Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» LET´S FLY TOGETHER (ELITE)
Sáb Feb 04, 2012 2:10 pm por Invitado

» 27 almas de guerrero
Sáb Ene 21, 2012 4:14 pm por Destino

» Personajes Cannon {Fae}
Jue Dic 15, 2011 7:23 pm por Ruth M. Lorderyan

» C.H.A.O.S. Foro Rol - {Élite}
Jue Dic 15, 2011 4:51 pm por Invitado

» Live Your Dream [Cambio de Botón - Elite]
Jue Dic 01, 2011 10:17 pm por Invitado

» Munso Mágico Latino - Afiliación Élite.
Lun Nov 21, 2011 8:10 pm por Invitado

» Angriffe {X} Normal {X} Foro Nuevo
Miér Nov 16, 2011 5:46 pm por Invitado

» Un crepúsculo diferente; ya nada será como antes [Afiliación normal] Foro Nuevo
Mar Nov 01, 2011 3:47 am por Invitado

» Ao no Yume {Afiliación ELITE}
Dom Oct 23, 2011 12:01 am por Invitado

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 42 el Dom Ago 30, 2015 12:21 am.
proximamente
ROLTop4Us Roleplay Monster
sarasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa TokyoKisekiA Wizard's Path ESImage and video hosting by TinyPicTwilight MoonPIRATAS DEL CARIBE ROL<Photobucket http://img40.imageshack.us/img40/4930/3535pettyfertumblrlh8sf.jpg Image and video hosting by TinyPicborder=Prophecy Of Lovehttps://2img.net/h/i1198.photobucket.com/albums/aa453/sparskfly/35x35-2.gif Live Your Dream Priori IncantatemtTeatro de los vampiros

Encuentros... ¿fortuitos? {Caleb}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Viviane M. Harker el Miér Jun 08, 2011 12:00 am
Viernes, 21 de enero de 2011, 18:40 p.m.

Había terminado su jornada laboral hacía apenas media hora, pero Viviane necesitaba desconectar de todo. En las últimas semanas había pasado de todo, desde la llegada de Equites a su tienda para ver cómo estaba, visitas que se repetían de manera ininterrumpida todas las dichosas semanas, hasta el ataque que Vicent Jumer había sufrido. Sin contar, por supuesto, a Ajax. Ese hombre le había puesto el mundo patas arriba. Había un lazo que no llegaba a entender entre ellos. Y además tenía que acostumbrarse a vivir en una casa con tres personas más cuando hacía mucho tiempo que vivía sola. Nyx ya había demostrado su descontento esa misma mañana arañando el viejo butacón de su abuela que había trasladado a su habitación. La gata negra no le gustaba demasiado tener extraños en casa, era bastante celosa y posesiva y se lo demostraba de esa manera.

Así que allí estaba, casi a las siete de la tarde caminando por Hyde Park. El cielo estaba nublado, amenazaba tormenta, seguramente terminaría por llover esa noche, pero en ese momento lo que hacía era frío, mucho frío. Su aliento formaba volutas delante de su boca mientras respiraba, caminando con lentitud. Llevaba las manos enguantada en el interior de los bolsillos de la cazadora que llevaba. Se había cambiado y se había puesto unos vaqueros, un jersey y botas de montaña que harían que sus pies estarían calientes. La ropa que solía llevar en la tienda no era la que le gustaría llevar en un día de invierno en Londres, hacía demasiado frío para ello. Se había puesto un gorro de colores que tapaba buena parte de su larga y espesa melena oscura que se movía como siempre a su alrededor con cada uno de sus movimientos.

Había oscurecido ya, las temperaturas seguramente rondarían los ceros grados si no estaban ya bajo cero. Las luces venían básicamente por las farolas que el ayuntamiento había dispuesto por todo el parque. No había mucha gente, es más, estaba prácticamente vacío. Quizá alguna pareja que se acurrucaban el uno contra el otro mientras andaban, algún grupo de amigos que reían intentando combatir el frío como si de polluelos se trataran en torno a algún banco, pero por regla general, no había ni un alma. Además la consabida niebla de Londres comenzaba a hacer acto de presencia serpenteando por el lugar como si tuviera vida propia y dando la sensación de que se encontraban en algún tipo de película de miedo.

