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Preocupaciones nocturnas [libre]

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Mensaje por Diarmaid O´Dowell el Sáb Jun 11, 2011 9:50 pm
Con el mando a distancia en la mano derecha iba cambiando de canal repetidamente manteniéndolos apenas dos segundos para luego pasar al siguiente. Nada de lo que dieran sería de mi agrado por muy interesante que fuera ya que mi mente estaba en otra parte. Finalmente apagué el televisor pero no me moví del sofá sino que me quedé unos minutos observando la pantalla en negro. Tenía que quitarme de la cabeza a la pelirroja que aparecía una y otra vez desde la escena en el baño de aquel bar y la única manera que se me ocurrió fue la de salir a la calle. Ya eran las once de la noche pero al día siguiente, viernes, entraba más tarde al trabajo por lo que me lo podía permitir.

Salí a la calle con unos pantalones tejanos gastados y una camiseta negra que tapaba un abrigo más grueso. El tiempo, tras la tormenta del otro día, se había vuelto más frío y sino quería enfermarme más tenía que ir más tapado. Al cabo de veinte minutos llegé al palacio de los Noctem Aeternus y con tan sólo pasear por sus jardines me sentí lleno de vitalidad al ser un lugar de poder. La noche parecía ser una de las más tranquilas pero no era así.

Se formó un revuelo cuando tres hechiceros entraron en las inmediaciones del palacio. Uno de ellos era una mujer de cabello rubio platino que aparentaría unos cincuenta años, otro era un hombre que aparentaba la misma edad que su acompañante y que por sus músculos marcados intuí que se trataba de un Fortem, y el tercero era una joven que el hombre llevaba en brazos. La chica estaba envuelta en sangre y gemía debilmente mientras se aferraba al cuello del Fortem sin mucha fuerza.- ¿Que ha pasado?- pregunté con preocupación mientras caminaba a la par de los tres hechiceros- Ha sido atacada por unos vampiros no muy lejos de aquí.- me respondió la rubia con voz apagada.- Llevadla a una de las habitaciones, llamaré a Randall para que la vea.- la mujer asintió y entraron en el edificio.

Sin perder un segundo llamé a Randall, si había alguien que podía ayudar a la joven era ella. Angelica Randall era experta en medicina y ya que habíamos perdido el poder curativo ella nos venía muy bien en casos como éste.- ¿Qué mierda quieres a estas horas Collins?- espetó la voz de Angelica desde el teléfono, su mal humor era igual de conocido que su maestría con la curación.- No tengo tiempo para discutir contigo, Randall. Tienes que venir al palacio, unos vampiros han herido a una chica.- le expliqué sin dar muchos detalles.- Joder, voy para allá.- fueron las últimas palabras antes de que colgara.

En esos momentos recordé dos cosas importantes. La primera era que había más preocupaciones que iban más allá que las que tenía uno mismo y la segunda era los peligros que ameazaban a un hechicero. Sin duda la vida de un hechicero no era tan fácil como vendían en las películas de los humanos.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Lun Jun 13, 2011 7:23 pm
Era tarde, al menos lo suficientemente tarde para Viviane. Al día siguiente Le Mystique abría a las diez como hacía siempre y ella aún tenía que llegar hasta su casa, pero estaba allí solo porque le había dicho a Vicent que avisaría a Adrienne de lo que había ocurrido apenas unas horas antes. Se encontraba cansada en cierta manera por el trajín que había tenido todo el día, por el ir y venir con el coche, por asegurarse que el brujo se encontraba bien. Le había dejado descansando, con la promesa de que iría al día siguiente. Las protecciones mágicas estaban alzadas y era difícil que los Equites le encontraran puesto que ya no se encontraba en su hogar. Finalmente habían terminado por ir a la Universidad. No es que fuera la idea más sensata del mundo sobre todo porque Oxford se encontraba a ochenta kilómetros de Londres, pero Viviane había terminado por aceptar.

La reunión con la líder de los Noctem había sido rápida y no muy problemática, menos mal. No estaba del humor suficiente como para que aquello se hubiera terminado por convertir en algún tipo de ritual extraño de ver quién era más poderoso. No conocía bien a la mujer, pero había resultado ser lo suficientemente paciente y accesible como para que todo fuera explicado en apenas unos minutos. En ese momento tenía hambre, llevaba prácticamente todo el día sin probar bocado. Se había preocupado más por el brujo que por ella misma y eso podría pasar factura en cualquier momento. Llevaba un abrigo oscuro donde sobresalía la bufanda de colores cálidos que siempre llevaba cubriendo un jersey a rayas y unos tejanos, las botas que llevaba resonaban contra los pasillos de piedra y estaba deseando deshacerse de ellas en cuanto tuviera ocasión. Sus pies, estaba segura, que se lo agradecerían.

