un boli con total tranquilidad, como si estuviese en su casa, él era quien mandaba y ordenaba, ella era la sospechosa y por último, el otro era el novato que todo lo veía desde una perspectiva nueva y atrayente, con ideas ideas y más ideas a las que nadie solía prestar atención, ya que todos en esa epoca solían estar rebosantes de ideas cuanto menos un poco..surrealistas, basadas en libros bastante alejados de la realidad.

Entonces al joven Equites se la cayó una de las típicas bolas de las brujas de la tele, donde veían el futuro o el pasado, el sonido fué estridente y fuerte, sobretodo el sonido del vidrio en el suelo, el chico enrojeció soberanamente como un tomate y se acercó al líder de el pequeño grupo, lo miró como un corderito y le dijo-¿ y si nos vamos?-dijo tremendamente incomodo por la situación, entonces lo miró. Asintió entre molesto y resignado, dejó el boli sobre el mostrador y se fueron sin decir nada más, ni una simple disculpa por el estropicio.

---

Cuando oí las campanillas de la puerta dando a entender que salían, me levanté del suelo y me asomé poco a poco a ver si aun estaban, pero ni rastro de ninguno, suspiré aliviado y entré a la tienda de nuevo hasta donde estaba "La dama del lago"-disculpa, me conocen y..no quiero que sospechen-dije en un susurro acercandome a su oído, ella era un poco mayor que yo, almenos en edad humana..sabía de sobra que los brujos podían llegar a vivir siglos y que nada les pasaba fisicamente, puede que ella fuese mucho más que centenaria. Me sentí un crío de repente.

Talvez sería mejor irme, aunque no me apetecía lo más mínimo, pero ¿de que podía hablar con ella? ni siquiera sabía si estaba interesada con el problemilla de los sueños, di un suspiro largo sin saber que decir o hacer..otra vez, estaba tan cerca de ella y tan lejos a la vez que no sabía si al irme, todo esto había sido en vano, temía que si la perdía aquí..en el sentido de que no quisiera tener contacto con "el loco de los sueños", también la perdería en ellos, demasiadas visiones en poco tiempo y la duda..solo me faltaba preguntarle algo, yendo más allá de la simple cordialidad.

-¿Quedarías a cenar conmigo? no como cita ni nada, esque es simplemente para conocernos más...si quieres y no te importa claro-dije de manera cercana, intentando no quedar como un ligón de cuarta, ni siquiera de última, pese a que tenía "novia" no había amor, almenos por mi parte, ella..la dependiente si me interesaba, fomentaba mi curiosidad de manera irracional, entre otras cosas.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Lun Jun 06, 2011 6:30 pm
Viviane observó al hombre con el ceño suavemente fruncido. No era algo que sucediera de manera habitual ni siquiera habiendo un Sight por medio. Su madre lo había sido, había sabido de sus visiones desde que nació, de cómo la afectaban, de lo que provocaban en ella, había leídos sus diarios —toda la familia llevaba no solo uno, sino varios— y no había visto nada como lo que Ajax le estaba diciendo. ¿Sería verdad? Lo era, podía verlo en sus ojos atormentados y en la forma que tenía de mirarla como si pensara que en cualquier momento le fuera a mandar a la mierda. Algo que en otra circunstancia estaba completamente segura de que hubiera hecho, pero no cuando era él. Cosa que no entendía, por cierto. Su empatía, su forma de mirar a la gente, le decía que estaba diciendo la verdad y era una soberana estupidez pensar lo contrario. ¿Qué ganaría él con mentirle?

No pudo pensar nada más porque entonces llegaron los Equites y él desapareció. La mujer observó los movimientos de los hombres con gesto sereno aunque le daban ganas de gritarles que se fueran. Su abuela y su hermana le habían dicho que siempre aparecían al menos una vez a la semana como si esperaran que en ese momento ellas hicieran algo que las delataría, pero nunca había ocurrido nada. Ninguna de las dos había levantado más sospechas de las habituales y Viviane lo agradecía. Habían estado acostumbradas a hacerse pasar por mujeres normales y corrientes, por personas que no tenían más de mágico que un bolígrafo.

Estoy segura de que van a encontrar la tienda exactamente igual que siempre.

