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Bien y mal... muy diferenciados pero a la ves con demasiadas semejanzas (Jordan&Viviane)

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Mensaje por Frederick Mortimer el Lun Jun 06, 2011 11:20 am
El día yacía tranquilo mi persona yacía en un coche por una de las tan transitadas calles de Londres circulando a mi velocidad adecuada dado que no había un exceso de tráfico que impidiese circular con normalidad. Me dirigía a mi casa tras una mañana completa en la universidad una suculenta comida en la cafetería de esta y una buena reunión con los jefes de departamento, para discutir los temas de los gastos de este mes. Un día aparentemente normal. Aparentemente puesto que un frenazo en seco y el sentir de dos fuertes auras me hizo ver como frente a mi comenzaba a cundir el pánico por culpa de dos hechiceros.

Me bajé del coche y miré hacia donde estaban las personas una tenía aura la otra no, por lo que deduje que era un Fortem, el otro lo sabría y lo supe en el momento que comencé a correr hasta ellos y en el que una ráfaga de energía comenzaba a formarse en la palma de la mano, un Aurum sin duda. Esperé a que este lanzase el cúmulo de energía para sin mucho esfuerzo empujarla con la telequinesis y desviarla hasta una farola donde no había nadie y la cual cayó oblicuamente hasta chocar contra el suelo haciendo bastantes ruidos.

En ese instante fue en el que capté las atenciones de los dos hechiceros, el Aurum hizo un gesto con la mano de que el fortem me atacase, la mole comenzó a correr hacia mi apartando cualquier cosa que hubiese en su camino, mis ojos se cerraron en el mismo instante que el comenzó con su movimiento y cuanto estuvo a una distancia considerable que pudiese agarrarlo, lo detuve. La inercia que este energía provocó incluso que tuviese que centrarme bastante, mi brazo tuvo que retraerse hacia atrás para poder controlar aquella masa que detuve con su propia ropa, luego cuando conseguí hacerle perder la energía cinética lo lancé hacia un lateral sin ningún problema haciéndolo chocar contra un vehículo que estaba justo al lado.

El siguiente seguro que sería el Aurum… este era más listo y estaba demasiado lejos de el por lo que tuve que acercarme a el de forma rápida, este con las manos extendidas me apuntó primero a mí, pero cuando me vio suficientemente cerca cambió las manos de dirección, eso lo capté enseguida y cambié mi dirección hacia donde apuntaba, un niño. El niño asustado miraba al hombre que le apuntaba y reía malvadamente y tras eso disparó, a i no me iba a dar tiempo a empujar aquella formación de energía mas tan solo una cosa quedaba por hacer:

¡CUIIDADOOOOOO!-Fue mi grito a la vez que saltaba y apartaba al niño, la ráfaga de energía me rozó mi brazo derecho, desgarrando mi ropa y formando una herida bastante fuerte a la vez que el resto de esa energía daba contra el suelo y formaba una leve explosión haciendo que cubriese al niño con mis brazos con mi ojo derecho semicerrado aguantando el dolor y la polvareda que había formada.

En ese instante el coche voló varios metros haciendome girar la cabeza y viendo al fortem, por lo que indiqué al niño donde esconderse que yo le protegería, el niño me hizo caso, fue en ese momento en el que mi mirada cambió, mi concentración se hizo más fuerte y en la medida mi aura comenzó a “aumentar”. Oculta gracias a la meditación y bien controlada esta comenzó a cobrar fuerza, el aurum pareció darse cuenta y tornó los ojos hacia mi mirándome con sorpresa a la vez que el fortem clamaba venganza y se dirigía a paso decidió hacia mi. La neblina gris comenzó a invadirme… no solo los tobillos y las rodillas hice que me rodeara completamente pero dejándome visible apra kluego mirar de forma furiosa al forten que estaba a mi lado. A la vez que notaba al Aurum colocarse a mi lado. Aquella pelea podría irme muy mal.

Pero fue el Fortem, dotado de mucha fuerza pero compensado con el poco temperamento que mantenía quien me atacó primero, su pierna se dirigió hacia mi con una patada que respondí con una inclinación hacia atrás y un giro oblicuo de pi pierna hacia la suya haciendo que ambas chocaran, a su vez y para sufrir menos daños por la fuerza de este empujé al fortem con la telequinesis lanzándolo hacia atrás y tirándolo de espaldas. El Aurum por su parte comenzó a lanzarme ráfagas de energía, mi cuerpo comenzó a correr en dirección opuesta a los humanos que yacían escondidos colocando mis manos hacia atrás e impulsándome con mis manos utilizando mis poderes de psique hasta que vi el coche y me escondí tras este así parando su ataque y cogiendo rápidamente una barra de metal que era parte de la puerta del vehículo y saliendo de mi escondite con este en la mano.

Mi rosto seguía impasible, el Aurum comenzó a moverse, hacia mí a la vez que el fortem, mi reacción fue una vez más la defensiva, pero a la vez contraataqué bastante fuerte, primero con mi mano buena conseguí hacer perder el equilibrio al Fortem empujando sus zapatos a la vez que cogía al Aurum de su ropa y lo alzaba apretando el cuello de su camisa alrededor de este, odiaba que intentasen matar gente inocente y dado que no iban a rendirse tendría que dejarlo inconsciente o quizás no podría evitar su muerte.

En ese instante tras descuidarme del fortem dado que yacia con el aurum en el aire y comenzando a mover la barra de meta hacia este el Fortem me cogió por mis brazos, el Aurum cayó dado que canalizaba mi energía mental por este para cogerle, pero la barra de metal se mantuvo en el aire y aproveche para lanzárselo al Aurum a la vez que este me lanzaba una ráfaga de energía que me golpeo de lleno en la pierna izquierda dejándomela completamente herida y sangrante… a su vez la barra de metal le golpeaba a este y atravesaba su pecho.

Mi cansancio empezaba a ser vigente en la neblina formada, había desaparecido… o no… cierto era que había perdido casi toda mi energía, mi mente flaqueaba, el dolor de cabeza tras mover tanto peso seguido y usar durante tanto tiempo mi poder comenzaba a dar sus frutos y lo estaba aumentando mi perdidad e sangre y aun me quedaba el fortem.
Este había visto aterrado la muerte de su compañero y estaba medio distraído, pero pronto comenzó a apretarme los brazos y a colocarme su rodilla en mi espalda, haciendo que me retorciese de un dolor agudo. Vi la barra de hierro y ni que decir que haría lo que fuese por no morir yo, por lo que utilizando la telequinesis atraje de nuevo la barra de hierro, y lo dirigí hacia mi. Ni qe decir hay que el Fortem era mas ancho que yo y que el movimiento de la barra iba dirigido a su costado, atravesando al fortem levemente haciendo que me soltase y cayese yo al suelo junto a la barra que el forten se estaba quitando… craso error.

Tosí levemente antes de de recoger con mis manos y comenzar una pelea bastante fuerte contra este. Sus puños se dirigían hacia mi con fuerza, por suerte su velocidad había mermado debido a su ceguera y se encontraba en ese momento mas o menos a mi nivl la cual había mermado considerablemente tras todo lo ocurrido, bloquear con la barra, esquivar golpes encontrar su hueco, los tres procesos que ejecuté y que por fortuna conseguí, clavándole en la cabeza la barra de hierro y cayendo este de espalda inerte.

Todo había acabado, pero el caos estaba desatado… mi comencé a andar con dificultad, centrando mi poca energía en mi cuerpo para ayudarme, cerrando los ojos y dirigiéndome a un callejón cercano donde me escondí tras un contenedor de basuras y me dediqué a hacerme los torniquetes necesarios sin abrir la boca sin quejarme… sin gastar así energía necesaria.
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Mensaje por Jordan O. Stevenson el Lun Jun 06, 2011 2:18 pm
Jordan no estaba seguro de la hora que era cuando todo pasó. Era por la tarde, eso seguro, porque había comido y había hablado con su hermano, Patrick, que se encontraba al otro lado del Altántico y que le había gruñido por llamarle demasiado pronto. A veces se le olvidaba que él se encontraba con un desfase horario de unas seis horas, al menos vivía en Nueva York y no en Los Ángeles porque entonces sí que hubiera sido una putada. Por el momento le había dicho que retrasaría su llegada a Londres por motivos laborales, pero que estaba bastante seguro de acercar la proposición del departamento. Jordan no estaba del todo conforme, aunque sabía que en una ciudad como Nueva York había hechiceros y muchos, hacer que su hermano pequeño viniera a la ciudad solo provocaría más problemas. Sabía que tenía enemigos, demasiados, ya no solo fuera de sus líneas sino en el mismo interior, que buscarían cualquier tipo de debilidad para utilizarlo a su favor y aunque Patrick pudiera defenderse por sí mismo, era una puñetera debilidad.

El cielo estaba oscuro, las nubes eran continuas y hacía frío. Estaban en pleno Enero y eso significaba mal tiempo, un mal tiempo que al menos no se había convertido en nieve por el momento. La Harley ronroneaba mientras cruzaba las calles a toda velocidad rumbo al Haven. Aquella noche tendría que hacer una reunión informativa. Cada vez había más movimientos de sobs o seres sobrenaturales. Tenía que comenzar a organizarse una vez más, establecer grupos nuevos. Esa noche esperaba poder hablar con Myron para elaborar un listado de personas, de casos y hacer un cruce de información. Quizá también llamara a Charlie, sí, era una buena opción. Si la llamaba estaba seguro de que podría organizarlo todo con muchísimas más facilidad. Tenía una mente clara y directa. Negó, no podía poner en los hombres de la joven ese peso, no sería justo.

Fue entonces cuando sus ojos vieron el caos que estaba ocurriendo unos metros más adelante. ¿Pero qué cojones? Con rapidez aparcó la moto asegurándose que no se la llevaría la grúa ni que pasaría un coche por encima puesto que era una de sus más preciadas posesiones. Llegó justo en el final de todo, viendo únicamente partes de la pelea que se estaba estableciendo. Había demasiados civiles ¿es que los putos brujos no podían hacer sus putas mariconadas lejos de todo aquello? Iba a ser una puta mierda, una auténtica mierda, para limpiar todo aquello. Con un movimiento de muñeca abrió el teléfono, tendría que llamar a alguien para que se hiciera cargo.

Robinson, manda un puto equipo a la calle Clark con la Price, unos idiotas han montado una buena, hay varios civiles y en cualquier momento vendrá la pasma. Joder, date prisa.

El tono del jefe no dio lugar a dudas de que aquello no era una broma. Una vez apagado el teléfono se llevó la mano al interior de la chupa de cuero hasta encontrar lo beretta. Una beretta con munición especial que no sería soportado ni por un puto Fortem si le disparaba a bocajarro. Con el seguro puesto por el momento, había demasiadas personas que no tenían nada que ver con toda aquella mierda, Jordan se movió en dirección a la única figura que parecía que aún pertenecía con vida. Había visto lo que podía hacer y había reconocido con claridad a un psike, un puto psike que estaba jodido, eso sí. Se maldijo a sí mismo por no llevar el puto equipo puesto, pero si llevaba todos los aparatos al final parecería robocop.

Sus pasos largos, rápidos, le metieron en el callejón. Sus ojos claros parpadearon un par de veces hasta que pudo adaptarse al nuevo cambio de iluminación y miró a su alrededor. Era un callejón que no se diferenciaba a muchos otros de los que había por Londres: sucio, maloliente, con varios contenedores de basura. Los movimientos del hombre se hicieron lentos, felinos, sin hacer ruido alguno. Iba mirando centímetro a centímetro, sabía que tenía que estar allí: no había salida por el otro lado.

Vamos, vamos, ¿dónde te escondes? —susurró.