Viviane se detuvo, frotándose los brazos con fuerza mientras miraba las dos bifurcaciones que se abrían delante de ella. ¿Cuál tenía que tomar? Frunció el ceño, odiaba cuando le pasaban esas cosas. Dudó entonces, comenzando a andar por el camino de la izquierda sin saber exactamente por donde le llevaba. Se detuvo entonces y se giró mirando el otro camino, caminando hacia atrás varios pasos con el ceño fruncido puesto que no sabía muy bien por dónde tenía que dirigirse para ir hacia la salida del parque.
avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Aurumm~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Miér Jun 08, 2011 1:48 am
No importaba la hora, ni el día. Importaba solo el presente. Los pasos apresurados del joven eran el único ruido que el escuchaba. Solía desconectarse de todo lo que le rodeaba, volviéndose solo una sombra medio presente en el mundo. La gente raras veces lo veía pasar. El mundo desconocía de su existencia y eran solo pocas personas las que lograban mencionar su nombre sin sentir un poco de miedo. Miedo. Que curiosa sensación. Curiosa porque nunca lo había sentido antes. Realmente era extraño, que se entretuviese pensado sobre sentimientos, cuando el mismo utilizaba la expresión duro como una piedra, para definirse a si mismo. Se detuvo, porque le molestaba encontrarse a si mismo pensando dichas cosas, era inútil e inservible. Lo mejor era concentrarse. Actuar y punto.

El frio lo congelaba, pero le gustaba ver su respiración convertirse en un humo blanco frente a sus ojos. Aquellos ojos celestes, que miraban penetrando todo lo que se le ponía enfrente. Sus pasos eran rápidos, y cortos, como siempre. Si bien no le molestaba el frio, no era del todo de su agrado, prefería el calor, menos ropa y más movimiento, pero no podía negar que bajo aquel sobre todo negro que llevaba, tenía escondido más de un artilugio contra esos seres sobrenaturales que no se merecían el preciado don de la vida. No se merecían nada, y por ello les cazaba. Era su trabajo y le pagaban bien por ello. Matar y luego deshacerse de la evidencia. Tareas simples que rellenaban todo el tiempo vacío que adquirió. Había sido entrenado para ello. Era su única habilidad destacable. Él era eso. Muerte. La parca adornada con el rostro de un tierno ángel. Un ángel que bien podría asesinarte sin dudarlo un segundo. Era un arma, lo habían creado para ello, y Caleb, ese era su nombre, prefería aceptar su destino a luchar contra el mismo.

Recordó el nombre de su víctima. No hacía tiempo se había tomado el trabajo de encargarse de la hermana de la bruja. Eran como una piedra en el camino de la naturaleza. Molestas. Un real incordio. Gruñó por lo bajo cuando su mente apenas pensó en lo que ellos podían hacer. La magia era solo para los circos. O ni siquiera para ello. Viviane tenía fecha de vencimiento, y era él, el encargado de darle un fin. Un fin propio de una bruja. Seguramente terminaría quemándola, no sin antes divertirse un rato. ¿Qué era el trabajo sin un poco de placer?. Estuvo siguiéndola por un rato largo. Se convirtió en la sombra de la muchacha con una asombrosa habilidad. Sonrió cuando se detuvo indecisa en la bifurcación que tomar. Era el momento, e iba a aprovecharlo. No había nadie alrededor, y si lo hubiera, tampoco hubiese importado mucho.

Se acercó con sigilo, hasta llegar por su espalda. Su voz sonó como un obscuro susurro, el graznido de un cuervo que anunciaba la muerte repentina. –Viviane…-Murmuro cerrando los ojos al mencionar su nombre. – Hoy es el día que te despides de este mundo. ¿Algunas palabras finales, bruja? – Sentenció, como si tuviese en su mano la cuerda de la cual tiraría para ahorcarla. Ella era la hereje, y Caleb, el verdugo que prendería las llamas para verla arder.
avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Invitado

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Viviane M. Harker el Miér Jun 08, 2011 12:11 pm
Igual era por el otro camino, sí, seguramente sería por el otro. Debería haber en Hyde Park mapas como había en otros lugares, a fin de cuentas aunque no era tan extenso y grande como Central Park en Nueva York, tenía una extensión considerable. Se mordisqueó pensativa y nerviosa el labio inferior sin saber si debería simplemente ir por un lado y por otro. Era increíble que se perdiera en un maldito parque cuando no lo había hecho en mitad de una selva. Ojalá estuviera allí en esos momentos, era muchísimo más gratificante, más divertido incluso, que estar en esa jungla de asfalto y cristal que la mitad de las veces la asfixiaba. No se podía considerar una urbanita en toda regla porque estaba más que claro que no lo era. Siempre había preferido la Naturaleza, se sentía en mucha más consonancia con ella, quizá por esa razón había elegido Hyde Park para aclararse.