Viviane tenía paciencia, pero toda paciencia tenía sus límites y las insinuaciones de los dos siempre provocaba que terminara con un mal humor y un dolor de cabeza incrementándose. Malditos entrometidos, al menos agradecía que no fueran los culpables ni de la muerte de su abuela ni de la desaparición de Morgaine, al menos eso esperaba. Se cruzó de brazos y no pudo evitar una mueca cuando vio el estropicio que el más joven de ellos provocó. A punto estuvo de replicar con firmeza pero se contuvo porque no valía la pena.

Hasta la semana que viene, agentes, gracias por pasaros.

Su ironía le valió una mirada amonestatoria del mayor de ellos mientras salía por la puerta, una vez que se fueron se dirigió hacia donde estaba la escoba. Había roto una maldita bola, joder, se había llenado todo de cristalitos. Cuando volvió a aparece el chico de los sueños Viviane se encontraba barriendo los cristales con el ceño fruncido, gesto que no cambió cuando alzó la mirada para observar al hombre ante su comentario y sus posterior pregunta. Durante unos minutos simplemente se quedó callada, concentrada en barrer cada uno de los diminutos trocitos de cristal que se habían formado, procurando tranquilizarse y no comenzar a soltar improperios.

No te disculpes, no tiene importancia, nadie quiere estar en el punto de mira de los Equites. Suelen venir una vez a la semana para ver si soy tan estúpida de hacer un truco de magia cuando están delante. Tengo suerte de que piensen que soy una loca más y solo eso.—se concentró con gesto pensativo mientras seguía barriendo y entonces le miró a los ojos recordando la pregunta que le había hecho y que no había contestado. Le observó pensativa deslizando sus ojos lentamente por el rostro del hombre. Reconocía que era atractivo, pero Viviane no era una de esas personas que buscaran los polvos de una sola noche. No iba con ella, menos cuando acababa de conocerlo y algo le decía que había hilos que no terminaba de conocer en todo aquello. — ¿Una cena? Me parece bien, como amigos, además quizá pueda echarte una mano con eso de los sueños. No soy una sight, pero mi madre sí que lo era. Puedo imaginarme que es una auténtica putada tener ese poder.

¿Por qué demonios había aceptado? No le conocía y de manera habitual se mantenía bastante alejada de todo, pero algo le había impulsado a decir que sí, a aceptar una proposición que hubiera rechazado si hubiera venido de otra persona, era como si los hilos del Destino comenzaran a tejerse y reconocía que no le estaba haciendo especial gracia el dibujo que estaban comenzando a formar.
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Mensaje por Ajax H. Von Schwarz el Mar Jun 07, 2011 7:19 pm
Cuando los ví salir y poco después entrar en la tienda me fijé que estaba limpiando, al parecer eran lo suficientemente torpes como para destrozar lo que parecía una bola de cristal, limpiando me recordaba a aquellas muchachas de la edad media, lo admitía aquellos siglos causaban en mí mucha espectación, sobretodo el tema de las brujas...como las cazaban, como las perseguían y mataban como si fuesen unos conejos, aquello a la vez que me quemaba por dentro me atraía, me gustaba esa parte de la historia que aunque era similar a la realidad en muchos aspectos tenía su toque místico y magico, una magia pura en la que todo era hecho a mano, no había tantas cosas artificiales de por medio.

Entonces habló con esa suave y dulce voz que tanto me gustaba, lo que dijo me hizo gracia haciendo que sonriese- no han tenido infancia , que se le va a hacer-me encogí de hombros, aunque realmente mi interés se ceñía en la segunda respuesta, ella aceptó, celebré una fiesta interior y de estar solo creo que hubiese saltado durante un largo rato, probablemente lo hiciera solo llegase a casa...esto superaba todas mis espectativas del días, las sobrepasaba con creces, sonreí con un amago de felicidad contenida, creo que no me había pasado nada tan bueno en años, quitando el hecho de que me dejaran exponer en una galería y pequeñas cosas así, lo demás era puro estrés.

-¿Cuando puedo pasar a por ti? ¿o donde nos vemos? no se
-dije mirandola entre los nervios de una cena con la chica del lago, me daba la oportunidad de conocerla aunque ya la conocía en parte, pero no sabía realmente nada de ella, pero la curiosidad estaba alrededor de ella, era un completo misterio que quería conocer y me consideraba un amigo, ibamos por buen camino, le cogí el recogedor cuando lo tuvo lleno y lancé los cristales a la basura, dando golpes a ésta para que todos cayesen, el sonido era musical.