Finalmente dio con la figura tumbada tras el último de los contenedores, lleno de sangre, con el rostro deformado por los golpes y difícilmente identificable. Salvo los Fortem, la verdad es que la mayor parte de los magos eran unos debiluchos. Quitó entonces el seguro con un gesto hecho demasiadas veces y apuntó al hombre en el suelo. Apretó los dientes, sería tan condenadamente fácil disparar y acabar con todo que…

Levántate, despojo, nos daremos una vuelta tú y yo.

No podía hacerlo en mitad de un lugar con civiles. No podía hacerlo porque además de que era una puta locura, en cualquier momento podría aparecer la policía y lo menos que quería era montar un puto follón teniendo que largarse de allí a toda velocidad. Su mirada fría estaba clavada en el cuerpo que estaba en el suelo.

Además, por mucho que dijeran, él no era un asesino a sangre fría. Una cosa era disparar en mitad de una pelea, otra cosa era reventar la cabeza de una persona o cosa o lo que fuera eso estando en las condiciones físicas en las que estaba.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Lun Jun 06, 2011 2:56 pm
Un charco de sangre fue evitado gracia a la celeridad con lo que había cortado la hemorragia, aun así mi cara estaba dolorida, no desfigurada pero si llena de sangre por un fuerte golpe en la cabeza debido a aquel fortem que me había dado en nuestro intenso combate que acabó con su vida y casi con la mía para que mentirnos. Finalmente acabé tumbado, cerrando los ojos, oculto, con al respiración agitada por el cansancio, con el aliento demasiado diezmado pero al menos poco a poco recuperándose dejando solo el cansancio mental y el dolor acontencido por los golpes que había sufrido… no podría ni usar mis poderes en unas horas y quién sabe si incluso apenas andar. Me había mantenido en pié hasta ocultarme gracias a una última fuerza de voluntad antes de que mis poderes telequineticos tuviesen que ser guardados… de no ser que quisiese dejar mi propio cuerpo sin su propia energía para que funcionase… imposible… ya estaba intentando mantenerme con vida después de la pérdida de sangre.

Me mantuve tumbado, cerrando los ojos, deseando que nadie me encontrase, si lo hacía un policía me llevarían a un hospital, alegando que hubiese sido una de las victimas… si fuese un Equite, sería mi perdición, todo por lo que había luchado habría llegado a su punto final, salvar a esas gentes de las garras del Aurum y del Fortem hubiese sido mi última hazaña en este mundo. Mi temor se acrecentó cuando escuché el susurro que encaminaba una persona que no estaba demasiado lejos de mi posición, intenté moverme sin excito y en ese instante aquel hombre apareció… una bereta en mano, yo tumbado descansando, mis ojos se cerraron esperando el disparo, pero aquel hombre no lo hizo… por qué… esa era mi pregunta indirecta que el hice con mis ojos a medida que me quería hacer obligar a levantarme, hablando de una forma tranquila, lenta entrecortada, tal como me dejaba mi descanso y mi dolor:

Creo muchacho que no me quedan fuerzas para hacer lo que me pides… gasté todas en evitar que esos dos formasen el caos que pretendía con la muerte de los respectivos humanos-hablé intentando que viese que ningún humano había muerto, herido no lo garantizaba, pero había luchado en base para alejarlos de la zona, los numerosos daños materiales hubiesen podido ser un cúmulo de personas o mas bien cadáveres tiradas en el suelo y una masacre que ellos tendrían que ocultar-Por su forma de hablar… deduzco que podría ser Equite o de los Sol… pero usas una beretta e intentas llevarme contigo por lo que descarto que eres un sol… digame al menos el nombre de mi captor.

¿Me lo diría?... me sonaba de algo, podría ser, Ajax me pasaba información y apostaba lo que sea que había visto al foto de ese hombre, mi mente intentaba recoger esa información, pero estaba cansado como para pensar algo de una forma lúcida, no… mi mente estaba completamente nublada por el cansancio y volví a cerrar los ojos ya respirar de forma rápida recuperando el aliento, un aliento que me iba faltando si me movía y que acababa de hacer dirigiéndole la palabra a esa persona.

Nuevamente abrí los ojos mis brazos extendidos intentaron incorporarse, mi brazo se extendió pero fue para pedirle ayuda mientras me arrastraba hacia atrás para quedar sentado apoyado en la pared, mi brazo herido por el ataque del Aurum dolía bastante menos gracias al torniquete, pero no disponía de las fuerzas necesarias para incorporarme yo solo, por lo que le extendí mi brazo “sano” aunque aun dolorido pro la forma en la que me cogió el fortem y aun así volví a hablar, en ese tono cansado y lastimoso, manteniendo mi acento alemán:

Veo que su honor le impide disparar… no lo haría contra alguien desarmado e indefenso… ¿Pero qué hará?... ¿dejar que me recupere para después matarme?-dejé esa frase en el aire y después seguí con el brazo alzado, para que me levantase-Ayudeme… se que desconfía de mi… pero si sabes ver y no mirar verás que en mis ojos no hay mentira ni fuerzas.
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Mensaje por Jordan O. Stevenson el Lun Jun 06, 2011 4:58 pm
El rostro de Jordan se mantuvo impasible mientras escuchaba las palabras del mago. Había visto a lo largo de los años demasiadas actuaciones que se podían llamar como heroicas y que en el fondo lo único que buscaban era hacerse daño entre los grupos, porque sí, los Equites sabían que había dos bandos entre los magos. Habían escuchado muchas historias a los largos de los siglos, muchas habían sido verdad y otras eran mentira. Si algo sabía el hombre es que los magos, los hechiceros, eran mentirosos y taimados, mucho más que muchos de los seres que pululaban por el mundo. Le miró con el ceño fruncido, la mirada glacial, sin hacer intención de acercarse hasta donde estaba. Hizo un movimiento con la pistola para indicarle que se moviera. Jordan tenía paciencia, una paciencia de santo que impedía que le metiera en ese momento una bala entre ceja y ceja.

Además, estaba seguro de que Charlie podría sacarle información si se le ponía delante y si no era Charlie, cualquiera de los otros sabios. O él mismo si se lo proponía. No era un sabio, no tenía su capacidad, tampoco tenía la capacidad de los guardianes, había sido un cazador toda su vida, un hombre de acción que entendía más sobre adrenalina y movimiento que sobre cosas técnicas y conocimientos, pero aun así, no era un estúpido. Podía pensar igual que cualquiera de los otros dos grupos y seguía moviendo su cuerpo con la misma rapidez que lo hacía un cazador. Los cazadores no eran estúpidos, no eran los “cabeza de pala” que se mandaban para hacer los trabajos sucios sin más. No, eran guerreros, pero como guerreros también cultivaban la mente al mismo ritmo que el cuerpo o al menos así lo había hecho él durante toda su vida.

Mi nombre no tiene importancia, de la misma manera que el tuyo tampoco lo tiene. —no pensaba decirle su nombre, aunque estaba seguro de que podría llevárselo de allí sin más problemas, no quería pensar qué ocurriría si se escapara. Su identidad no era un secreto, pero tampoco era algo que se supiera con seguridad. Prefería mantenerse en cierto anonimato. Joder, si no tendría una puta diana directamente en el pecho y una flecha de neón señalándole allá donde fuera. — Nos eres más útil vivo que muerto en este momento.

Más con toda la mierda que se comenzaba a escuchar. Quería saber qué cojones sabía el tipo aquel antes de mandarle para el otro barrio. Quizá pudiera sacarle más información sobre esas palabras sin sentido que habían comenzado a moverse por la sombras. En un gesto rápido tomó el antebrazo del hombre y le incorporó para después mantenerlo apoyado contra el contenedor de basura. De momento no podían salir de allí, no podía llevarlo en la moto y seguramente le equipo de limpieza todavía no hubiera llegado. Dio un paso hacia atrás, a la distancia segura de que no le pudiera arrebatar la pistola de las manos mientras le miraba.

Puesto que has sido todo un héroe, no te importará decirme qué ha pasado allá fuera ¿no?

Había cierta ironía impregnando esas palabras mientras le miraba, se encontraba de medio lado, dando la espalda a una de las paredes, pudiendo de esa manera echar de vez en cuando un vistazo a la entrada de callejón mientras miraba al hombre esperando su respuesta. El comentario que había hecho sobre haber intentado salvar a los humanos y todas esas mierdas no se lo terminaba de tragar. Algo le había dicho a lo largo del tiempo que cuando algo olía a mierda, es que había mierda debajo. No tenía idea en ese momento de quién cojones era el hombre que tenía delante, demasiada sangre en su rostro. Estaba hecho una auténtica mierda, pero no se terminaba de fiar. Había visto cómo un tipo que parecía muerto se levantaba y de un golpe atravesaba una pared. Había visto cómo formaban muros de fuego de apenas una llamita de mechero.

No, no se fiaba ni un puto pelo.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Lun Jun 06, 2011 7:27 pm
Su mirada impasible seguía clavada en la mía, la mía estaba impasible sí, pero con ese dolor agudo que sentía en esos momentos, esa preocupación interna que permanecía a flor de piel esperando que hiciese lo que tuviese que hacer aquel hombre el cual le sonaba bastante, le había visto en una foto, mi mente intentaba trabajar, pero estaba más centrada en el hecho de que mi aura debía regenerarse, mi energía estabilizarse, descansar, meditar mentalmente, hacer algo que me permitiese poder salir de allí aunque lo veía difícil, ese hombre parecía tener su ideales claros, era un cazador, se le notaba, sus movimientos perfectos su mirada imponente, que la verdad sea dicha, en mi estado la respetaba y mucho.

Un atisbo de luz cuando me habló… ya lo recordaba, ya sabía quién era, Jordan Stevenson… si esa cara nunca se me olvidaría, nunca, este era el mandamás de los Equites, estaba ante él, ante un cazador que además de las dotes de cazador tenía las dotes de mando y para tener dotes de mando muchas veces alguien noble y fuerte era lo mejor, no siempre era así el ejemplo estaba en los dos bandos de hechiceros que conocía, no todos eran nobles, lo sabía con certeza, quizás por eso iba por mi cuenta, quizás por eso siempre había seguido sus valores morales del grupo de hechiceros pero sin conocer a la cadena de mando y mucho menos haberme reunido con ellos. Aunque los conocía y alguno me había pedido que fuese a sus reuniones. Sus palabras no me tomaron por sorpresa, al revés, aunque ya carecían de sentido y me hicieron sonreír levemente inclinando de forma dificultosa la cabeza a modo de comprensión:

Le… le comprendo caballero, mas no insistiré mas en mi afán de conocerlo-Lo siguiente si fue más interesante, que me capturaran podría significar malo, muy malo, sobre todo por Ajax, el era un espía, podría aguantar sin hablar, lo sabía, pero no conocía sus métodos para hacer hablar, Ajax me había contado que los sabios tenían métodos y por consiguiente debían ser duros, debía mantener la calma aunque claro, no servía demasiado para hablar de los dos bandos, conocía a muchos de ellos, había luchado contra muchos Sol, pero mi información seguro que no era de mucha utilidad. En cambio una vida llena de aventuras conocimientos y en búsqueda de mi persona quizás interesara para saber más-Caballero, contestaré cualquier pregunta que me haga, siempre que la pueda contestar, el conocimiento no debería estar tan limitado pero dudo que tengan limitado algo ¿me equivoco?

Sonreí a la vez que este cogía mi brazo y me ayudó a levantarme, un leve gruñido efectuado por el esfuerzo salió de mis labios y me apoyé en el contenedor, notando el leve mareo producido por la perdida de sangre y casi volviéndome a desplomar, pero aferrándome fuertemente, a medida que las palabras irónicas del hombre llamaban mi atención hacendome negar con la cabeza… heroico… no era un héroe… pero tampoco un villano como el creía, había matado para salvar, eso no me convertía en un héroe:

Matar para salvar… el equilibrio manda, eso hace que no sea ni un héroe ni un villano… tan solo una persona que lucha por sus ideales y que ha tenido que hacer lo que ha hecho para posteriormente salvar su propia vida-dije contestando a su ironía pero después explicando lo ocurrido con pocas palabras, no tenía fuerzas para hablar de forma prolongada, quizás por eso también decía cosas con poco o mucho sentido, yo no estaba muy pendiente de mis palabras, sino de mantenerme lúcido-Un Aurum y un fortem estaban atacando una tienda de la zona donde nos vistes… llegué a tiempo de evitar el ataque… cierto que ha habido desperfectos… dos muertos hechiceros… una pelea que ha visto toda la avenida… pero espero que ningún civil muerto… intenté alejar a esos dos de allí.