Fue precisamente en uno de esos pasillos cuando estaba a punto de salir que se cruzó con una pareja que llevaba a una joven. Un escalofrío la recorrió cuando vio de lo que se trataba. Vampiros. Joder, puñeteras sanguijuelas. No es que Viviane odiara a esos seres, pero le parecían los más antinaturales de todo: muertos en vida que se alimentaban de sangre. No, en ella no había ningún tipo de atracción antinatural por ellos. Se encontraba andando para atrás por lo que prácticamente estuvo a punto de chocar con las persona que se encontraba en el jardín y que cuando se detuvo y lo vio provocó que un gesto de sorpresa se mezclara con uno de disculpa haciendo que apareciera en su rostro una mueca cuando menos graciosa.

Oh, Bram, lo siento, he estado a punto de arrollarte. Buenas noches, no esperaba verte aquí.—la forma rápida de hablar indicaba con total claridad lo nerviosa que podría encontrarse en ese momento seguramente por todo lo ocurrido en aquel día y aquel vistazo al desastre. — ¿Qué es lo que ha ocurrido?

Su tono era curioso, pero también triste. No sabía muy bien qué podría haber sucedido, pero estaba claro que la hechicera que llevaban al interior se había llevado la peor parte. Los hechiceros sabían que por muy poderosos que fueran siempre había seres que estarían ahí para cazarlos llegado el caso y no solamente eran los Equites los enemigos a los que tenían que rehuir.
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Mensaje por Diarmaid O´Dowell el Lun Jun 13, 2011 11:01 pm
Cuando guardé el móvil en el bolsillo de mi tejano fui a echar un vistazo a los tres hechiceros sin entrar en el edificio ya que tenía que quedarme fuera para recibir a Randall. Esperaba que ella pudiera hacer algo por la joven, tenía una larga vida por delante para truncarse de esta manera. ¿Cuántos años podría tener? Aparentaba diecinueve años así que rondaría por los treinta, no llegaba ni a una cuarta parte de lo que podía vivir un hechicero.

La muerte de uno de nosotros, ya fuesen de los Noctem o de los Sol, siempre era doloroso como también lo era la de los humanos. Ella nos igualaba a todos sin importar categorias sociales o razas, a todos nos acechaba dispuesta a saltar sobre nosotros en cualquier momento. Y si eso no fuera poco nosotros le echábamos una mano en su tarea, matando a otros e incluso a los nuestros. Tal vez por eso la literatura vampírica era tan demandada, esos seres habían vencido a la muerte y seguían en el mundo de los vivos. Últimamente se habían encargado limpiar su imagen humanizándolos pero la verdad era que ese tipo de vampiros eran una minoría siendo más numerosos los que atacaban a los humanos o hechiceros como le había pasado a esa joven.

Justo salí de mis pensamientos cuando vi como alguien estuvo a punto de chocar contra mí por lo que alargué mis brazos para evitar que los dos nos hicieramos daño. Aun así no hizo falta porque ella se detuvo antes de impactar contra mí y entonces fue cuando la reconocí. No pude evitar que una sonrisa dibujara mi rostro, más por el hecho de encontrarme con ella que por la mueca graciosa que se había formado en su cara.- Buenas noches, Viv, y no te preocupes hubiera sido peor chocar con un Fortem.- bromee con un tono suave.- La verdad es que sólo pasaba por aquí y lamentablemente me he encontrado con esta escena.- añadí borrando la sonrisa.