Con aire despistado fue a girarse cuando estuvo a punto de chocar con la persona que venía por el otro lado, solo le dio tiempo a frenar y alzar el rostro para encontrarse con dos orbes azules que la congelaron la sangre en las venas. No hubiera hecho falta que hablara para darse cuenta de que se encontraba delante de uno de los sicarios, de uno de esos humanos que buscaban la muerte de cada uno de los hechiceros que se encontraban en su camino. Que supiera su nombre y que hiciera aquella última declaración la envaró. ¿Quién demonios era? Buscó algo en su rostro que le indicara que le había visto con anterioridad, pero no le sonaba en absoluto. No era de los que solían a la tienda, ni siquiera su acento parecía inglés.

Creo que se ha confundido. —logró decir cuando la sorpresa desapareció de sus ojos claros y alzó el rostro ligeramente para poder mirarle con comodidad puesto que le superaba en varios centímetros de altura. — Y si esta es su forma de abordar a las mujeres, me temo que debo decirle que no nos agrada en absoluto.

A pesar de las palabras dichas con una relativa calma, su mente funcionaba con rapidez buscando las posibilidades para salir de allí: sin dañarle puesto que no era violenta, sin terminar ella en una caja de pino aunque prefería mil veces la incineración. Los Harker nunca habían sido un grupo de magos y brujas violentos, todo lo contrario, siempre habían ayudado y protegido a los humanos. Esas consideraciones podían traerles más de un problema como en el que se encontraban. Otra persona hubiera lanzado una descarga al hombre y después le hubiera rematado, Viviane en cambio aunque estaba preparada para darle un susto si se ponía pesado, en realidad prefería razonar y hacerle pensar que se había equivocado.

Maldición, aquello era mucho más complicado de lo que en un primer momento hubiera imaginado y su tarde-noche tranquila se podría convertir en toda una película de terror. Menos mal que había dejado los tacones en casa.
avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Aurumm~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Dom Jun 12, 2011 10:21 pm
Rió. Pero no era una risa amigable. No le habían contado una broma, y por ello, expresaba su efusividad. No. Todo lo contrario. Reía por la terquedad de la mujer, e inclusive su risa, era un sonido terrorífico, al más valiente de los hombres se le hubiese puesto la piel de gallina si hubiese escuchado aquella risa…Risa que no terminaba de ser risa, sino un aullido de lobo feroz, disfrazado con la más hermosa de las máscaras. Se adelantó unos pasos, cual depredador adelantándose a su presa. Amaba aquel juego. Perseguir, observar, y matar. Era bueno en ello, y por tal, tenía los honores que tenía. Lo habían llamado un tiempo atrás para una importante misión, una misión que entre sus derivados, incluía el terminar con la vida de la bruja que lo increpaba con fingida valentía. Era una tonta por no correr cuando tuvo el tiempo. ¿Tuvo el tiempo alguna vez? Claro que no. Sabía que desde el momento en el que centró sus orbes en la figura de la muchacha, que no podría salir con vida de aquello.

Su semblante se volvió serio nuevamente. Una piedra incapaz de cambiar. –No me he confundido, no. Sé muy bien a lo que le estoy hablando – No iba a utilizar un término amigable con ella, no se lo merecía. Ni siquiera la reconoció como persona. Tan solo la mencionó como un eso. Un ente. Era un monstruo y por ello debía parecer y en sus manos. Tomó a la bruja por la muñeca, utilizando una fuerza mayor a la que solía usar. Quería hacerle daño, pero al mismo tiempo, se controlaba para no romperle un hueso, algo fácil de hacer cuando se tenía un entrenamiento como el de Caleb. Lo menos que necesitaba en ese momento, era los gritos histéricos de la joven por el dolor producido. Se guardaría aquello para más tarde, si es que no decidía acabar con todo allí. Tuvo el plan de llevársela a su lugar especial para situaciones como aquellas, pero quizás era mejor un golpe rápido. Elevó la muñeca de Viviane, casi a la altura de su cara, enarcando una ceja, impasible e iracundo. – Y no pienses en usar tus truquitos conmigo bruja, no funcionarán. – Soltó la mano de esta, con fuerza. Claro que no iban a funcionarle, llevaba uno de esos aparatos especiales que Jordan le había recomendado. A él no le parecía necesario, pero en fin.