No él iba a contar que salvé a aquel niño, para mí no era irrelevante, pero no iba a cambiar nada, para él era un hechicero más… un monstruo con poderes el cual era una amenaza para la humanidad nada más y nada menos… sabía muy bien que él no confiaba en mi.
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Mensaje por Jordan O. Stevenson el Lun Jun 06, 2011 8:23 pm
Jordan frunció el ceño, desde luego que aquella contestación no era la que hubiera esperado. Por regla general los hechiceros no eran demasiado cooperativos hasta que llegaba el momento. Ese, sin embargo, ni había insultado, ni había buscado pelea, ni había intentado escapar, simplemente hablaba. Frunció el ceño. Esa circunstancia le sorprendía mucho más que si hubiera ocurrido cualquiera de las cosas anteriormente dichas. En parte le venía bien, estaba haciendo tiempo antes de que llegara el equipo de limpieza con la furgoneta y poder meterlo en ella. Mentalmente se dijo que debería terminar yendo en coche, por si volvía a ocurrir algo similar a lo de aquel día aunque no era lo acostumbrado. Solían ser bastante más… silenciosos. Aquello había sido demasiado ruidoso, casi como si buscaran que la atención de las cámaras se enfocaran directamente en su culo. Joder, o les importaba una mierda lo que pudiera pasar o se estaban convirtiendo cada vez más en unos exhibicionistas.

O simplemente estaban tan seguros de lo que eran capaces de hacer que les importaba una mierda todo lo demás. Negó por un momento para sí mientras observaba al hombre, escuchando sus palabras. Frunció el ceño mientras le explicaba lo sucedido. No era la primera vez que se encontraba el enfrentamiento entre los dos grupos de magos, pero la verdad es que por regla general era de noche y en lugares apartados. Aquello había sido una completa locura. Una locura que iba a tener a la policía en apenas unos minutos encima. Esperaba que Myron pudiera despistar a sus compañeros y a los medios para que ellos pudieran hacer lo que mejor sabían hacer: tapar las putas huellas.

Malditos hechiceros, siempre jodiendo.

Pronto llegarán para limpiarlo, lo que me sorprende es que haya sido a plena luz y con tanta gente presente. Parece como si estuvierais buscando desencadenar una puta desgracia y que todos los focos se volvieran sobre vosotros.—el tono era seco, demasiado serio mientras le miraba a los ojos con el ceño fruncido. — Deme un minuto

Se alejo unos metros sin dejar de mirarlo apuntándole con la beretta mientras sacaba de nuevo el teléfono, el tono de llamada llegó con facilidad mientras observaba con el ceño fruncido al hombre. No se fiaba de él, era imposible que lo hiciera. Cuando escuchó la voz al otro lado del teléfono se movió un par de pasos más.

Aparcad la furgoneta en la entrada del primer callejón si llegáis por la Clark, tengo a un mago malherido que tendremos que llevarnos.—el tono era tranquilo mientras lo decía. — De momento no está dando problemas. De acuerdo, diez minutos.

Diez minutos era demasiado tiempo, pero al menos las sirenas aún no habían aparecido. Frunció el ceño, aquello sí que era raro, pero en ese momento no iba a poner a prueba su buena suerte. Volvió entonces a acercarse, a unos pasos mientras le apuntaba.

¿Y qué sabe de la profecía que ronda por las calles? —dudaba mucho que se lo dijera, pero era bueno lanzando el anzuelo. — Sí, nosotros también nos hemos enterado.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Mar Jun 07, 2011 10:22 am
Vivir o morir, ese era mi gran dilema en estos instantes, vivir por poder ver una vez mas la luz del sol, poder ver a mi hija, disfrutar de mi trabajo enseñando, mi aprendiz… mi mejor amiga, todas esas cosas bellas que me había enseñado la humanidad, todas las malas, todo ese equilibrio que existía en el mundo, todo aquello que a muchos podría parecerle moña, pero en definitiva era algo por lo que yo luchaba, por lo que había luchado hacia un ratito y me había hecho ganar, aquello que alimentaba mi espíritu mi aura mi propia vida, lo que hacia mover mi cuerpo y me alimentaba el alma, era un hechicero libre, una persona libre, me sentía así por poder luchar, pero me sentía mal que para luchar por algo hiciese falta destruir… no me parecía justo aunque era parte del equilibrio, destruir objetos materiales y evité destruir vidas humanas… incorrecto… las dos vidas de los hechiceros que destruí aun estaban en mi mente , eso supondría horas de meditación, horas de concentración apra encerrar esa ira, ese instinto de supervivencia, ese enfado que sentí al ver que atacaban al pobre niño y salvarlo… horas para encerrar ese dragón dormido el cual ahora estaba sin fuerzas. Morir… prefería morir a delatar un amigo, a perder la confianza a que le persiguiesen a el en vez de a mí, su causa era tan noble como cualquier otra y hasta ahora había evitado la muerte de muchos hechiceros gracias a su información, y la muerte de muchos Equites gracia a la mía, el podría sacar otro informador… yo podría delatar a un amigo, no había equilibrio ahí. Por lo que mi honor me llevaría a la muerte.

Mis ojos yacían cerrados pensando todo esto, apoyado contra el contenedor de basuras, pensaba sobre lo que el cuestionaba sobre las actuaciones a la luz del día de los hechiceros, ¿por qué decidieron atacar? ¿Quizás habían averiguado algo de la profecía? ¿Se preparaban para algo? ¿Estarían intentando darse a conocer?... Más de una vez habían querido hacerse conocer a la humanidad, pero el auto convencimiento de que eso no era bueno para nosotros pues pondríamos en contra a toda la humanidad y eso sería cavar nuestra propia extinción… o no… quizás tuviesen algún plan… ¿Algo contra algún gobierno que hiciese tomar el control?... No es posible… estaban demasiado protegidos incluso por los Equites… eso era un planteamiento de estos… el lo sabía, no harían tales locuras:

Me lo acabo de plantear ahora caballero, desconozco la respuesta ¿por qué atacar un grupo de llamémoslo humanos? He de decir que no estoy muy de acuerdo… en esencia somos humanos solo con habilidades y una serie de poderes-aclaré al muchacho con los ojos cerrados rostro sereno y vos entrecortada, aun así con mi acento Alemán-Sinceramente desconozco el motivo… quizás busquen una distracción mientras hacen algo… quizás el motivo sea otro más ambicioso… pregunta si ha habido algún ataque simultaneo en otra zona de la ciudad… quizás busquen despistaros.

No sabía si contestaría después, este se alejó y continuó su charla por el walkie, me mantuve en mi sitio, pues de ahí no podía moverme, no aun, mi energía tendría que restablecerse levemente para poder caminar, también debía fortalecer el Aura, aunque debido a la pérdida de sangre debía alimentarme, comer algo dulce que pudiese restablecer una parte de mi aura y esencia.

Mis ojos no se abrieron, me era sabido que conocían la profecía, para eso estaba Ajax, tan solo enarqué las cejas y abrí los ojos levemente mirándolo, me hice el sorprendido si… actuando bastante bien y jugando mis cartas de no estar enterado en ello, aunque no dije nada que pudiese ser objeto de coontrataque sino que contesté a su prgunta sin cuestionarla, dándole a entender que obviamente estaban bien organizados y que aceptaba el hecho de que lo sabía:

Muchas profecías han sido visualizadas por los sights a lo largo de los siglos, tan solo puedo decir que esta es diferente, mucho me temo que la guerra entre Hechiceros y humanos acabará de una forma u otra, uniéndonos por la supervivencia de este mundo o muriendo destruidos por ese mal… reza en quien creas para que no suceda… pocas veces un sight se equivoca… -dije tranquilo para después intentar hablar algo mas enfocándome en la profecía- Caballero… por mis creencias conozco la existencia de seres mas poderosos que nosotros, seres que velan por el equilibrio, seres que provocan los mismos desastres naturales, que hacen mover el planeta… que hacen que la vida exista o sea extinguida… quien sabe si esa profecía no hace referencia a la aparición de alguno de esos seres
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Mensaje por Jordan O. Stevenson el Mar Jun 07, 2011 1:39 pm
Frunció el ceño mientras escuchaba sus palabras. ¿Habría habido un ataque simultáneo en otro lugar? Esperaba que no, porque a pesar de que los Equites estaban bien organizados, también era cierto que no tenían la rapidez de actuación que le gustaría. Un Equites podía intentar hacer algo si veía a un grupo de hechiceros en plena acción, pero sin un equipo detrás preparado para ayudarlo por regla general salía mal parado. Habían muerto muchos de los suyos a lo largo de los siglos precisamente por detener a esos seres que parecían tener los poderes de los dioses pero que en realidad no eran más que fantasmas de los mismos. Frunció el ceño una vez más, pensativo, mientras jugueteaba con el teléfono en la mano izquierda antes de meterlo en el interior de la cazadora de cuero que llevaba.

No me han avisado de un ataque simultáneo, pero estaba viniendo en moto por lo que puede haber sido así.—estaban preparados para contingencias, pero si había habido varios ataques en distintos puntos de la ciudad, podía imaginarse el caos que se había formado intentando mandar a todo aquel que estuviera listo para poder echarles un cable a los que ya estuviera en la calle. Quizá fuera esa una de las razones por la que estaban tardando tanto en llegar. Joder, aquello podía ponerse muy mal si los hechiceros comenzaban a danzar a su aire sin protegerse de la vista de los humanos o de los mundanos o como cojones les quisieran llamar. Muggles, si, muggles como aparecía en esos libros juveniles o infantiles. Comenzaba a desviar su atención del tema primordial. —Podríamos pasarnos horas discutiendo sobre si sois o no sois humanos, es cierto que físicamente lo sois, no hay diferencias palpables, pero una cosa no quita a la otra.

Arqueó una vez más las cejas cuando el hombre le contestó sobre la Profecía. Los sight, sí, aquellos magos que tenían el poder de saber lo que estaba por llegar. Era un poder desconcertante, casi más que los demás. Aunque era cierto que se había escuchado más a lo largo de la historia. ¿Quién no había escuchado hablar de los Oráculos de Delfos? O las sibilas romanas. Frunció el ceño por un momento con gesto pensativo.

Seguramente terminará siendo…

Las palabras no llegaron a ser pronunciadas, un fogonazo de luz iluminó con claridad el callejón al tiempo que una descarga alcanzaba a Jordan en pleno costado provocando que se golpeara contra la pared que tenía detrás cayendo lentamente por el suelo. No llegó a ver quién le había atacado, pero su último pensamiento consciente fue que había tenido el fallo propio de un principiante, algo que le enfureció solo unos segundos antes de que la oscuridad provocara que cerrara lo ojos, cayendo como si de un fardo fuera en el suelo.

Fue entonces cuando una figura femenina se acercó corriendo hasta donde se encontraba el hombre apoyado contra el contenedor. Una melena oscura ondeaba detrás de ella, unos pantalones vaqueros, un abrigo y unas botas de tacón.