Observando el rostro de Viv pude notar que estaba cansada, se le notaba en los ojos, pero sabía que no se iría sin encontrar respuestas a lo sucedido- Ven, sentémonos primero.- le dije señalando unos bancos de piedra cerca de la entrada del palacio, no olvidaba que tenía que recibir a Angelica.- Por lo poco que sé unos vampiros la atacaron cerca de aquí. Supongo que los otros dos la salvaron y la trajeron al palacio, al ser un lugar de poder podría ayudarla.- le expliqué hablando con calma, intentando responder a sus dudas aunque muchos cabos estaban sueltos para los dos- Lo único que he podido hacer es llamar a Rand...- en ese momento me acordé que hacía pocos meses que Viv había llegado a Londres- a una experta en medicina. Ha estudiado todo tipo de técnicas en los viajes que ha hecho y es una persona importante en la Orden aunque no tenga un puesto en el Consejo.- por mucho que yo sí que formase parte de esa institución pensaba que había hechiceros poderosos que tan sólo eran miembros de la Orden.- Ahora dime, Viv, ¿qué te ha pasado?- no era muy común ver a la dueña de Le Mystique tan agotada al no ser que hubiera tenido que utilizar su poder.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Lun Jun 13, 2011 11:31 pm
Una ligera sonrisa curvó el rostro de la morena ante la broma de él para hacerle entender que le había hecho gracia. Sí, hubiera sido mucho peor, seguramente en esos momentos tendría algún hueso roto o algo similar. Esas moles eran unos buenos guardaespaldas, hasta el punto que con todo lo que estaba pasando en esos momentos estaba pensando en contratar a uno. Je, no se lo creía ni ella misma, pero la verdad es que comenzaba a estar un tanto cansada de tener que ir lidiando con unos problemas en los que se metía sin comerlo ni beberlo. Necesitaba un momento de tranquilidad, un solo instante para detenerse y pensar en sí misma. Era bueno, también, porque no tenía que pensar en lo ocurrido con su familia, pero a pesar de todos los instantes de desconexión eran tan necesarios como respirar.

Escuchó sus palabras sobre la hechicera mientras se movía con él para acomodarse en un banco. Por los Dioses, sí que pintaba mal aquello. Seguramente sería joven, al menos lo parecía cuando le había echado un vistazo. Joven e indefensa, aunque sabía por experiencia que ambos conceptos no tenían por qué ir juntos. No le gustaba pensar en que podría morir, era una de esas posibilidades que estaban presentes y que sin embargo siempre causaban impresión. Para Viviane la muerte no era necesariamente el final, ni mucho menos, era el principio. El principio de una nueva vida, puesto que todo giraba una y otra y otra vez. Para alguien como ella que creía en la reencarnación no era un momento de pérdida, pero aún así sí que había tristeza, sobre todo cuando era alguien tan joven como aquella muchacha.

Hizo un gesto pensativo, un gesto que reflejaba los pensamientos que estaban cruzando su cabeza en ese momento con meridiana claridad. Al menos había alguien que podría ayudarles. En ocasiones echaba de menos a aquellos que podían sanar simplemente con poner las manos, prácticamente habían desaparecido hacía siglos. Era como si aquel don tan exclusivo y diferente, hubiera decidido que era mejor pasar a un segundo plano. Era demasiado milagroso, suponía. Había tantas historias sobre ellos… Viviane conocía sobre plantas y remedios naturales, por lo que había estado a punto de decir que ella podría ayudar, pero si había alguien que hacía esas cosas era mucho mejor no inmiscuirse. Sabía demasiado bien que había personas muy celosas con su intimidad en cuestiones de trabajo.

Tendrán que limpiar bien la herida, esos mordiscos son tremendamente infecciosos.—había visto algunos casos en sus viajes, casos que hacían estremecer a cualquiera. Le miró entonces, pensativa. — Es bueno que haya una especialista, si alguna vez necesitáis ayuda… sabes dónde encontrarme. Mi abuela me enseñó algo sobre plantas medicinales y sobre sus tratamientos.—y finalmente llegó esa pregunta que tanto miedo le daba en cierta manera responder. Miró a Bram con gesto cansado y dejó escapar un suspiro sentada a su lado, jugueteando por un momento con el borde de su abrigo como hacía siempre que se sentía nerviosa, como si se tratara casi de una niña. — Me he estado ocupando de Vicent Jumer… hubo un enfrentamiento con dos magos del Sol en las calles de Londres esta mañana y además aparecieron Equites. Llevo desde entonces con los nervios de punta.

Lo estaba, estaba nerviosa e inquieta, aunque intentara no demostrarlo puesto que por regla general todo el mundo la había visto desprendiendo tranquilidad. Abraham era su amigo, una persona en la que confiaba y a la que respetaba, por lo que había sido sincera, porque… ¿si no podía serlo con él con quién lo sería?

Y además odiaba mentir.
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Mensaje por Diarmaid O´Dowell el Mar Jun 21, 2011 7:20 pm
No se me escapó aquel gesto pensativo de Viviane, la Aurumm estaba preocupada por aquella chica pero no era la única. Desafortunadamente sería una noche larga para todos con un final incierto. No pude aguantar más y saqué la cajetilla de tabaco del bolsillo de mi pantalón, tomando uno de los cigarrillos entre mis dedos. Cuando expulsé el humo de la primera calada, en la dirección contraria a la que estaba Viviane para no molestarla, fue como si se escapara con él las preocupaciones que tenía dentro y que no exteriorizaba en ninguno de mis gestos. Claro que realmente no podía desaparecer así de fácil.