-¿Quieres correr? Hazlo, te doy esa ventaja. Corre lo que quieras, pero nunca podrás escaparte – Una amenaza simple y concisa. No le iba el irse por las ramas con palabras y florituras innecesarias. Caleb demostró su compasión en esas palabras. ¿Compasión? Bueno, era mejor tomarlo como ello. Le daba a la bruja una oportunidad de escapar. Estaba en ella tomarla o no. Sea como sea, sería divertido ver lo que haría. Sabia que las mentes de las mujeres eran lugares complicados, y por ello, nunca se fiaba de nada de lo que hacían o decían. No dijo nada más. Dejó que el miedo hiciera mella en la joven. Tic tac, tic, tac, el reloj corría. Habría que ver si era lo suficientemente rápida para escaparse de las garras de la parca.
avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Invitado

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Viviane M. Harker el Dom Jun 12, 2011 11:21 pm
Aquella risa provocó que un escalofrío se deslizara de manera rápida por la espalda de Viviane. Definitivamente, era la muerte. Una muerte que se abalanzaba sobre ella con precisión y procurando hacerla perder la cabeza con el miedo. Viviane tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no apartar el brazo que solo provocaría que le hiciera más daño cuando él le tomó por la muñeca con fuerza, notando cómo los huesos crujían ligeramente y mordiéndose el interior de la mejilla para no hacer una mueca de dolor mientras que sus ojos claros le miraban con tranquilidad, aunque en el fondo había un deje de desafío. No le habían gustado nunca los abusones, aquellos que utilizaban la fuerza para sentirse superiores. Le miró a los ojos en todo momento para que se diera cuenta de que no le temía, aunque por dentro sintiera el estómago encogido. Había aprendido con los años que cuando alguien se comportaba de esa manera, si se echaba a llorar o a temblar solo haría provocarle más, aunque también estaba el otro extremo, el que buscaba dominar a fuerza de golpes, solo esperaba que en aquel caso no fuera el caso.

Maldición, tenía que actuar y rápido, no podía quedarse así, parada y simplemente pensando. No quería hacerle daño por mucho que la amenaza le estuviera provocando unas ganas tremendas de achicharrarle allí mismo, no quería hacerlo porque a fin de cuentas él creía que lo que estaba haciendo era lo que tendría que hacer por el bien de todos, no lo haría porque su familia en cierta manera tenía una deuda con los Equites después de haberles ayudado —de manera secundaria eso sí—en Irlanda. Y no quería dañarle porque no iba con su naturaleza, pura y llanamente.

¿Correr? ¿Y por qué no mejor llamar a la policía? Me estás amenazando en un lugar público donde puede aparecer alguien en cualquier momento.—le miró por un momento a los ojos y entonces se movió hacia un lado esquivándole con tranquilidad. — No dudo en absoluto que podrás ser capaz de hacer lo que dices… pero puedo gritar y lo haré como no me dejes tranquila. ¿Cuánto tardará en aparecer alguien para ayudarme? ¿Quieres arriesgarte o también piensas amenazarlos?—se quedó a su altura a unos metros a su izquierda. — Diga lo que diga vas a considerar que soy una amenaza cuando no lo soy, no estoy dispuesta a darte la satisfacción de ello, así que … que tenga una buena noche.

No esperaba que funcionara ni mucho menos, pero también necesitaba ganar tiempo. Ganar tiempo para canalizar su energía por si él hacía algún movimiento estúpido, ganar tiempo para mirar las posibilidades como era salir corriendo en una dirección en la que no estaba segura. Ganar tiempo porque necesitaba creer que él podría seguir su camino y alejarse, aunque lo dudaba. Tomó aire por un momento, le miró de reojo y comenzó a andar para alejarse de allí a un paso tranquilo de forma aparente aunque estaba a punto de echar a correr en cualquier momento, alejarse de allí a toda velocidad que le dieran sus piernas.

Apreciaba demasiado su vida.

avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Aurumm~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Lun Jun 13, 2011 11:01 pm
-¿Alguna vez piensas siquiera en lo que tus actos provocan? Se que hay algo bueno en ti, Caleb.

Recordaba esas palabras, como si viajasen por su mente en un eco inconfundible. Una mujer que le resultaba tan irritante como interesante. No recordaba su nombre, y mucho menos su rostro. Solo aquellas palabras que terminaron de desconcertarlo. No había nada bueno en el, y bien lo sabía. No era un ignorante, por supuesto. Conocía a la perfección su naturaleza cruenta y desgarradora. No había necesidad de enmascarar una bestia. Sus actos no eran normales, pero ¿A quién demonios le importaba? Hasta el momento, no había recibido queja alguna, posiblemente porque todos sus clientes habían terminado satisfechos, y porque los únicos que podrían llegar a quejarse, dejaron de hablar hace muchísimo tiempo atrás. Había acallado las voces de sus víctimas de mil y una formas. Pero no podía negar que a pesar de que sus voces no eran escuchadas, todavía vagaban sobre el, los fantasmas del pasado. Podía no acordarse del rostro de esa mujer, pero si recordaba los rostros de sus víctimas. Los estudiaba y analizaba demasiado como para luego no recordarlos. Ahora, el rostro de Viviane quedaría grabado en su retina, y por las noches, vendría a acosarlo y reclamarle justicia. Venganza.