No me importaría viajar en el tiempo, pero ahora no, creo que estaba sobrecogido por todo, pero la conciencia no paraba de informarme y recordarme que tenía pareja, una pareja ausente donde no había amor, era hora de dejarla...sabía que aquello no iba a ningun lugar, aunque esto probablemente tampoco, pero ¿ y si sí? vale, estaba yendome por las ramas, nos acababamos de conocer no podía tener esa clase de sentimientos por el bien de ambos, sería como destrozar su vida cuando se enterase de todo si esque llegaba a pasar, creo que era una de las pocas desconocidas con la que no actuaba de manera desconfiaba pero era por la simple razón de que estaba seguro que algo aparte de los sueños nos unía, algo más allá de todo...era como el destino, joder que cursi sonaba en la mente.

-Yo..puedo ayudarte con cualquier problema con los Equites, conozco de sobra sus metodos...y bueno, lo que necesites
-dije mientras acercaba el recojedor a donde ella estaba, me tenía como drogado ante su belleza y amabilidad o era simplemente el hecho de que ya me habia cautivado anteriormente, pese a que todo era extraño, me sentía bien, un rayo de luz en la penumbra...un aliento esperanzador y una dulce balada como melodía entre ambos era lo unico que parecía surgir de mi mente, quería mostrarle mi mundo de pinturas, aquel mundo donde todos podíamos ser lo que quisieramos, lleno de libertad...esa libertad que parecía alejada de mi mundo en la mayoría de los momentos actuales, como una vida paralela a las vidas paralelas pintadas.

La desconfianza parecía haber desaparecido junto con el distanciamiento del principio solo gobernaba una usual curiosidad, si algo había aprendido con los años es que la paciencia y el cuidado de las personas y las relaciones con éstas eran muy importantes, cualquier error podría causar grandes daños, cicatrices en la memoria que dificilmente se podían borrar u olvidar, esperaba que nada de eso ocurriese es estos inicios de una amistad que esperaba reforzar y mantener, como una pequeña planta a la que había que regar, recordando viejas palabras dichas por mi padre en una de esas noches donde las pesadillas cargaban contra los sueños en la noche.

Era una canción muy conocida en Belgica, hablaba sobre un niño que no tenía nada, triste pero que hacía hacerte valorar cada pequeña cosa, extrañamente aquella melodía me gustaba mucho y siempre que podían me la cantaban hasta que me la supe de memoria.

All he wanted was a toy
All he needed was a beating heart
To lead him through the dark
Boy and the ghost


Entonces decidí apoyarme donde ella atendía mirando aquel lugar, mirandola de reojo, no quería interrumpir su trabajo solo acompañarla un rato, cuando recosté mis codos en la mesa noté el libro que había pedido, me giré y ahí estaba él, abrí unas paginas, pasando una tras otra cuando ví una interesante que se titulaba "La repetición de personas en los sueños", entonces levanté la vista- Viviane, ven..esto parece interesante!-dije sonriendo, empecé a leer para mí, habia sido mucha casualidad que pasando paginas por pasar encontrase eso, continué leyendo pero no decía muchas novedades, pero tenía que haber algo, estaba seguro.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Mar Jun 07, 2011 10:28 pm
Bufó sin poder evitarlo, apartándose con la mano un mechón oscuro que había caído sobre su rostro molesta con los Equites que acababan de irse. Nunca había sido una de esas brujas que clamaban venganza contra los humanos, pero en ese momento se tenía que controlar y mucho para no asomarse por la puerta y soltarles un par de descargas que chamuscaran un poco sus traseros. Oh, sí, sería fantástico. Pero ella era una bruja buena y no hacía esas cosas. En ocasiones entendía que en el pasado los brujos y brujas hubieran utilizado sus poderes porque podían ser tan desesperantes…

Fue entonces cuando llegaron las palabras de Ajax hasta sus oídos y se detuvo, apoyándose en la escoba para poder mirarle. Una risa divertida apareció entonces, suspirando. Había conseguido que parte de los nubarrones que se habían instalado sobre su cabeza comenzaran a disiparse de forma lenta, pero continuada. Eso era lo que necesitaba, una risa, unas palabras, algo que le hiciera darse cuenta de dónde estaba. Tomó aire entonces e hizo un gesto con la mano quitando hierro al asunto.