Y una sola pregunta: “¿Estás bien?”
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Mensaje por Frederick Mortimer el Mar Jun 07, 2011 3:11 pm
Conocía la efectividad de los Equites, debía haber previsto que le hubiesen informado por ese móvil cuando hablaba de que en otros lugares estaban sucediéndose ataques, no lo habían hecho, pero como toda organización, no eran omnipresentes, no podían estar en todos lados, al igual que nadie, nadie podía estar en dos lugares a la vez, imposible al igual que era muy difícil de prever los ataques, yo estaba allí por casualidad, mi coche debía estar detenido entre todo el caos, sería seguramente llevado al depósito municipal y después tendría que recogerlo, si es que salía de esa… cosa que según pasaban los minutos podría dar por sentado de que no. Finalmente asentí aceptando la contestación de aquel hombre que seguía apuntándome con la pistola y con el cual de un momento a otro me tendría que ir en esa furgoneta de recogida… esperaba que al menos me trataran de una forma digna… al menos esperaba eso y no pensaba demasiado en lo contrario debido a la forma de ser de Jordan:

Yo también me he encontrado el ataque por casualidad, así que estoy en su misma situación… auqneu usted disponga de muchos más medios para averiguarlo-contesté convencido, en ese momento me percaté de que el hombre parecía preocupado, en ese instante comencé a pensar de que mis palabras habían hecho mella en el, en que daba un ataque simultaneo por muy probable, incluso posiblemente la furgoneta tardase por esa razón… ¿desbordados? Si era así yo estaría a punto de pagar por el mal que estaban haciendo los que quizás se les escapase de sus manos… en fin debía tener asumido eso y afrontar el hecho de ser lo que se me consideraba. Un bicho raro que tan solo daba problemas y como tal debía ser controlado-No… soy consciente del verdadero problema… pero… la pregunta es… ¿Soy yo el verdadero problema? ¿Lo son los humanos?... ¿Lo son los hechiceros? ¿O lo son ambos? Nadie está libre de culpa, son necesarios dos bandos para luchar y en este caso hay tres. Cada bando protege su causa, cada bando lucha por ella, cada bando ha matado por ella y cada bando ha formado caos con ella. No importa cómo o que hagamos… siempre significa destrucción y muerte unos la provocan y otros intentan evitarla… pero al final… de una forma u otra termina muriendo gente sea inocente o no…

Esperaba que mis palabras se le quedasen gravadas, mas la conversación no pudo seguir su curso esperado debido a que en ese instante un fogonazo de luz que hizo que me tapase los ojos con mi brazo bueno haciendo que incluso perdisese el equilibrio pero evitando la caída cerrando los ojos y volviendo a posar mi brazo sobre el contenedor. En ese instante vi como Jordan yacía en el suelo, mi reacción fue ver alguna reacción de que estuviese muerto, pero me percaté de que aun respiraba, pues su diafragma se movía, muy leve pero se movía, estaba inconsciente.

Fue en ese instante cuando la figura de una mujer llegó hasta a mí una mujer conocida, era más, era una amiga, eso me tranquilizó, le daba gracias a buda por ello, cerré los ojos escuchando su pregunta, me hizo reir y en ese instante notar algún dolorcito debido a algún golpe en las costillas, contusiones sin importancia, pero contusiones al gin y al cabo:

Te lo puedo decir rápidamente… pero me conoces… sabes que me gusta explayarme-dije de forma retórica con ese humor que tenía tan inteligente para después proseguir- Mira… si estuviese bien… creo que no estaría hablando tan tranquilamente con un tipo que me apuntaba con una beretta y me quería llevar con ellos a Buda sabe dónde. Por cierto… me agrada que me vengas a recoger… ¿podrías ayudarme a caminar? Su equipo está a punto de volver.

Una sonrisa agradable hacia ella, ella sabía que mi humor en esas situaciones y las que se merecían ese toque de humor, sacaba una especie de charla retórica que no solía disgustar a nadie dado que la hacía con esa simpatía, además obviamente… necesitaba ayuda… y comer algo para recuperar al menos parte de mi energía.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Mar Jun 07, 2011 5:19 pm
Nunca sabría de dónde había salido aquel momento de valentía, ni siquiera sabía por qué había aparcado el coche justo a la entrada del callejón, lo más extraño de todo era que normalmente no solía ir por ese camino puesto que no era el más directo de la tienda a su casa. Había sido un cúmulo de coincidencias en las que no creía, que le habían llevado a aquel momento preciso. Había visto la escena, había reconocido la voz de Vicent a pesar de que se encontraba en la distencia y había visto la pistola apuntándole. No era una persona agresiva, no lo había sido nunca y no comenzaría en ese momento, pero al ver el estado en el que se encontraba el mago consideró que la balanza no estaba equilibrada. Había sido más un instinto que otra cosa, menos mal que controlaba lo suficiente su poder como para que la descarga que le había enviado al hombre únicamente le dejaría aturdido. El golpe posterior contra la pared le había dejado, esperaba, inconsciente pero no había sido esa su intención.

Entró corriendo en el callejón, con el cabello oscuro como una cascada a su alrededor y los ojos claros abiertos de consternación y preocupación a partes iguales. Sus ojos se desviaron del mago al humano, asegurándose de que estaba vivo, para después acercarse hacia el hombre. Tenía el rostro lleno de sangre y parecía bastante magullado, su firma mágica era débil, muy débil, parecía estar a punto de desmallarse. Frunció el ceño. ¿Qué demonios había ocurrido? Había visto los destrozos en la calle principal y un ojo preparado podía ver con claridad que allí había residuos de magia utilizada, de esa fuerza que movía todo. Maldijo por lo bajo. Algo que no solía hacer demasiado a menudo.

Ven, tengo el coche aparcado en la boca del callejón.—le respondió mientras se acercaba a él, poniendo un brazo del hombre por sus hombros y rodeando con uno suyo la cintura de él para ayudarle a caminar. —¿Qué es lo que ha ocurrido? No aquí, sino fuera, hay restos por toda la calle y parece que ha habido una explosión. Por los Dioses… parece que es zona catastrófica.

Mientras le hablaba le ayudaba a moverse, no le hacía ni una pizca de gracia saber que posiblemente llegarían en cualquier momento los amigos del tipo de la beretta. No le gustaba la violencia, estaba en contra de ella por completo, pero tampoco dejaría que le pasara algo al hombre que en ese momento había tomado como su responsabilidad. Necesitaba ir a un lugar para alimentarse y descansar. Frunció el ceño con gesto pensativo. ¿Dónde podría llevarle? La tienda estaba descartada y también su casa, había allí personas, como Floirán, que no sabían nada de la magia. Resopló por un momento pensativa.

Paso a paso ambos llegaron junto al coche y Viviane se movió para poder abrir la puerta. Menos mal que ese día había preferido conducir aunque por regla general evitaba llevarlo para no contaminar. Esos pequeños gestos eran los que la definían. Había sabido compaginar bien su vida con sus creencias, al menos todo lo bien que esperaba. No se movió hasta que Vicent estaba bien acomodado en el asiento del copiloto para después moverse acercándose hacia el del conductor.

Esperaba poder salir de allí antes de que la caballería llegara.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Mar Jun 07, 2011 11:09 pm
La esperanza hecha mujer, una vez más mirar hacia Viviane me hizo devolverme toda esperanza, ya no estaba todo perdido ni todo logrado, debían escapar del lugar y para ello Viviane debía recogerme de donde me encontraba, no sabía qué hacer, no podía moverme, tan solo esperar a que la preocupada chica, la cual conocía y sabía que ella no era de pelear me sacase de aquel lugar. A decir verdad, yo no me metía en peleas sin motivo, pero el hecho de que aquellos dos fuesen a atacar a un grupo de inocentes me hizo pelear y sin poder casi ni evitarlo acabé matándolos a uno en un ejercer de un fuerte poder que acabó casi conmigo y con su vida, el poder de los Aurum era muy fuerte, pero los psique al saber de la energía y usarla para mover los objetos podíamos hacerle frente, aunque con un muy buen entrenamiento y causando unos estragos considerables como los demostrados hasta el momento.

Finalmente la muchacha me ayudó, esta me levantó, un dolor agudo en casi todo mi cuerpo de nuevo, contusiones, sangre por todo este, debía ir a algún lugar para que la chica me curase… el sitio menos seguro podría ser el más seguro en estos instantes, Jordan me había visto la cara, haría un retrato robot de esta y daría con mis datos de un día para otro, pero mientras eso estábamos a salvo, podríamos utilizar mi botiquín y curarme las heridas, comer algo con urgencia y descansar… pero no podría estar solo… no… podría darme fiebre y otros efectos más producidos por el exceso de energía utilizado, al menos podría ir con ella al cercano coche… suerte de mi, podríamos huir:

Deprisa… o nos pillarán-dije andando con ella a la vez que esta me preguntaba… no iba a contestar andando por el callejón, ya más tranquilos en el coche podríamos hablar y contarle lo ocurrido-En el coche te lo contaré…es corto… pero…

No pude terminar de hablar debido a que mi esfuerzo se centraba en llegar al coche, un esfuerzo que no tardó en verse completado por el encuentro con el vehículo y la ayuda de Viviane me fue grata debido a que esta me sentó en el asiento del copiloto, ya el cinturón me lo coloqué yo, relajé mis músculos, al fin una buena posición y un lugar cómodo para poder meditar más o menos, pero mi misión debía ser también darle una explicación a Viviane, a la cual esperé que se montase en el coche para hablar, mas yo comencé a hablar nada mas esta entró:

Viviane… dos hechiceros… un Aurum y un Fortem atacaron esa zona… yo tan solo luché contra ellos… puedes ver la envergadura del combate por los destrozos… por suerte gané… pero mírame… a excepción de dos golpes y algunos rasguños mas el cansancio creo que el resto de golpes son del Fortem… me ha dado una buena paliza-el Aurum había luchado con su poder por lo que yo tuve que hacer lo mismo, mi cansancio mental estaba relacionado con él, el físico… y los daños por el Fortem, entre ambos habían logrado apalizarme… si yo les había ganado… pero yo había recibido también- Dioses… gracias a ellos que has llegado… sería la comidilla de los Equites en un rato.

Mantenía mis ojos cerrados, estaba completamente sereno y hablaba de forma tranquila, pero ahora mi preocupación se basaba en la proximidad de los Equites, pero confiaba en mi amiga, ella podría pinchar las ruedas de los Equites, a no ser que tengan instrumentación adecuada o hiciesen ellos lo mismo.

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Mensaje por Viviane M. Harker el Mar Jun 07, 2011 11:50 pm
Terminó de montar al hombre en el coche y con rapidez le dio la vuelta para poder montarse en el del piloto. Entró, se puso el cinturón y arrancó. No era como en esas películas que todo pasaba de forma rápida ni mucho menos, estaban jodido sobre todo porque la morena odiaba conducir la mayor parte del tiempo y más cuando había presión. Respiró hondo buscando tranquilizarse y miró por el retrovisor mientras escuchaba las palabras de él. Joder, sí que la habían montado buena aquellos dos. Puso el intermitente para incorporarse a la circulación y dejó escapar un suspiro. Pronto comenzarían a mezclarse con el resto del tráfico, solo tenía que ir con cuidado.

En ese momento una furgoneta hizo acto de presencia. No había ningún logo, su color era oscuro, pasaba completamente desapercibida. Estaba a tres coches por detrás de ellos. Tenía que intentar no ponerse nerviosa, sobre todo cuando vio que se estacionaba durante unos instantes antes estaba ella. Se concentró en el tráfico, mientras fruncía ligeramente el ceño escuchando las palabras de él.