La mujer no iba a amenazarlo así como así. Nadie jugaba con fuego sin salirse quemado. Enlazar las palabras de esa manera no podía simplemente no acarrear ninguna consecuencia. Pero por mucho que intentase, sus palabras no le resultaron amenazadoras en absoluto. Le divirtieron, porque ella pensaba que iba a hacerlo realmente. Estaba seguro que apenas tenía el valor suficiente como para decirle esas frases. Caleb, enarcó una ceja, entre divertido e irónico. -¿Gritar? Grita todo lo que quieras – Mientras hablaba, seguía acercándose más y más a ella. Hasta el punto en el cual, ambos caminaban al mismo ritmo, ella alejándose y el acercándose, como un baile extraño en el cual no habían pasos, solo instintos. – Grita hasta el cansancio si así lo deseas.…¿Acaso crees que alguien vendría en tu ayuda? Tenemos todo controlado – Mintió con descaro, pero en su boca sonó como la más fina de las verdades - … ¿Sabes? Pensé que eras más inteligente…

Se cruzó de brazos, y sus músculos se contrajeron por el movimiento. Caleb tenía un físico trabajado, producto de pasar horas y horas en el gimnasio, o entrenando. Producto de su esfuerzo y dedicación. Era de temer, sin mencionar que sabía a la perfección cuanta fuerza tenía y cuando usarla. Era hábil, que nadie lo dudase. - …He sido compasivo, te he dado tiempo de correr y no lo has tomado. Has perdido tu oportunidad, y ahora pagarás por tu insolencia. – Murmuró con arrogancia, sintiéndose fuerte y poderoso. Sacó del bolsillo una cuerda fina y larga, la cual enredó entre sus manos estirándola con prolijidad. La cuerda relució por el brillo de la luna creciente que ahora adornaba el parque, y los pasos apresurados del joven no se hicieron esperar. Ese día había elegido ahorcarla, si, una buena opción.
avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Invitado

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Viviane M. Harker el Lun Jun 13, 2011 11:46 pm
Odiaba las amenazas y estaba claro que a él se le daban de maravilla, más allá de las dichas con palabras estaba la que reflejaba en cada uno de sus gestos. Le miró por un momento de reojo cuando dijo lo de que estaba todo controlado, que podía gritar todo lo que quisiera. Mientras tanto sus ojos habían buscando algo conocido, un punto en Hyde Park que le indicara por dónde estaba caminando y hacia dónde se dirigía. No podía salir corriendo a ciegas. Si llegaba a una calle, podría parar un taxi y alejarse de allí ¿y después qué? Algo le decía que no iba a poder hacer mucho más. Lo que más le extrañaba es que le hubiera llamado por su nombre como si realmente le conociera y eso solo indicaba que había estado siguiéndola, investigándola. No lo había visto en ninguna ocasión antes.

Ya veo que te encanta esto.

Fue solo un comentario mientras le miraba y fue entonces cuando todas las alarmas se dispararon: no, morir ahorcada no estaba entre sus planes y menos aquella noche. Por todos los Dioses, aquello si que era complicado. Le miró por un momento, solo un instante y entonces echó a correr. Adiós a todo tipo de diálogo, estaba claro que él no lo buscaría. Tampoco pensaba atacarlo, porque hacerlo significaba darle más motivos para lo que fuera a hacer. Lo que sí estaba preparada era para utilizar su aura como un escudo protector si se acercaba demasiado a ella. Estaba ahí, latente y sin mostrarse, a necesidad de una última palabra. Lo bueno de Hyde Park es que si uno sabía notar las líneas de poder sabría que había varias que le traspasaban. Era un buen lugar para un brujo que estaba perseguido por un Equites.