En el fondo me dan pena, pero no pienso confesarlo ni mediante tortura. Debe ser horrible venir todas las semanas para nada. La próxima vez les voy a recibir vestida de bruja… a ver qué les parece. —el tono era mucho más relajado que unos instantes antes, mientras que una sonrisa comenzaba a formarse en los labios de la mujer. No era fácil tenerla enfadada más de unos pocos minutos. Unos instantes más tarde se acercó a ella para tomar el recogedor y le hizo la pregunta. Se quedó unos momentos pensativa. ¿Dónde irían? ¿Qué harían? No era una cita, solo era un día como otro cualquiera así que…— ¿Mañana? Cierro a eso de las siete, podemos quedar aquí si te parece bien ¿qué me dices? Además a dos manzanas hay un restaurante italiano que hacen una comida casera de chuparse los dedos si te gusta.

Igual se estaba adelantando, quizá hubiera pensado en el futuro o quizá hubiera hecho la invitación sin pensar en realidad que ella fuera a aceptar. Casi había visto sorpresa en sus ojos. Respiró hondo, bajando la mirada para comenzar a barrer de nuevo, todavía había trozos de cristal. Había sido una de las bolas más grandes que había, menos mal que no había roto de camino uno de los espejos negros porque entonces sí que hubiera sido un problema. Tenía que ponerlas bajo llave a este paso. Habilitar unas vitrinas que solo pudiera abrir ella. Cualquier día iban a entrar con un tanque en la tienda. Alzó el rostro escuchando sus palabras y frunció el ceño.

Gracias Ajax, pero tampoco quiero que te metas en esto… a fin de cuentas solo entran, dan un par de vueltas y se van. No me gustaría que tuvieras problemas con ellos si te encuentran aquí.—no había olvidado las palabras de antes, solo las había dejado ligeramente apartadas. — Dijiste que les conocías… ¿de qué? ¿tan bien te están molestando a ti?

Lanzaba las preguntas sin darse cuenta de que el hombre se encontraba junto al mostrador mirando el libro que le había sacado. Observó su espalda y, por qué no decirlo, su trasero. Alto y delgado, pero sabía que tenía fuerza. Parpadeó confusa, aquellas cosas no solía hacerlas. Había tenido relaciones en sus años, por supuesto, unas más duraderas que otras, pero no esa atracción inmediata por una persona que acababa de conocer. Tenía que finalizar con aquello de raíz, pero en cambio se acercó hacia el mostrador al escuchar sus palabras, poniéndose a su lado para poder leer por su costado.

¿Qué es? Oh, sobre sueños y repeticiones de personas que aparecen… —se quedó en esas postura durante unos instantes, viendo la misma página que él. — No es el mejor capítulo del libro, pero igual encuentras algo.

Volvió a moverse para atrás, para terminar de recoger. Tenía la clara intención de poner el cartel de cerrado en la puerta. Lo bueno es que no creía que llegara mucha más gente, por regla general pasaba bastante desapercibida. Tomó la escoba para terminar de barrer los cristales con el gesto pensativo. Aquello era extraño, pero en su misma rareza había algo mágico que parecía que lo envolvía todo como si se tejiera una burbuja entre los dos.


Última edición por Viviane M. Harker el Miér Jun 08, 2011 12:15 pm, editado 1 vez
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Mensaje por Ajax H. Von Schwarz el Miér Jun 08, 2011 11:55 am
Ella seguía limpiando los cristales, mientras que fuí al mostrador y vi en este un papel y un boli, no me atraía en exceso escribir en boli, siempre prefería las plumas y si eran de porte victoriano y antiguo mejor, sonreía ante sus palabras pero estaba centrado en pensar en otra cosa, miré como limpiaba...sin duda aun estando así era mi musa, la inspiracion de mis cuadros personificada, demasiado extraño y magico a la vez, me puse tras el mostrador y fuí a coger el boli cuando ví que había una pluma debajo de éste, cambié el rumbo de la mano y la cogí con delicadeza, era una pluma actual pero las prefería a los bolis, simples manías.