Joder, cada vez están más zumbados, en serio… ¿ha habido víctimas civiles? Mundanos quiero decir. Porque con este destrozo… menos mal que has podido salir con vida Vicent, porque parece que es un puto lugar de guerra. —el tono era tranquilo aunque no dejaba de mirar hacia atrás. Había provocado un pequeño revuelo seguramente porque habían encontrado al hombre inconsciente en el coche. — Acaba de llegar la caballería, parece que están bastante mosqueados. Será mejor que salgamos de aquí lo antes posible y después miremos a dónde podemos ir. Será mejor que no vayamos ni a mi casa ni a la tienda. La tienda está en su punto de mira y en casa tengo viviendo a gente, por lo que no quiero meterles en problemas

No, a sus compañeros de piso era mejor dejarles tranquilos. Podían ser un auténtico foco si los Equites decidían llegarse hasta allí. Frunció el ceño. No lo había pensado cuando había puesto el anuncio, en su cabeza pensaba que llegarían gente normal, pero en cambio vivía con dos brujas y un humano. Respiró hondo mientras seguía conduciendo intentando tranquilizarse. Ponerse nerviosa únicamente traería problemas. La furgoneta seguía aparcada, un hombre con gafas de sol miraba a su alrededor como si estuviera buscando algo… o a alguien. Asegurándose de que no venía nadie, Viviane se metió en la primera calle hacia la derecha en un intento de alejarse de allí.

Minutos más tarde salían a una transversal donde el tráfico seguía como si no hubiera habido un encontronazo de magos unos metros más allá. Con cuidado se incorporó al tráfico y simplemente condujo. Sin saber muy bien hacia dónde lo hacía. Aferraba el volante con fuerza mientras echaba vistazos al hombre que tenía a su lado de vez en cuando. Su firma seguía débil, podía verlo, eso le preocupaba. Frunció el ceño por un momento mientras pensaba dónde podrían ir.

¿Conoces algún lugar de poder por aquí cerca?

El problema de no ser de Londres, es que esos pequeños detalles se la escapaban. Frunció el ceño pensativa, mordisqueándose el labio inferior mientras simplemente seguía conduciendo.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Jue Jun 09, 2011 6:28 am
Yo por mi parte sabía lo que tenía que hacer, sentado en mi lugar del vehículo tan solo una decisión ocasionaba mi momentáneo y extraño comportamiento… la decisión de mantenerme oculto, o más o menos estarlo. El caso es que mi cuerpo magullado y lleno de sangre llamaba la atención, mi rostro estaba lleno de heridas y sangre seca que afeaban mi estado. Podría pasar por un herido del combate… civil claro, pero obviamente no iban a hacer esas burradas, así que muy a mi pesar y con leves quejidos debido a mi dolor tuve que escurrirme un poco hasta que mi cabeza quedó oculta a simple vista de los curiosos que pudiesen chismosear, sobre todo de los Equites que deseasen tal cosa de mirar los coches y diesen conmigo… ahí se volvería a liar por suerte mi amiga estaba haciendo als cosas con calma dentro de ese nerviosismo completamente visible.
Por el espejo retrovisor vi una furgoneta negra, eran ellos, había revuelo fuera, bien, mi amiga ya estaba en marcha, nuestro rumbo era incierto, pero yo sabía dónde ir, aunque esta estaba más centrada en preguntarse sobre la locura de ambos hechiceros que atacaron y que hicieron de mi aquellos hombres… finalmente mi mirada terminó en un punto fijo, el frente, mirando al salpicadero mientras esbozaba una sonrisa ante las palabras de mia miga, auqnue no pude dejarla demasiado tiempo debido a mi preocupación por los civiles:

Locos están… plena luz del día… zona de guerra, no han deparado en usar todas sus fuerzas y su poder. Lo que desconozco es si hay heridos o no, a simple vista observé que no, heridos moralmente mucho… hay cosas que asimilar pero por lo demás nada-dije tranquilo mientras intentaba recordar la última imagen de la escena… demasiados destrozos como para saber a ciencia cierta si había muertos o no-Para no estarlo.. dios ahora me preocupa el hecho de que será de todo… siempre me he mantenido en el anonimato y no ha sido un cualquiera quien me tenía retenido… sino el mismísimo líder Jordan Svetson… debemos tener cuidado, dudo que hubiese cámaras de tráfico en pié que pudiese captar tu atención al entrar en el callejón, pero por mi parte… no soy una persona con un cargo del montón… soy decano de Oxford. Darán conmigo demasiado fácil.

Me puse a pensar, mi amiga estaba apretando demasiado fuerte el volante, por mi parte me mantenía demasiado tranquilo, era parte de mi, esa serenidad, además, estaba demasiado cansado, demasiado débil, se notaba en mis movimientos, en mi tranquilidad y mi poco descanso que evitaba que desfallecerá en ese mismo instanet en ese sillón, además me necesitaba:

Tenemos al menos hasta mañana para ofrecerte el sitio que te voy a ofrecer… pero te pediré un favor…-dije tranquilo respirando con dificultad-Podemos ir a mi casa, no hay demasiado… es una casa con decoración oriental, completamente enmoquetado… el armario es empotrado, por lo que podrás guardar las cosas en la única maleta que hay… lo otro es un portátil que está en mi coche… pero… podemos dejarlo ahí, el coche estará en el depósito, deberás ir a recogerlo mientras yo duermo… nunca después, mañana ya me tendrán fichado y estará vigilado todo lo que tenga que ver conmigo… por suerte tengo un lugar donde quedarme… la universidad… allí no me podrán coger desprevenido… ni podrán tocarme sin llamar la atención… Las cosas parecen confusas… pero hazme caso paso por paso y todo saldrá bien…
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Mensaje por Viviane M. Harker el Jue Jun 09, 2011 2:43 pm
Viviane estaba atenta a cada palabra del hombre y a cada uno de sus movimientos. Estaba hecho una auténtica mierda. Respiró hondo durante unos instantes, intentando concentrarse en lo que estaba haciendo. El tráfico era fluido, como si lo que acababa de pasar unas calles más atrás no fuera más que producto de la imaginación de aquellos que lo habían vivido. Se cruzaron con varios coches patrullas y ambulancias que iban a toda velocidad rumbo al lugar del desastre. No entendía por qué habían tardado tanto en aparecer. Jugueteó con sus uñas dando pequeños golpecitos sobre el volante mientras seguía atenta a la circulación.

Ha sido un movimiento estúpido, por completo. A nadie se le debería cruzar por la cabeza hacer algo así, esa forma de ostentación de poder tal y como me estás contando solo provocará más problemas y ellos deberían saberlo. Es de idiotas.—cualquier estúpido se daría cuenta de que si hacían eso a pleno día, con toda la cantidad de civiles, sería muchísimo más difícil taparlo. Vale, los Sol muchas veces no pensaban en sus consecuencias, pero ese movimiento no había sido el correcto. Frunció el ceño mientras mantenía la atención en la carretera y fue cuando escuchó sus palabras que se envaró sin poder evitarlo. —Tienes la cara como un mapa, Vicent, va a ser difícil que terminen de relacionarlo contigo, pero es cierto que tendrás que moverte de lugar porque sino vas a ir bastante jodido. No, no creo que haya cámaras en pie… estaba todo destrozado, pero quizá sí que haya testigos.

No sabía cómo funcionaban los Equites, pero si ella estuviera en esa situación lo primero que haría sería poner orden, intentar limpiar todo aquello y buscar que hablaran las personas que habían visto algo. Quizá Jordan no pudiera hacer un retrato consistente, pero alguien podría hacerlo. Frunció el ceño. Sí que la había jodido, esperaba que a ella no la hubieran visto, porque había dejado inconsciente al líder de los Equites y estaba segura de que se iba a levantar de muy, muy mal humor. Se mordisqueó pensativa el labio inferior mientras conducía, escuchando sus palabras. Se había convertido en el chofer de repente. Bueno, era algo que tenía que hacer y aunque a Viviane le gustaba ayudar, también era cierto que era bueno tener a alguien al que pedir un favor si las cosas se complicaban.

Necesitas cargarte de energía, tu firma cada vez es más débil, además de comer y descansar. ¿Tienes algún lugar de poder en tu casa? Si no sería mejor encontrar alguno donde poder conseguir algo de energía antes de seguir adelante con tu plan. Puedo hacer lo que me dices sin problemas, también puedo curarte esas heridas que tienes.—el tono era suave, al menos podría hacer que se sintiera mejor. No tenía el don de la sanación, hacía muchos siglos que nadie lo presentaba, pero al menos estaba segura que podría ayudarlo con algo. —Tengo conocimientos de plantas que te ayudarán a sanar más rápidamente y evitar que se te infecten. No podemos llevarte a un hospital, sería demasiado obvio y seguramente terminarán preguntando por allí.

Mientras conducía, el gesto de Viviane era de concentración, esperó a que le diera indicaciones: o el lugar de poder o su casa, para poder conducir en esa dirección. Sí, era mejor estar preparada para lo que podía venírseles encima. Cuando se había bajado del coche y había visto lo que ocurría no había pensado en las consecuencias, solo había actuado. Tendría que conseguir que Vicent estuviera a salvo al menos hasta que se recuperara.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Vie Jun 10, 2011 5:25 pm
Viviane por suerte me estaba escuchando, podría ser porque confiaba en mi, cosa que no dudaba, yo como su amigo confiaba en ella y hoy era uno de esos momentos en los que se demostraba dichos aspectos con una muy buena ayuda por u parte para solventar lo que era todo un problema… Por otro lado, cambiando mi mente de pensamientos, el escuchar de la policía danzar con sus sineras por las calles no me era muy grato, en esos instantes mi posición no era la adecuada para moverme, estaba incomodo, dado que me había escondido, pensar en la policía me daba una especie de escalofrio, quizás estaba demasiado tenso en ese aspecto… no podía apenas casi ni moverme.

Sus palabras me hicieron soltar un leve gruñido, intentos de palabras que nos e quedaron mas que en eso, en un gruñido que provocó una tos suave que hizo escapar de mi boca un poco de sangre… vaya debía tener algo jodido y bien jodido… este poco de sangre fue a parar a mi mano y tras eso me limpié con un pañuelo mientras volvía a cerrar los ojos y esta vez si hablaba:

Perdón… bueno el equilibrio necesita gente como tu y como yo y gente como ellos, pero a la gente como ellos suelen borrarlas del mapa rápidamente puesto que no saben cuando decir basta… tu sabes tan bien como yo que el equilibrio del universo nunca dejará que algo escape a ese control-dije manteniéndome sereno una sonrisa suave apareció en mi rostro, bueno yo tenía asumido que me iban a pillar pero ella aseguraba que mi cara estaba desfigurada, aun asi también había testigos-Quizás en vez un dia tarden 3 o 4 o una semana, pero sabrán quien soy y debo estar preparado para salir de mi casa… pues estarán al acecho para darme caza en cualquier lado.

Pero esa no era la preocupación real, la real era que estábamos bastante jodidos en el aspecto de que iriana por nosotros, por mi parte sabía que hacer, no sabía como actuaría Jordan auqnue me había demostrado ser una persona noble también era una persona de poco temperamento, me había tenido en sus manos y alguien me había salvado, apostaba loq eu fuese que ahora odiaba mas a quien me ha salvado que a mi… e intentaría dar con ella auqnue podría tomarse mi captura como algo personal y eso no lo quería así… le había demostrado que había hechiceros que buscaban problemas y yo no era de esos. Escuché las palabras de Viviane y asentí tranquilo:

Viviane… mi aura es cada vez más débil porque me estoy estabilizando… el descanso lo estoy cumpliendo meditando… he conseguido que parte d eloq ue me queda de aura se mantenga oculta para poder moverme y soportar mejor el dolor-En ese instante dejé que por un segundo mi energía fluyera, no era una gran cantidad, pero me mantenía con vida, rápidamente tuve que guardármela, puesto que un fuerte mareo sacudió mi ser casi dejándome incosciente-Si… mi habitación es un lugar de poder… hecho sagrado… por lo que cuando entres no se te olvide descalzarte por favor… por lo del hospital tienes razón, siemrpe hacen preguntas y en este caso los équites estarán buscando entre los heridos y controlándolos.