Porque lo era, era un cazador de brujas y seres sobrenaturales, no hacía falta que dijera nada más que aparecer con esa mirada fría. En ocasiones como aquella se sorprendía de lo cerrados que podían llegar a ser, de lo obcecados. Cazaban a todos por igual sin que les importara si eran de un bando u otro, si habían hecho algo en contra de la humanidad o no. Estaba claro que aquel hombre del que no conocía el nombre era el perro de presa que lanzaban cuando las cosas se complicaban. ¿Se habían complicado tanto? Joder, hasta donde su memoria llegaba no había hecho nada ni para perjudicar a un humano, ni a un équites salvo… Salvo hacía unos días cuando había salvado el culo a Vicent y había dejado inconsciente nada más y nada menos que a su líder aunque supuestamente no le había visto: había procurado que fuera así.

Casi le daban ganas de echarse a reír. O a llorar. Había pasado buena parte de su vida intentando ayudar a los humanos y aquel era el pago. Joder, sí que estaba buena. Se metió con rapidez entre parretes de flores que delimitaban los caminos, saltando por encima de uno de ellos con agilidad rumbo a una arboleda que estaba un poco más allá. Al menos evitar ser un blanco visible porque joder… ¿no llevaría armas?

Mierda, sí que estaba jodida.
avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Aurumm~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Lun Jun 20, 2011 8:14 pm
Maldijo interiormente. Si bien adoraba el juego, llegaba un momento en el que prefería terminar con todo de una vez. Recordaba que le habían enseñado que mientras más rápido terminaba con todo, mejor. Tenía cosas por hacer, una rutina por cumplir, y seguir demorándose en ese parque, no era más que un incordio y un estorbo. La observó correr con todas sus fuerzas. Era impresionante como aquellos seres se resignaban a morir. No comprendían que aquello era totalmente natural, que era su ciclo y que en efecto, no deberían seguir respirando ni un segundo más. Ilusa. Pensó. Viviane no era más que una ilusa. ¿Acaso creía que corriendo lograría escaparse? ¿Acaso era tan ingenua como para sentirse a salvo bajo un gran roble? Caleb era rápido y astuto, llegar hasta el punto donde ella se encontraba no le tomaría más que unos minutos. No era tan difícil de comprender. No había escapatoria para ella. Respiró profundo, y salió tras ella. Mientras corría, dejaba todo atrás, claro, pero no solamente el paisaje que ahora se volvía borroso a su alrededor. Dejaba todo rastro de humanidad que quizás quedaba en su ser. Encarnaba su personaje con total seguridad.

No le costó mucho encontrarla. Estaba allí, escondida y podía oler el miedo en el ambiente. Su semblante serio solamente escondía la bestia que en realidad era. Aminoró su paso, y canturreó en aquella voz siniestra, que helaba la sangre y hacía volar a los cuervos en las cercanías – Sal, sal de donde quiera que estés - ¿Quería jugar a las escondidas? El cazador no tenía problema alguno. Sus ojos viajaban de árbol en árbol pretendiendo estar buscándola, cuando ya la había encontrado desde el primer instante. De pronto, dejó de generar sonido alguno. Se convirtió en la sombra que envolvía la noche. Viajaba con agilidad y silencio por entre los árboles, acercándose sin que la bruja pudiese siquiera notarlo. Una vez cerca, casi a sus espaldas nuevamente, pudo escuchar el latir de dos corazones que corrían con la adrenalina marcada. El corazón de Viviane latía de miedo y temor, el de Caleb, latía por la satisfacción de haber aprisionado a su presa nuevamente. Viviane cero, Caleb uno.

La tomó del cabello, con una fuerza descomunal, pero al mismo tiempo procurando no hacerle demasiado daño. Tiró su cabeza para atrás, obligándola a mirarlo a los ojos. Esos ojos que cortaban como cuchillas. La soltó, pero rápidamente la tomó del hombro y dio vuelta, aprisionándola contra el árbol en donde antes se escondía. Una mano la tomó por el cuello, elevándola unos centímetros del césped. Acercó su rostro al de la bruja, respirando el mismo aire que ella, casi rozando sus narices. Serio, implacable. Era la bestia. Era el monstruo. Vio en sus ojos su propio reflejo, y la imagen que se le devolvía no le asustó en absoluto, ya no le molestaba verse a si, a decir verdad, nunca le había molestado. –Quizás te deje vivir… - Murmuró bajando la voz. Procuraba no apretar demasiado su cuello, todavía la quería viva. – Quiero que mandes un mensaje a los tuyos – Exclamó, enarcando una ceja - ¿Comprendes lo que digo, hereje?
avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Invitado