Iba a escribir cuando escuché la pregunta, dejé la pluma sobre el papel blanquecino y virgen y la miré- estoy infiltrado en los Equites-dije con seriedad y en un murmuro audible, para ponerme poco despues a coger el instrumento de escritura y empezar a poner una palabra tras otra, alejandome de la tienda mentalmente y a la vez acercandome a ella, eran como las voces de una suave melodía que sonaba en la mañana, miré la puerta y viendo que había mucho sol, seguramente ya fuese mediodía..ella debería ir a comer, como le dije, no quería molestarla, aunque antes necesitaba expresarle lo que mis voces interiores hablaban, escribiendo todo con delicadeza y sumo silencio, como cuando hacía los cuadros...siempre hallaba en ellos esa tranquilidad y cariño que parecía tan ausente a lo largo de los días hasta que por fin terminé lo escrito pero sin dejar de escucharla en ningun momento- no me metes en problemas, puedo hacer la guardia de por aquí y no tendrías que fingir tanto...aunque lo que quieras, a mi me da igual-dije con aparente indiferencia al respecto, era preferible que la hiciese yo a que la hiciesen ese par de tontolabas.

Kaunis

Dama del lago
Amiga del otro lado
Agradable compañera
Amistad duradera

Se que soy un desconocido
Poeta sin amigos
Amante del arte
Marido del olvido

Tu me diste alegría
Me ayudaste en el camino
Cada palabra tuya
Causaba en mi largos suspiros

Hablame dama del lago
Viviane, nombre deseado
Mirame dama del lago
Siempre tuyo, el cuervo ahogado


Ajax Von Schwarz

Al final firmé bajo el poema y lo dejé cerca del libro, abriendo la primera hoja donde estaba escrito el precio en lapiz, busqué entre los bolsillos y fuí sacando las libras hasta que completaron lo expuesto en el libro, las dejé sobre la pequeña oda y me dispuse a leerlo en silencio de nuevo por si había algo que fallase, no me gustaba del todo el final, pero ni era poeta ni la poesía era lo mío, cierto que escribía pero no estas cosas, levanté la vista y me puse a mirar en el libro, aun no le había respondido sobre la "no cita" de mañana, asentí pero al verla aun limpiando giré el rostro mirandola de reojo- vale, sobre las 7 vendré y el italiano me parece bien-dije con una media sonrisa mientras seguía leyendo el gran libro de premoniciones, donde parecía que otro mundo se abría a mi mirada, a mi poder al que odiaba y quería por igual, supongo que no sería el unico sight que pensara lo mismo sobre su poder. Tuve la necesidad de preguntarle que don tenía pero era preferible dejar algo para mañana.

Entonces puso su rostro y cuerpo a mi lado, era como una especie de cercanía dulce, seguí centrado en el libro pero mi cuerpo o mejor dicho una de mis manos quería tocar la suya, no podía ser cierto, creo que la mente estaba haciendome creer un ilusionismo, sonreí para mí y pensé lo estupido que podía ser cuando quería, conforme la mano se había acercado a la suya con disimulo, poco a poco fué yendo a su lugar posandose sobre ese apartado del libro a un lado, seguía leyendo o intentandolo porque no lograba terminar una frase- igual sí-dije y me separé un poco del libro acercandome a ella pero sin estar planeado, entonces se puso a barrer de nuevo, puede que ya fuese hora de que me fuera aunque no era lo que deseaba, pero almenos ya tenía una "no cita" con la dama del lago.

Miré el poema que deseaba salir de entre el dinero con la intención de al cogerlo lo leyese y otra intención implícita era irme sin el libro, mañana lo recogería, almenos si le desagradaba el poema y decidía no quedar o algo por el estilo..simplemente vendría con la escusa del libro-puede que deba irme...no quiero molestarte Viviane, te he dejado el dinero sobre la mesa-pero pese a que la frase estaba dicha, mis pies no se movían, estaba quieto como una farola, me autoconvencí de que ella estaría aquí cuando quisiera o su horario lo permitiese, que en parte era bueno. Me preguntaba cuantos siglos tendría, como había sido su infancia, demasiadas preguntas sin respuesta.