En ese instante abrí los ojos… y me incorporé en el asiento levemente, estaba incomodo no podía remediarlo, debíamos llegar a mi casa, pero no tenía nada… mis objetos personales que llevaba en los bolsillos estaban destrozados, mi móvil podría haberle indicado bien mi camino a casa, aunque ella creo que sabía donde vivía.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Vie Jun 10, 2011 6:38 pm
Viviane conducía en silencio mientras escuchaba las palabras de él. Frunció por un momento el ceño, mientras miraba hacia delante. No es que fuera un gesto muy normal en ella, aunque en los últimos minutos lo había hecho más que en toda su vida. Conducía despacio, sin prisa, porque sabía que si aceleraba comenzaría a llevar sobre ella toda la atención. Los Equites no se veían, seguramente seguirían limpiando, pero la policía rondaba por allí y eso podía ser peligroso. Se mordió el labio inferior con gesto pensativo mientras conducía con la mirada fija en el frente.

No tienes buena pinta.—no hacía falta que se lo dijera, estaba claro que era así. Apretó brevemente los labios mientras miraba hacia el frente con concentración. — Lo sé, Vicent, pero es preocupante que lo intenten cada vez con más frecuencia. No me gusta ver sufrir a la gente y aquello era como estar en plena zona de guerra y créeme cuando te digo lo que es. Mierda, no puedo evitar preocuparme por si al final intentarán volver a hacer alguna de esas locuras y si habrá alguien para detenerles, podría haberse puesto todo muchísimo peor si tú no llegas a estar ahí.—aunque no conociera a las personas implicadas, aunque no supiera si había habido heridos o no, en la voz de la morena había clara y sincera preocupación. Su forma de ver la vida era así, sin más. Frunció el ceño una vez más, mordiéndose el labio inferior de nuevo hasta hacerse daño. — Será mejor que te busques un nuevo lugar donde quedarte, sí. No creo que la Universidad sea la mejor opción. Vende esa casa e intentar comprarte otra adecuada. Estoy segura de que no habrá mayor problema, Londres es grande y está creciendo. Hay miles de casa en venta.

Sabía que había gente que tomaba cariño a sus casas y les era muy difícil largarse a vivir a otro lugar. Viviane que estaba acostumbrada a liarse la manta a la cabeza para seguir viajando de un lado para otro no lo terminaba de comprender. Viajar era una delicia, moverse, no estar atada a nada. Ni a nadie, aunque esto último a veces lo ponía en duda. No, no era el momento de pensar en soledad y todas esas cosas que no venían al cuento. Lo importante era salir de allí, llegar hasta casa de Vicent, sacar sus cosas y hacer que se recuperara.

Me has dado un buen susto.—le miró por un momento, observando su rostro con sangre y macilento. Estaba pálido, seguramente por el cansancio. Se mordisqueó el labio inferior una vez más, mientras sus dedos jugueteaban sobre el volante dando pequeños golpes. Se metió en un desvió que sabía que iba en dirección a la casa de Vicent, al menos eso esperaba. Puesto que tenían que ir hacia allí, cuanto primero llegaran muchísimo mejor. — No te preocupes, conozco las costumbres orientales, es más… normalmente por casa no voy nunca calzada.

El tráfico seguía fuera del coche, zumbando con velocidad. Viviane seguía conduciendo respetando las señales y el límite de velocidad aunque en ocasiones tenía la impresión de que le gustaría dar un buen acelerón, un buen empuje que le llevara hacia delante. Podía ver de reojo a Vicent, se había medio incorporado y no tenía buena pinta. Estaba sufriendo por él aunque sonara irónico, por ver cómo intentaba estar sereno aunque sabía que le dolería una barbaridad. Atrás había quedado la preocupación por los Equites, en ese momento estaba más preocupada por llegar cuanto antes.

Estoy llegando al barrio donde vives, pero no me acuerdo exactamente de la dirección, ¿era girar aquí o en la siguiente?—preguntó al cabo de unos minutos.

Se habían alejado del centro, rumbo a la zona más residencial de Londres, allí donde las casas eran todas muy similares.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Sáb Jun 11, 2011 9:54 pm
Muy claro estaba que no disponía de las pintas que debería tener, aquello me hizo esbozar una sonrisa, leve pero fuerte, la mantuve durante un pequeño tramo de tiempo, hasta que tuvo que desaparecer para volver a mi concentración que no era desfallecer. Aun así no pude dejar impasibles las palabras de mi amiga, un suspiro dandole la razon fue lo que dio el inicio a mis palabras:

Están nerviosos Viviane, los Sol están nerviosos se atrevena atacar más y más, la profecía d ela que todos hablan se acerca, los equites la conocen… los Sol la conocen Los Noctem la conocemos… estuve ahí para evitar una catátrofe pero… ¿Quién estará la proxima vez?-conocía la existencia de los Noctem, yo me denominaba por sus creencias uno de ellos, pero ni había conocido a sus líderes… nunca había seguido un consejo de magos, en los que había estado e incluso formado parte a lo largo de los siglos habían sido catastróficos demasiadas opiniones para seres tan independientes, pero creo que era el momento de informarles… o al menos intentar contactar con ellos-Viviane… deberías ponerte en contacto con la supuesta líder Boctem, la he visto en alguna ocasión, pero nunca he querido inmiscuirme en nada organizado… odio la guerra, pero algo se acerca… algo que nos va a afectar a todos y por desgracia no puedo mirar a otro lado cuando alguien podría sufrir.

Asentí y negué no podía hacer tal cosa, no podía comprarme otra casa en Londres, si lo hacía me pillarían, si captaban mi esencia, por mucho que supiese ocultarla podrían dar conmigo, me seguirían a todos lados, tendrían mis movimientos… podrían joderme. Tenían métodos y una red de satélites capaz de saber cuantos hechiceros hay en una zona en tiempo real:

No… no podría esconderme, tienen métodos, tienen gentes… el ojo de los dioses… su red de satélites captan nuestra esencia, nuestra aura si quieren darme caza… lo harán-dije de una forma tranquila como quien hablaba del tiempo, yo como ingeniero de automatización y control industrial y con un master de telecomunicaciones y varias diplomaturas en campos cercanos sabía más o menos como actuaban, y por lo que me había contado Ajax aquello contaba con sistemas demasiados complejos- Si salgo de la ciudad será mejor que si me quedo, aunque para qué me seguirían igual, el mejor sitio para ocultarse sería entre las montañas o un lugar sagrado, donde ese aparato no pueda localizarme.

Su preocupación me hizo levemente toser, me estaba debilitando, debía indicarle donde estaba mi casa antes de que desfalleciese y que hacer cuando estuviese en ella, debía darme mi canalizador, cogerlo y poder cederme parte de su energía espiritual, su aura, para después poder comer y descansar sin peligro a que me quedase sin energía y muriese:

Escuchame… no te preocupes por mi… si haces lo que digo no pasará nada… no voya morir, pero tampoco voy a aguantar consciente mucho tiempo y si no quiero una recuperacion larga necesito lo siguiente. Mi casa está en la paralela a esta, el 77, hay una llave escondida bajo un gnomo de jardín que está entre muchos objetos, como si ese rincón fuese un almacén… en mi casa, en mi habitación hay un collar, cordón de plata con un trozo de madera, lo notarás porque es un canalizador, ponmelo… y… y… dame par.te de tu…-Desfallecí… inconsciente, quería haberle dicho que me cediera parte de su aura, los Aurum, al igual que eran capaces de absorber la energía de otros hechiceros y quedárselas podrían hacerlo al contraría, yo lo imaginaba, supongo que su nerviosismo y el hecho de no quedarse debilitada por si tenía que pelear lo habían impedido, el hecho era el siguiente… si utilizaba el canalizador podría absorber energía del ambiente de la sala de meditación y de energía y podría transmitírmela. Ella no quedaría cansada y yo me recuperaría mas.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Sáb Jun 11, 2011 11:28 pm
Intentaré entonces ponerme en contacto para avisarla de lo que está ocurriendo. Al menos que sepa que ha habido un ataque aunque me imagino que ya se lo imaginarán. Estamos jodidos. Mierda… el problema es que ni siquiera sabemos dónde puede ser el siguiente si es que es en algún lugar.—frunció el ceño con gesto pensativo, golpeteando con las uñas en el volante mientras mantenía la concentración en un punto de la carretera sin desviarla. —[b] Esa profecía podía ser bastante más clara, mi hermana parecía que sabía algo pero se ha esfumado de la faz de la tierra y ni siquiera me indicó dónde iba.

La preocupación por Morgaine era un continuo en la vida de Viviane y eso que la spellsinger era mayor que ella. La echaba de menos, era su único pariente vivo —que ella supiera— y esperaba que la rama de los Harker a la que pertenecía no terminara por extinguirse, no podía permitirlo. Le gustaba ser bruja y le gustaba su familia, la protegía siempre que podía. Maeve se había ido demasiado pronto aunque ya era una persona que había vivido más de lo normal para todas las persecuciones que había tenido que sufrir a lo largo de su existencia. Había sido su punto de apoyo, aquella que había enseñado los principios básicos que ella había ido rellenando a lo largo de su vida. El esqueleto era de ella. Se mordisqueó pensativa el labio inferior mientras escuchaba las palabras de él.

Si aquello era cierto, estaban jodidos. Podrían localizarlos en cualquier momento. Le hacía preguntarse el por qué de que siguieran pasándose por Le Mystique de forma continuada como si estuvieran esperando que diera un paso en falso. Eso le ponía nerviosa y de mal humor la mayor parte de las ocasiones. Tenía que controlarse porque a fin de cuentas tenía que pensar que ellos hacían su trabajo. Consideraban que estaban haciendo lo correcto, de la misma manera que ella consideraba que estaba haciendo lo correcto en esos momentos.

Era solo una idea, pero si estás tan seguro entonces no diré nada. —él sabría mucho mejor que ella qué era lo que quería hacer con la vida. Se desvió para dirigirse hacia la dirección que le había dado mientras escuchaba sus palabras.

Estaba a punto de contestarle cuando vio que se desmayaba. La idea que había tenido él, se le había ocurrido a ella ya antes, pero necesitaba estar en un lugar tranquilo. Frunció el ceño al ver cómo se desmayaba y condujo con relativa calma hasta llegar delante de la casa de tipo oriental que le había indicado. Se movió entonces para quitarle el cinturón de seguridad, poniendo dos dedos en su cuello para asegurarse que estaba vivo porque su firma era condenadamente débil. Le miró con preocupación mientras miraba por un momento a su alrededor. No había nadie a la vista.

”Escuchadme, Padre y Madre,
Vosotros que dais la vida,
Escuchadme en este momento,
Concededme vuestro hálito en este día.


Sus manos se iluminaron por un momento mientras apoyaba una en la frente de Vicent y otra en su pecho, dejando que su propia esencia, aquella que la movía y que era el fruto de su propio poder, se deslizara hacia el cuerpo de él mientras le miraba con gesto preocupado, fueron apenas unos instantes, pero esperaba que los suficientes como para que se recuperara. Dentro ya seguiría con lo que tenía que hacer.

Mirándole por un momento, se movió para abrir la puerta del coche y dirigirse con rapidez hacia el jardín, para coger la llave y después hacer todas las indicaciones que la había dado el brujo que se encontraba en el coche y que no sabía si seguía inconsciente o su pequeña contribución le había ayudado de algo.