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Viviane M. Harker el Lun Jun 20, 2011 10:08 pm
Se agazapó bajo uno de los árboles intentando controlarse, sintiendo cómo el corazón le martilleaba con rapidez en las sienes mientras que le buscaba con la mirada. Necesitaba un momento de respiro, recuperarse, antes de salir corriendo. Agradecía haberse puesto ropa cómoda y hacer por regla general ejercicio, pero sabía que si quería salir de allí necesitaría todas sus fuerzas. Se mordió el labio inferior por un momento y al escuchar su voz con aquella tonadilla pareció que la sangre se la helaba en las sangres. Se tapó entonces la boca con una de las manos, intentando no respirar fuerte, que no la escuchara. Aquello seguramente terminaría con sus nervios. ¿Dónde se encontraba? Se movió ligeramente para intentar verlo, pero no lo consiguió y eso la puso más nerviosa todavía. Sentía las palmas de las manos humedecidas por el sudor. El frío que había sentido hacía unos minutos había desaparecido por completo al ritmo que su cuerpo se activaba con la intención clara de sobrevivir.

El tirón de pelo provocó que ahogara un gemido, mientras la ponía de pie prácticamente en volandas y echaba el cuello hacia atrás para evitar que el dolor aumentara. Los movimientos de él eran rápidos y bruscos, pronto se encontró con la espalda contra uno de los árboles y el rostro de él a unos pocos centímetros. Era más fuerte, más rápido. La presión en su garganta hizo que alzara las manos intentando sujetar el brazo de él aunque se hacía difícil. La respiración se la entrecortaba mientras notaba cómo estaba elevada del suelo. Maldito fuera, le miraba a los ojos mientras él hablaba. No sabía qué quería, era imposible leer más allá de una promesa de muerte en aquella mirada que la erizaba el vello. Había sido una estúpida intentando hablar con él, debería haberle atacado y haberlo dejado estar. Pero sabía que no podía hacerlo, que siempre que pudiera evitaría la violencia.

¿Un mensaje?—preguntó intentando respirar, casi clavándole las uñas en el antebrazo, hablando de forma lenta, entrecortada, forzada, un hilo de voz mientras le miraba a los ojos. — ¿Qué clase de mensaje? Yo aquí no conozco a nadie.

¿Quería que vendiera a los suyos? ¿Estaba loco? ¿Era eso? Igual quería utilizarla para llegar hasta otra persona. Oh, maldita fuera, por favor que aflojara un poco. La presión era constante mientras le miraba a los ojos y se sujetaba a su brazo. No podía concentrarse para hacer que su Don se activara, que le ayudara en aquel momento. Cerró un instante los ojos mientras intentaba pensar con claridad, tarea difícil cuando su mano impedía que llegara todo el oxígeno necesario hasta su cabeza. ¿Por qué a ella? ¿Por qué le estaba ocurriendo aquello. Se movió entonces, un poco, lo justo mientras le miraba directamente a los ojos intentando serenarse, tenía que hacerlo, buscar una pizca de paz en toda aquella tormenta de emociones donde el miedo era el más persistente de todos ellos.

avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Aurumm~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Miér Jun 22, 2011 2:24 am
Un dolor punzante se instaló en su antebrazo. Eran las uñas de la bruja que se clavaban con fuerza, casi rasgando la piel. Juró ver un pequeño hilo de sangre que se escapaba por allí y no le prestó más atención. Sin embargo, decidió aminorar un poco la presión de su mano contra la garganta. La dejaría respirar, como ya lo había dicho antes, la necesitaba viva. Muerta representaba un peso innecesario. Muerta no podría entregar el mensaje que ahora le parecía acertado enviar a los de su clase. Se encargaría de enviarla al infierno otro día. Tenía mucho tiempo, de eso estaba seguro. Con la mano que quedaba libre, acomodó los cabellos de la joven a un costado de su rostro, casi con delicadeza, pero al contrario de ser algo dulce, el gesto era perturbador. Parecía como si en los alrededores los sonidos se hubiesen extinguido. Quedaban solo las respiraciones entrecortadas de ambos. Respiraciones que se cruzaban por la proximidad latente y dolorosa.