Esperaba que aquel poema de extrañas y conocidas palabras le llegasen a ese corazon que desconocía, a esa alma que quería conocer y a esa bruja que seguramente me hablaría de tiempos mejores, peores y pasados como si de una cuentacuentos fuera y yo un niño que quería que continuase, por fin me moví un poco en dirección a la puerta, sin el libro solo con la esperanza de que leyese aquel manuscrito a pluma.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Miér Jun 08, 2011 12:43 pm
No pudo evitar tensarse de forma automática cuando escuchó sus primeras palabras. ¿Infiltrado en los Equites? Joder, ¿estaba acaso loco? Sin poder evitarlo un escalofrío la recorrió de arriba abajo. Ahora entendía por qué se había metido en la trastienda en cuanto había visto los dos rostros conocidos. A fin de cuentas, sería demasiado obvio encontrar a un mago en una tienda ¿no? ¿Cómo podría sacárselos de encima si eso ocurría? Mierda, definitivamente estaba en un puñetero problema. Automáticamente se preocupó y eso la asombró. No era de preocuparse por personas desconocidas, pero allí estaba ella preocupándose por lo que una persona que acababa de conocer le dijera sobre sus trabajos ilegales. Tomó aire repentinamente cuando se dio cuenta de que había estado aguantándolo, frunciendo por un momento el ceño. ¿Qué se suponía que tenía que decirle en una situación como aquella? Apretó los dedos en torno al mango de la escoba, quedándose en silencio durante unos instantes.

¿Acaso estás loco?—preguntó mientras le miraba con los ojos más grandes de lo normal, frunciendo después el ceño unos instantes. No quería parecer una madre preocupada, ni una novia histérica puesto que no era ninguna de las dos cosas, no tenía derecho a decirle aquello, pero se le había escapado sin darse cuenta. Tomó una vez más aire, intentando tranquilizarse y buscar de esa manera las palabras que era necesario decir, pero sin un tono de voz que indicara que le preocupara de manera especial. Aquello sí que era complicado, jodidamente complicado. Y encima comenzaba a soltar tacos en sus pensamientos, lo que indicaba hasta qué punto estaba afectada por lo que le había dicho. — No me importaría tenerte por aquí, pero la verdad es que… mierda Ajax, ¿en qué piensas? Como te cojan seguramente se pueda montar una buena. Es más… estoy segura de que no se lo tomarían nada bien, que te acusarían de traición y vete a saber qué más. Dioses, estás completamente loco.

Se frotó la cara por un momento, sus palabras demostraban más preocupación que lo que hubiera pensado en un primer momento y encima le lanzaba una serie de palabras como si fuera una madre preocupada por sus polluelos, aquello no podía ir peor. Sí, sí que podía. Asintió brevemente a lo que había comentado sobre la cena, diciéndole con la mirada que estaba de acuerdo. Estaba tan ofuscada con lo que le había dicho y con sus propias palabras, en realidad estaba tan enfadada consigo misma por haber hecho ese alarde de inteligencia y preocupación, que se le había pasado por alto que hubiera estado detrás del mostrador. Es más, en ese momento cuando le veía que se movía hacia la salida se le había pasado por alto que hubiera dejado el libro.

En un gesto tranquilo que no mostraba la tormenta interna que se había desatado simplemente porque la había dicho que estaba infiltrado, dejó la escoba contra la estantería mientras se acercaba hasta donde se encontraba Ajax con paso lento. Respiró hondo, intentando tranquilizarse antes de volver a hablar porque no quería volver a la carga. Él era mayorcito, sabía lo que hacía y tenía que concienciarse de ello. Sus ojos claros se dieron cuenta de que entraba mucha más luz lo que indicaba que también había pasado un tiempo, seguramente sería medio día, y el hambre que se había instalado entre los nervios en su estómago así se lo demostraba. Se mordisqueó brevemente el labio inferior y finalmente suspiró.

No me molestas Ajax, pero me imagino que ya sería hora de ir a comer. —se le quedó mirando unos instantes antes de comenzar a hablar de nuevo.- Y quiero disculparme por lo de antes, ha sido un arranque un poco fuerte, considerando que te acabo de conocer y que no tienes que darme explicaciones de nada de lo que hagas puesto que es tu vida. De verdad que lo siento, he sonado como mama pato preocupada de sus patitos.