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Mensaje por Frederick Mortimer el Dom Jun 12, 2011 1:56 pm
No sabía cuanto tiempo había durado mi incosciencia, ni lo sabía ni era relevante, a pesar de todo podría recordar lo que había pasado las palabras de la chica que antes de desmayarme me había contestado así como sus acciones, el caso es que me sentía bastante mejor que antes de desmayarme y el hecho de despertarme fuera de mi casa y estando ella fuera me hizo pensar que llevaría un par de minutos o tres desmallado , pero en fin al menos podría moverme, podría andar hasta mi casa y evitar que la chica me llevara acuestas, obviamente no pesaba una barbaridad, pero mi masa muscular a pesar de no ser prominente, estaba marcada por mi continuo ejercicio y los músculos pesaban incluso más que la grasa, aunque siempre quedaría poder llevarme con el carrito de mano que tenía en el jardín, esos carritos que utilizaban en albañilería… y es que mi casa podría ser una casa oriental, pero de la puerta para fuera, era una auténtica zona de obras debidoa mi hobbie de fabricar cosas útiles o simplemente entretenerme haciendo pequeños trabajos. Había una especie de caseta grande de ladrillo que ocupaba medio jardín en su parte izquierda, con una azotea que tenía varioas antenas en lo alto, dentro de esa caseta había ni mas ni menos que un taller. Un banco de trabajo donde fabricaba y arreglaba cosas, así como un montón de aparatos que la chica no conocería pero a su vez tenían aplicaciones fantásticas.

Bajé del coche, cerré mis ojos, controlando la energía dada por la chica, mi dolor era vigente en mi propiamente, pero mi autocontrol y la canalización de la energía obtenida por otdo mi cuerpo hizo que se me permitiese andar, fue en ese instante, al entrar por la verja en el que mi loro salió por la ventana del piso de arriba y se dirigió a mi hombro. Fenry, el cual así se llamaba, era un loro que lo mantenía en libertad, el vivía conmigo, pero era libre de salir y hacer lo que quisiese pues no era quien para negarle su libertad tras unos barrotes:

Galletaaas, galletas. Viceeeent Hola. Galleetaaas
- dijo este con su peculiar hablar, eso me hizo sonreir, no tenía galletas encima pero mantuve mi caminar para después ser yo quien hablase, mi loro solía entenderme y todo, mucho tiempo juntos y yo le había enseñado de todo por lo que no hacía falyta deducir nada, de todos modos al llegar al lado de la puerta sonreí a la chica a la vez que hablaba-Fenry… Viviane te dará galletas, temome que no me encuentro con suficientes fuerzas como para aguantar demasiado tiempo controlando esta energía que me ha cedido ella.

Entré en mi casa, tranquilo , me quité mis zapatos y me puse mis zapatillas para poder pisar el suelo de mi casa, era una casa simple, apenas decorada, había un salon normal, una televisión en ella pero ninguna silla, la mesa de comedor era estilo oriental baja donde colocarme sentado en el suelo y comer en ella, la cocina si era estilo normal y su mesa era normal, por si las visitas que no le gustasen lo oriental se sintiesen a gusto y era la únicazona si como el baño que estaba justo al lado en la que dejaba andar con calzado normal. Subí a la planta de arriba, había 4 zonas, mi despacho, donde estaba el palo donde comía Fenry y yo tenía mi mesa dond Econ. El portátil me disponía atrabajar, a los lados muchos muebles con muchos libros. La segunda habitación era una completa biblioteca, libros de todo tipo, magicos no magicos aventuras ciencia matemáticas culturales historicas… una gran zona donde el conocimiento y la armonía se detectaban. Había un baño las necesidades siempre eran las necesidades pero no se denominaba habitación. La tercera habitación era donde estaba mi cama, había una mesita de noche y mi armario así como la cama. Y por último la sala de poder, una sala completamente vacía pero en la que se respiraba la mayor tranquilidad del mundo, fue ahí donde me dirigí, donde entré quitándome las zapatillas fuera de la habitación y entrando descalzo con los ojos cerrados y colocándome de rodillas comencé a recibir el poder que emanaba de esa sala canalizadora, una sala mística siniestra, se podía respirar el equilibrio en ella, el loro se quedó fuera, aunque no estaba prohibida la entrada Fenry no le gustaba, por lo que se fue abajo a ver si le daban de comer, yo por mi parte esperé a que Viviane me hubiese seguido… o no.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Dom Jun 12, 2011 7:40 pm
Viviane había sentido un ligero mareo, nada grave, cuando había salido del coche. La energía que le había entregado no había sido la suficiente como para quedarse drenada ni mucho menos, había que utilizar mucha más para que pasare aquello. Su horas diarias de meditación, yoga y/o tai chi provocaban que se sintiera siempre en equilibrio y bien, además su forma de vida: comida más vegetariana que carnívora aunque comía carne y pescado, hacer ejercicio siempre que podía, además de los rituales que solía hacer, su forma de pensar y toda la filosofía que la recorría, provocaban que fuera una persona tranquila donde apenas había vaivenes. Aun así era pasional y los sentimientos podían jugarla malas pasadas, había momentos en los que tenía que detenerse de la montaña rusa que podía ser su vida sobre todo desde que había puesto un pie en Londres: su abuela, su hermana y ahora Ajax. Además de encontrarse en la tesitura de ayudar a Vicent, algo que no le importaba en absoluto. Sabía que si necesitaba algo él hubiera hecho lo mismo por ella, lo sabía porque en cierta manera se parecían lo suficiente.

Acababa de acercarse a la puerta con la llave para abrir cuando una voz ligeramente distorsionada provocó que se sobresaltara y pudo ver cómo el loro bajaba volando directamente hacia donde se encontraba Vicent. Aquello provocó que frunciera el ceño, no esperaba que se fuera a mover con aquella rapidez. Pensaba abrir la puerta, encontrar el colgante y volver a ponérselo para ayudarle a entrar en la casa donde ya le podría ayudar mejor. No siempre las cosas salían como uno quería.

Sí, Fenry, yo te daré esas galletas, ahora Vicent está cansado.

Los loros no es que fueran los animales que más comprendía, muchas veces le habían sorprendido con la facilidad que tenían para hablar. Observó al hombre que pasaba en ese momento por su lado y se giró para cerrar el coche antes de entrar a la puerta observando el lugar con curiosidad. Se detuvo para descalzarse, dejando las botas a un lado y subiendo a la estructura en si en calcetines. El lugar estaba ordenado, equilibrado se diría incluso. Miró a su alrededor y no pudo evitar sonreír por un momento al ver que la disposición de los muebles y de los distintos objetos tenían una estructura muy oriental, aunque estaba segura de que él lo habría hecho mucho antes de que el Feng shui se pusiera tan de moda en la sociedad occidental.

Vio cómo se movía escaleras arriba y se dirigió hacia la cocina para darle las galletas al loro tal y como lo había prometido. Unos minutos más tarde ella misma subía por las escaleras mirando a su alrededor con curiosidad. Había una sala, en particular, que la estaba llamando. Podía notar su poder, la energía que cosquilleaba ligeramente en su cuerpo como miles de caricias al mismo tiempo. Los ojos verdes de la mujer observaron la puerta a cuyos pies, en un lateral, estaban las zapatillas y se acercó para ver a Vicent en su interior.

Allí era mucho más fuerte. Se movió para agacharse quitándose los calcetines y dio un paso en el interior, cerrando los ojos cuando pudo notar cómo la energía vibraba a su alrededor. Todavía no se explicaba cómo muchos humanos no podían sentirla. Ese lugar era poderoso, mucho. Dio unos pasos con suavidad puesto que consideraba que al haber dejado la puerta abierta había sido una invitación y se acomodó un poco por detrás y hacia la izquierda de Vicent, poniéndose en la posición del loto con facilidad y normalizando su respiración.

Hay mucha esencia en este lugar.—susurró, como si el simple hecho de hablar fuera una profanación para aquella sala.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Lun Jun 13, 2011 7:09 am
Ya meditando, por fín, en esa sala no necesitaba el collar, yo creía que iba a estar desmayado, por eso le había dicho a Viviane el tema del collar para que me ayudase a canalizar la energía con ella mientras yo podría descansar en la cama, pero con la energía que me había dado podría utilizar la energía de la sala y un poco de meditación para recuperarme, era así de simple y sencillo. Mis pensamientos ya allí se habían cen tardo en lo que hacía Viviane, esta estaba abajo, mi puerta abierta para que entrase, ella podía entrar, ella era parecida a mi en ese aspecto y no iba a dejarla fuera, me había ayudado y ahora podría meditar conmigo. Si era alguien que no entendiese esa sala hubiese ido a acostarme, así no tendría mi acompañante por que entrar en una zona lo cual si no sabías controlarte bien, la presión podría darte un dolor de cabeza terrible. Visto y comprobado con otros hechiceros.

Así pues la chica subió, esta al ver la puerta abierta no dudó en que era una invitación a entrar, yo no rechisté, ya estaba sentado en el suelo, con los ojos cerrados murmurando palabras ininteligibles, a buda, al equilibrio, a el cosmos, el hecho es que quien me viese que pudiese notar la energía de la sala, podría observar que mi cuerpo estaba siendo rodeado con una gran cantidad de energía completamente equilibrada y que poco a poco la estaba asimilando, entrando mi cuerpo en equilibrio a medida que la chica se colocaba en posición, yo la estaba viendo con los ojos cerrados, era posible gracias a que podía notar la energía de todo gracias a la telequinesis… era un don… poder ver sin necesidad de ojos.

Las palabras de la chica me hicieron sonreir, asentí y abrí mis ojos, su sursurro me hizo gracia, puesto que mi amiga podría hablar, era la energía del cuerpo quien podría alterar esa sala, no unas palabras bien dichas y equilibradas, mientras no se gritase y se faltase el respeto a lo sagrado, no habría problema:

Viviane… puedes hablar, todo lo que sea parte de la creación inicial, respirar hablar andar, se puede hacer en esta sala, es la esencia de lo sagrado, los zapatos no tienen inicio de la creación, la ropa, es lo único que quizás esta dentro que pueda afectar más, pero para eso se medita. Somos uno con esta energía, la energía nunca se gasta se libera, aquí en esta zona, la energía liberada se concentra ara poder ser adsorbida por la vida-dije de forma tranquila, meditando pero hablando en tono normal, la energía de esa sala se tomaba del ambiente, se renovaba, volvía a parar, se retnía en la sala, pero circulaba de nuevo, no se retenía en ningún momento, eso sería romper el equilibrio. Esa sala tan solo concentraba más convirtiendose en sagrado- Viviane, no he tenido oportunidad de darte las gracias por todo… de todos modos me gustaría que compartieses conmigo esta meditación. Además que luego deberás ir a por mi coche. La meditación reestablecerá mi energía, el comer hará que la mantenga pero mis golpes no sanarán. Debo dormir y si ocurre algo inesperado… tu serías la única con capacidades suficientes para mostrar batalla y ayudarme.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Lun Jun 13, 2011 6:03 pm
Viviane mantuvo los ojos cerrados mientras sentía esa energía deslizarse por su interior, escuchó las palabras de Vicent, pero no contestó en el acto. Estaba demasiado ocupada simplemente respirando, sintiendo, notando cómo su cuerpo se iba relajando y a la vez cargando como si se tratase de una pila. Había muchas formas de notarlo, muchas formas distintas de conseguir esa energía, pero aquella era una de sus favoritas. La esencia parecía flotar y vibrar, era espesa, pero al mismo tiempo liviana. Había presión, sí, mucha gente terminaba con dolores de cabeza o sintiéndose mareada, pero Viviane estaba lo suficientemente equilibrada como para simplemente dejar que fluyera. Lentamente su cuerpo se fue relajando con cada segundo que pasaba y dejó escapar un ligero suspiro. Había aprendido a compartir esos momentos con otras personas, pero por regla general en silencio. Había estado en la India durante varios años, aprendiendo, comprendiendo y siguiendo el camino al siguiente país poco después. Había estado en silencio durante prácticamente dos años, comprendiéndolo, y había ciertas situaciones en las que seguía manteniendo y buscándolo.