-Shh… Calla, no digas nada – Murmuró posicionando esa mano libre en sus labios, silenciando cualquier murmullo que podría salir más tarde de los mismos. No quería que hablase. La gente que hacía preguntas inútiles le molestaba. Sabría lo que tendría que saber y nada más. No necesitaba que conociese a nadie. Solo requería que el miedo se quedase impregnado en sus pupilas, y que el resto de los hechiceros viera en ellos, signos de perdición y sufrimiento. No quería nada más que aquello. Una ovejita asustada era más que suficiente para alertar a todo el rebaño. Se habían pasado mucho tiempo tranquilos y era hora de que aquella paz terminase. Era hora de que los naturales volviesen a tomar el control y terminar con los monstruos de una vez por todas. Como siempre habría tenido que ser. – Si, un mensaje. Escucha bien lo que diré, porque no pienso repetirlo. - Ladeó su cabeza, como examinando el rostro de Viviane ¿Qué era lo que pasaba por su mente ahora? ¿Sentía acaso la muerte tan cerca como en verdad estaba?

-Irás corriendo como la cobarde que eres, y les dirás que los tiempos de paz acabaron – Era una amenaza. Era un augurio. Era lo que el mismo les deparaba a ellos. A la mierda lo que Jordan y los otros opinasen. Basta de mantenerse tan al margen. Aquí y ahora se pautarían las reglas de un juego infernal. Juego que el bien sabía que ganaría. – Que es hora de terminar lo que una vez se ha comenzado. No más piedad para los herejes. Estáis advertidos, rendiros ahora o sufrid las consecuencias. – Y luego torció su boca en una desequilibrada sonrisa. Macabra y austera. Cruel - ¿Entendiste? – Había olvidado que todavía tenía en sus manos aquella preciada y frágil garganta. La soltó sin más y se separó varios centímetros. – Ahora corre. Vete. Pero recuerda, volveré por ti, y la próxima vez no seré tan bueno.
avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Invitado

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Viviane M. Harker el Jue Jun 23, 2011 9:10 pm
Que los Dioses la ayudaran, estaba delante de un psicópata. La muerte que se leía en sus ojos, el odio, el rencor se entremezclaban y abofeteaban su rostro con cada una de sus palabras mientras que sentía cómo su cuerpo se tensaba. Jamás había estado tan cerca del final o del principio de todo, según sus creencias. Se estremeció de arriba abajo sin poder evitarlo mientras mantenía su mirada en la suya. Casi estuvo a punto de gritar cuando notó cómo la presión disminuía y pudo tomar una bocanada de aire que llegó con fuerza hasta sus pulmones y que provocó que las ideas se calmaran un poco, lo suficiente, como para darse cuenta de lo que él le estaba diciendo. Estaba completamente loco, había un rastro de esa locura en su mirada que se encontraba fija en la suya. Su gesto, apartándole el cabello del rostro hizo que se sintiera fría como la muerte. Había sido una caricia carente completamente de nada más que de la intención de provocarla miedo y, por los Dioses: lo estaba consiguiendo.

¿Un mensaje? Asintió por un momento a sus palabras porque eso era lo único que podía hacer en ese momento. Asentir, darle la razón. Negarse únicamente provocaría a la bestia que se encontraba agazapada en el fondo de aquella mirada y que le observaba con un brillo malicioso que le ponía la piel de gallina. Un nuevo estremecimiento la recorrió de arriba abajo, lentamente, como una viscosa serpiente que se deslizaba por su cuerpo y que la provocaba ganas de vomitar. Sentía el estómago completamente encogido mientras soltaba las uñas de su brazo una vez que su garganta fue liberada y de forma automática se llevó una mano a la misma, rozándosela por un momento. La sentía dolorida, al tiempo que dio un pequeño traspié cuando sus pies por fin volvieron a tocar el suelo. Un traspié que estuvo a punto de lanzarla contra él. Tras de ella sentía la rugosa superficie del árbol pero ni siquiera ella podía darla la seguridad, el lugar de apoyo que necesitaba en ese momento.

Sí, lo he entendido.

No se reconoció su propia voz al hablar, la sentía áspera y ligeramente ronca, como si fuera la de otra persona completamente diferente. Le miró a los ojos un momento, solo un instante y después buscó romper la cárcel en la que se encontraba conformada por el cuerpo del hombre, para salir de allí cuanto antes. Necesitaba irse, correr, liberarse de aquella prisión que le estaba carcomiendo por dentro. Era débil. Se sentía débil. Necesitaba avisar a los suyos, decirles lo que estaba ocurriendo y que tenían un gran problema entre manos que iba más allá de la puñetera Profecía que flotaba por todas partes. Era un problema de carne y huesos, con una mirada acerada que hablaba de muerte. Un Ángel Negro, un Ángel Vengador que comenzaría pronto una cacería que les tenía en el objetivo.

Estaba completamente aterrada.

avatar
Mensajes
24
Créditos
86
Aurumm~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado
Mensajes
24
Créditos
86
Contenido patrocinado

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.