Esperaba que aceptara las disculpas. Se había pasado, mierda, se había pasado mucho y ahí estaba de nuevo. Se había detenido a unos pasos de él, apretando sus propias manos como si la vida le fuera en ello y en ese momento echó en falta el palo de escoba… al menos no se vería tan estúpida. En un gesto nervioso alzó la mano para apartarse un mechón oscuro del rostro y volvió a mirarle a los ojos para verle su reacción.
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Mensaje por Ajax H. Von Schwarz el Miér Jun 08, 2011 1:35 pm
Sus palabras no le sorprendieron, ya las había escuchado decir a algun otro mago con el que tenía confianza, pero aun así no dejaba de sonar como si hiciese alguna maldad, solo me infiltraba entre los Equites , tampoco era tan malo, su preocupación era palpable y aquello de algun modo me alegraba pero en cambio intentaba no demostrar una sonrisa porque sería como si no la tomase enserio y lo cierto esque creo que aunque fuera una desconocida cualquier palabra me pudiese cambiar, seguramente no...pero no lo sabía cierto, la verdad es que ya era demasiado tarde para salir de allí y no quería preocuparla más, de haber sabido su reacción probablemente me hubiese inventado cualquier excusa, pero se lo dije porque esperaba que actuase de manera más distante.

-Puede que esté loco-dije como única respuesta a sus palabras, no quería adentrarme demasiado en esa decisión ni en ese tema, recuerdo que entré hacía como más de 10 años, once o por ahí...esa decisión la tomé de jovencito y aunque puede que en ese aspecto pareciese un poco maduro porque ¿a que joven se le ocurre infiltrarse a esa edad? allí estaba y era lo que me hacía seguir adelante, aparte de que este entramado era demasiado difícil de explicar, no sabía siquiera si ella quería escucharlo, aunque yo no estaba dispuesto a contarselo, no aun, no ahora.

Sus palabras aunque llenas de verdad, no dejaban de ser un poco hirientes...era como si dentro de esa preocupación me acusase de hacer mi trabajo, suponía que debían ser cosas mías, pero me negaba a indagar en su tono ni en sus gestos que parecían estar conteniendo demasiados movimientos y palabras, como si estuviese guardando en un pequeño tarro palabras que deseaban salir, miré en dirección a la mesa, necesitaba desviar la vista de ella, ver más allá de sus palabras, había momentos en los que deseaba que alguien me diese alguna señal para saber si hacia lo correcto pero lo cierto es que no ocurría, todo era fruto de mi imaginacion que divagaba a la velocidad de la luz con la esperanza de alejarme por unos momentos del mundo terrenal.

-Sí, ya es hora de comer...mañana nos vemos
-dije con una pequeña sonrisa apenas visible porque para cuando me giré la tenía enfrente mía a muy escasos centimetros de mi, levanté la mano y le acaricié la mejilla con suavidad y cierto cariño, talvez de modo descarado pero necesitaba saber que realmente existía, allí estaba ella enfrente mía, un soberano deseo de besarla me inundó pero lo contuve a duras penas, no era de esos que besaban a la primera que pasase por ahí-y no te preocupes, esta todo bien-sonreí levemente apartando la mano de su rostro y dandole la espalda para irme confuso por lo que acababa de hacer, joder como lograba meter la pata a última hora, aunque sonreí para mis adentros por su reacción y sus disculpas, puede que no estuviesemos tan lejos el uno del otro, todo era cuestion de tiempo.

Abrí la puerta y sonaron las campanillas como melodía de despedida, cerré la puerta dejando en el interior a la Dama del lago, solo me alejé en dirección a casa o a algun pequeño bar donde tomarme algo, esta tarde necesitaba ordenar pensamientos si mañana quería estar bien y no comportarme como un polluelo mareado. Anduve por las calles, pero parecía como si ese jardin tuviese mayor color que esta mañana o como si la vida se pintase de colores más vistosos o no tan tristes como hacía unas horas antes, me apoyé sobre una pared y di un largo suspiro mirando al techo, esperaba que viese el dichoso poema que aunque fué improvisado también me había costado y a la vez, en estos momentos me avergonzaba de haberselo escrito, estaba loco...probablemente muy loco.