Aquella era una de ellas. Él susurraba a Buda, ella hablaba con sus dioses a su manera. Esos Dioses que le habían mostrado cuando era aun una niña, que la habían mimado y a los que había sentido en cierta manera. Esos Dioses que se encontraban anclados en su tradición, en su forma de vida, en su forma de comportarse. Esos Dioses a los que hablaba desde el corazón sin necesidad de palabras. Había muchos nombres para al final hablar de lo mismo, como si fueran distintas caras de un mismo diamante. Mucha gente no lo entendía o no lo quería entender, mucha gente provocaba con ello que el equilibrio se rompiera buscando al primacía de una de esas caras por encima de las otras. Así había habido las guerras que había habido a lo largo de los siglos por culpa de las religiones.

No abrió los ojos, sin embargo, en ningún momento. Incluso su mente se quedó en algún momento en blanco por lo que se pasó varios minutos sin contestar a las palabras de Vicent. Necesitaba aquello, sobre todo porque había estado demasiado nerviosa desde el momento en el que le había recogido en el callejón, y además había hecho daño a una persona que en cierta manera no tenía la culpa. Era una pesada losa el hecho de que evitara dañar a todo ser vivo, fuera cual fuera, en todo lo que pudiera. Respiró hondo por un momento, dejando que después saliera lentamente entre sus labios ligeramente entreabiertos.

Gracias por permitirme meditar en este lugar, Vicent.—respondió por fin con el tono tranquilo, relajado, como si a través de esas palabras pudiera mostrarle cómo se sentía. — Iré a por tu coche, no te preocupes, me imagino que en lo que llego y no, se lo habrá llevado al grúa así que me moveré en metro. ¿Necesitas que te prepare algo de comer para cuando salgas de aquí y decidas dormir?

Lo que había pasado Vicent podía provocar que terminara más agotado todavía, sobre todo si no comía bien y descansaba. No le importaba para nada bajar y prepararle algo mientras él meditaba, aquellos minutos le habían servido para volver a estar tranquila y en consonancia con su propio ser interior. Cualquiera pensaría que no estaba bien de la cabeza, pero la experiencia le había enseñado que aquellos momentos pensando, sin interferencia de todo lo mundano, era fundamental para seguir hacia delante. Con el estrés que llevaban, con los movimientos rápidos de un lado para otro, necesitaban parar y pensar, descansar, detenerse de un ritmo que les estaba llevando a no ser capaces de mirar más allá de lo que los ojos podían mostrar.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Mar Jun 14, 2011 8:41 am
Dentro de mí, mi energía fluía, esa energía iba poco a poco regenerando algunas heridas, activando mis defensas debilitadas, solo parte, quedaba el hambre, la energía que solo daba el alimento, aunque con la meditación podía aguantar el triple o el cuádruple que una persona normal sin beber o comer, lo había intentado comprobar, fue un ejercicio espiritual ejecutado con unos hindúes que me había hecho durar mucho menos que ellos pero aun así bastante más. Con la sed pasaba lo mismo, duraba más de lo normal ya que controlaba mi respiración y mi secreciones por lo que no perdía ni líquidos ni iba al servicio, lo que ayudaba bastante. Lo que si era curioso y lo que me hacía pensar bastante era que los humanos que espiritualmente se mantenían en Karma, ya fuesen Hindúes o Budistas o de cualquier otra religión que busque el karma era que ellos tenían mayor fuerza de voluntad. Mis años con los budistas no me había permitido alcanzar aún la misma resistencia al agua y la sed que los Hindúes. Interesante.

Mi cuerpo poco a poco se iba destensando, ya había estado tenso anteriormente, poco a poco podría ir a la cocina, a su vez escuchaba las palabras de mi amiga, la cual me hizo sonreír, esta meditación iba a ser algo diferente, debía hacerlo diferente, esta meditación no era para encontrar el karma, sino para recuperarme canalizar la energía y se notó poco después de que la chica se sentase incluso poco después de que yo contestase a sus palabras, iba a hacer algo que quizás la chica ya había visto apostaba por ello:

Viviane, para mí es un placer, pero la energía se va a desestabilizar-dije tranquilo con una sonrisa, no era por ella pero iba a hacer por mí, los Aurumm podrían controlar auras desestabilizarlas absorberlas condensarlas en energía, los équites podíamos sentirla y utilizar cualquier objeto que la rodease, pero cualquier hechicero que pudiese encontrar el modo de controlar su aura podría controlar la canalización de esta, sino no existirían los canalizadores, no quise dejar con la palabra en la boca a Vivi y me parecía estupendo que fuese a por mi coche así que antes de comenzar a controlar el ambiente asentí-Gracias, No voya decirte que te debo nada pues sabes que en la misma situación puedes contar conmigo. Sobre algo de comer, hará falta… si…

En ese instant una neblina gris comenzó a invadir la sala, con los ojos cerrados se podía notar como la energía de la sala se desestabilizaba, como todo comenzaba a fluctuar al igual que mi cuerpo comenzaba a quedarse sin energía que había adquirido… ¿Qué estaba haciendo? ¿Recuperando energía? No lo que estaba haciendo era purificarme a mí mismo, había matado a dos personas, había mantenido el equilibrio, pero dentro de mí no había tal equilibrio, había poca energía y se había convertido en mucha, ahora debía desestabilizarla y lanzar la sobrante para dejar la justa y necesaria puesto que si absorbía demasiado no podría dormir.

Tal como había comenzadoa fluctuar de repente, la energía desapareció de la sala y volvió a aparecer a los pocos segundos. Mi aura en ese instante era i presionantemente grande y al momento se había vuelto de nuevo pequeña aunque no tanto como cuando me recogió Viviane, tras eso me incorporé e hice estiramientos para dirigirme hacia la puerta:

Quédate el tiempo que necesites para meditar… voy a ver si hay algo precocinado en el frigorífico y lo meteré en el microondas-dije tranquilo, mi rostro no parecía cansado, pero dentro de mí lo estaba, pronto desfallecería, pues toda la energía no era espiritual, el cuerpo necesitaba su propia energía locomotriz.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Mar Jun 14, 2011 4:26 pm
Viviane escuchó sus palabras y estaba preparada cuando la energía cambió. La notó como un cosquilleo al tiempo que ella misma bloqueaba lo que estaba a su alrededor para mantenerse en un equilibrio y no absorber más energía. No la necesitaba, estaba en el punto justo y no era precioso aprovecharse y menos de un lugar de poder que no era suyo. Aunque eso era relativo, puesto que en su mente esos lugares no tenían propietario, sino que era directamente de la Tierra y esta era de todos los que la pisaban y poblaban, o ellos eran parte de ella. Había escuchado que en el pasado muchos problemas habían venido precisamente por los lugares de poder, de cómo grupos de magos —covens para ella— luchaban por conseguir lugares privilegiados y muchas veces seguía ocurriendo. Respiró por un momento hondo mientras finalmente notaba cómo se movía y escuchaba sus palabras.

En cinco minutos bajaré y te lo prepararé, Vicent, solo saca lo que quieras comer.

Esperó a que él se machara para abrir los ojos y alzar con lentitud las manos por encima de su cabeza estirándose. Necesitaba hacer cada uno de aquellos movimientos con suavidad y así lo hizo. Se estiró, notando cómo cada uno de sus músculos trabajaba y finalmente susurró unas palabras a los Dioses, dándoles las gracias por permitirla tomar parte de la Esencia que había en aquel lugar sagrado. Su forma de ser y de comportarse chocaba en muchas ocasiones con la rápida vida actual. Era cierto que era chocante, diferente y muy poco conocido o comprendido, pero para Viviane era fundamental. Esos gestos eran los que marcaban en cierta manera su forma de ser, lo que hacía que siguiera hacia delante y que fuera ella misma. Pasados apenas unos minutos se dirigió hacia la puerta de la sala, imaginaba que Vicent había hecho lo que decía y se había dirigido hacia el piso inferior para prepararse la comida.

Al salir del lugar sintió por unos breves instantes una ligereza especial, producto de que la energía había dejado de fluir y de que la presión era mucho menor. Se controló porque en ocasiones podía provocar que la mente volara libre, sentirse ligeramente eufórica y desde luego tremendamente relajada. Se puso los calcetines una vez fuera, notando la frialdad del suelo antes de dirigirse con pasos ligeros hacia las escaleras que daban al piso inferior. Su forma de andar era apenas audible, ligeros pasos que muchas veces decían que daba sin darse ni cuenta, como si se tratara de una ninfa o de un hada, como si bailara y sobre todo cuando estaba tal enérgica como en esos momentos después de haber pasado unos minutos meditando en una sala con tanto poder.

Se acercó a la cocina esperando ver a Vicent en el interior mientras que recorría los últimos metros, ahogados sus pasos al no llevar calzado. Aquella costumbre era algo que había mantenido desde su tiempo en Oriente y solía ir así siempre, quizá porque le gustaba la sensación de la libertad que otorgaban los pies lejos de unos objetos que aprisionaban. Podía llevar tacones si era necesario, pero en cuanto tenía un segundo de paz se los quitaría e incluso iría descalza como en aquel momento. En ocasiones no entendía la necesidad de los humanos —y de ellos como parte de la humanidad, puesto que así lo creía— de complicarse tanto la vida.

¿Has elegido ya qué quieres comer? —preguntó sin comer y entrando en la cocina antes de ver si había o no había nadie en el interior.
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Mensaje por Frederick Mortimer el Miér Jun 15, 2011 12:50 am
Mis pasos ya se habían dirigido a la cocina, demasiado débil, a pesar de toda esa energía espiritual que había absorbido no era capaz de moverme tan solo con ella sino que necesitaba energía procedente de los alimentos, fabricada por mi propio cuerpo, no dada por la meditación, esa energía venía bien para el espíritu, para el aura, pero para mi estado era mejor el alimento, aquello si que curaría mi cansancio, mis golpes los haría menos notorios y podría estar bien tras mucho descanso, pero quería que Viviane se recuperara del susto, era así, a veces o la mayoría de las veces me preocupaba mas de los demás que de mí mismo. Así que me dirigí escaleras abajo a la cocina donde comencé a prepararlo todo.

Como bien había explicado con anterioridad mi cocina era bastante normal, no disponía de demasiados lujos, lo básico para alguien soltero y casi sin tiempo, su fregadero su vitrocerámica que estaba partida en dos dejando dos fogones eléctricos y otros dos de gas natural por si alguna vez se iba la luz y tenía que cocinar. Un lavavajillas el frigorífico combi y un microondas, ningún electrodoméstico más a la vista, los demás eran cafeteras o incluso un exprimidor eléctrico, así como los pequeños utensilios con los que se podría picar, hacer un buen puré… etc. Una cocina normal, sencilla de un solterón sin tiempo la mayoría de las veces para cocinar y se notaba puesto que el orden en ese lugar era bien poco.

Mi primera pasada fue hacia el frigorífico, había poca cosa, maldita sea… claro hoy era lunes el día de la compra y no… no había podido hacer el pedido de la compra por internet puesto que había estado de reuniones toda la mañana y cuando salí de la reunión y me dirigía a mi casa me encontré con el percal… nada tiempo a nada, por lo que mi segunda opción fue el congelador, tuve más suerte, había un par de tuperwares de caldo, saqué los dos, puesto que estaban medidos para que uno fuese un plato e iba a prepararle a Viviane de comer también, ya que me ayudaba, que comiese… no la iba a dejar en ayunas.
En el instante que dejé el tuper sobre la mesa, un dolor agudo recorrió mi cuerpo, las contusiones que creía controladas por el aura se hicieron más fuertes incluso por el esfuerzo por ocultarlas, el dolor fue tal y tan grande que de inmediato caí fulminado, ni un grito, tan solo pronta oscuridad y un desplome inminente al suelo que provocó un golpe seco contra el suelo. Un cuerpo aparentemente inerte, cuya aura estaba completamente desatada, demasiada aura para un cuerpo tan débil, no disponía de la adrenalina suficiente como para mantenerla. Un fallo por mi parte… un fallo que había conllevado a la reacción del cuerpo de apagarse durante otro rato y quien sabía si ese no era el definitivo que haría que me estuviese quieto durante bastante tiempo
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