Cerré los ojos con la vista puesta en el cielo, escuchando el sonido de los pajaros inundando el cielo azulado y poco a poco los abrí para ir en dirección a casa a paso lento pero sin descanso, había mucho que hacer y a una persona a quien...olvida eso, había mucho que hacer, estaba seguro de que el destino tenía algo que ver, la casualidad no jugaba en mi equipo al igual que la confianza en los desconocidos, pero ella no era una desconocida, nunca lo sería...eso la diferenciaba del resto de personas de mi alrededor, haciendola unica.

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Mensaje por Viviane M. Harker el Miér Jun 08, 2011 11:42 pm
Respira hondo Viviane, se repitió mientras el hombre se alejaba hacia la puerta. Decir que no se preocupara era mucho más fácil que hacerlo realidad. Vio como se marchaba y frunció por un momento el ceño. Ese gesto, acariciarle la cara, le había provocado que el corazón comenzara a latirla con fuerza. Negó para sí. Aquello era completamente de locos. No entendía por qué había sentido esa conexión instantánea con una persona que no conocía. ¿Y si era un loco? Él mismo lo había dicho… mierda. Respiró hondo, era mejor no preocuparse. Además no sabía por qué su visita la había afectado tanto. Sin darse cuenta se acercó hasta la puerta y durante unos instantes observó cómo se alejaba, su caminar seguro y rápido. Molesta conmigo misma moví el cartel que ponía abierto para cerrar la tienda y se giró para mirar el interior. Cerraba antes de tiempo, pero necesitaba unos minutos para sí misma.

Paseó sus ojos claros por un instante por la tienda, fijándose en la escoba, en los cristales que estaban formando un montoncito listos para recogerse, llegando hasta el mostrador donde se encontraba el libro. Frunció el ceño. ¿Se le había olvidado? En un par de zancadas se acercó hasta el mismo y sí, allí estaba el libro. Posó la mano por un momento encima acariciando el lomo del tomo con un rastro de cariño. Fue entonces cuando vio algo que le dejó todavía más confusa. Sobre un trozo de papel había un montón de billetes y monedas, no le había mentido en cuanto a que había dejado el dinero. Desde luego era un despistado, mira que olvidarse un libro que había pagado…

Con gesto pausado se movió pasando detrás del mostrador y recogió los billetes meneando la cabeza en un gesto negativo, deteniéndose cuando se dio cuenta de que mientras iba quitando el dinero iban apareciendo unas palabras en la hoja que había debajo. Terminó de retirar las monedas para hacer la caja, pero su curiosidad fue mayor. Las palabras entonces llegaron hasta sus ojos, explotando casi delante de ellos, notando cómo ese mismo corazón que se había acelerado cuando él la acarició la muñeca volvía a aletear furioso contra su pecho. Las hermosas palabras parecían ser un bálsamo para ella, casi podía escuchar su voz en la cabeza recitándolas y eso que apenas se habían conocido de unas horas, no sabía siquiera el tiempo que hacía que él había entrado en la tienda.

Nunca había visto su nombre reflejado en una poesía, es más, nunca nadie había hecho algo así. Frunció suavemente el ceño mientras dejaba escapar un lento suspiro. Tenía que dejar de fantasear despierta. Se mordió el labio por un momento, nerviosa, doblándola con suavidad. Estaba claro que la había dejado allí para que la viera y la tuviera. Tomó el bolso que estaba descansando bajo el mostrador y la guardó dentro en el bolsillo interior, para sacarla una vez más cuando estaba en casa. Necesitaba tomar el aire, salir de allí y pensar. Guardó el dinero en la caja, tomando el libro que él había dejado olvidado para ponerlo en una cajonera bajo el mostrador que mañana se lo llevaría.

¿Estaba haciendo lo correcto? Respiró hondo unos instantes y asintió para sí. Fuera lo que fuera, había un lazo entre ellos. No sabía bien qué estaba sucediendo, pero la curiosidad era un defecto de Viviane y aquel hombre, Ajax, había activado a la vez su curiosidad tanto como sus alarmas interiores. Parecía que estaba acercándose a algo, su cuerpo reaccionaba de una manera, su mente de otra. Era una contradicción. Con paso lento se dirigió a la puerta, poniendo el sistema de seguridad para después salir de la tienda. Iría a casa a comer algo. Necesitaba una tarde de relax junto a Nyx.

Mañana sabría qué ocurría.

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