Escuché lo que dijo sobre las hierbas medicinales y sobre como tratar la herida de aquella joven atentamente.- No dudo en la profesionalidad de la nieta de Maeve.- le dije guiñándole un ojo. Había conocido a su abuela muchos años atrás, específicamente en la primavera del setenta y siete, cuando entré por primera vez en Le Mystique. Maeve fue una excelente consejera además de una fuente de conocimiento muy útil que me había ayudado en muchas ocasiones.- Te tendremos en cuenta por si necesitamos ayuda en ese ámbito, bueno y en todo en lo que puedas.- contesté sincero asintiendo una sola vez con la cabeza- Desgraciadamente vamos a necesitarnos más de lo habitual en los tiempos que correrán.- añadí con la profecía en la mente.

Noté el nerviosismo de Viviane antes de que contestara a mi pregunta lo que me preparó para lo que iba a venir aunque no me esperaba un ataque de Sol Invictus. ¿En qué demonios estaban pensando para atacar de ese modo tan abiertamente cuando teníamos que estar más unidos que nunca? Además estaban esos Equites de por medio, me hacía una idea de como estaría Vicent después de todo esto.- Supongo que acabas de hablar con Adrienne teniendo en cuenta que vienes del interior del palacio así que ya has hecho todo lo que has podido, Viv.- la tranquilicé con un tono suave- Tómate un respiro, nos ocuparemos de la seguridad de Vicent respecto a los Equites porque seguro que irán detrás de él. No les suele gustar que se les escape la presa.- bromee para quitarle hierro al asunto, demasiado tenso de por sí.

Fue cuando le di la segunda calada al cigarro que escuché una voz detrás de mí.- Ya estoy aquí, Collins. ¿Dónde está la chica?- como siempre Randall iba al grano. Frente a nosotros se encontraba una mujer de unos cuarenta con el pelo muy corto y grisáceo, de piel bronceada, que nos miraba fijamente con los labios fruncidos en espera de una respuesta.- En las habitaciones del pala...- no me dio tiempo a terminar la frase porque Angelica ya se encaminaba hacía el edificio sin decir ninguna palabra- Haz todo lo que puedas, Randall.- añadí esperando que pudiera hacer algo para salvar a la chica.- Y tú deja esa mierda, te va matar un día de estos y no me gustan los entierros.- añadió antes de desaparecer en el interior del palacio. Hacía mucho que conocía a Angelica y sabía leer entre líneas sus ataques, haría todo lo necesario para que la joven no muriera.

Off: Lo siento por el retraso pero estoy algo líado con los exámenes.
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Mensaje por Viviane M. Harker el Jue Jun 23, 2011 9:11 pm
Viviane no pudo evitar un suspiro un tanto tenso al escuchar el nombre de su abuela, pero poco después una sonrisa recorrió sus labios. No podía estar triste por el comentario, menos cuando sabía que Maeve había sido alguien que había estado activo en la comunidad de magos ingleses desde que se había instalado allí con Morgaine, su hermana. Pensar en ella aunque fuera por unos instantes ensombreció el rostro de la bruja. ¿Dónde estaría? La echaba de menos, echaba de menos esos lazos fraternales que estaban ahí por mucho que la mitad del tiempo Viviane hubiera estado en el otro lado del mundo en uno de sus muchos viajes.

Son malos momentos los que se acercan, pero estoy segura de que juntos podremos sobrellevarlo. En ocasiones me pregunto si es algún tipo de prueba, si están haciendo esto para saber si podemos apartar unas rivalidades estúpidas.—el tono era pensativo mientras hablaba, notando el olor del tabaco procedente del cigarrillo que había encendido. No es que fuera muy amante de ellos, pero tampoco era de las no fumadoras que se quejaban por ello, así que simplemente no dijo nada. —[color=#A5BDBA]Si el Consejo me necesita, estaré aquí, por los nuestros. Nunca he sido de meterme en política, lo sabes, pero como bien dices necesitamos estar unidos en los tiempos que están por llegar.

Respiró hondo por un momento mientras hablaba, jugueteando brevemente con la bufanda mientras fruncía el ceño unos instantes, escuchando sus palabras. La verdad es que no podía hacer mucho más de lo que estaba haciendo. Vicent estaba más o menos seguro en su casa, se recuperaría y después habría que ver qué hacer. No sabía si se acercaría por el Palacio, siempre iba bastante a su aire, sin meterse en todos aquellos asuntos. Alzó por un momento la mirada para fijarla en Abraham con una breve sonrisa.

Tienes razón, no puedo hacer más, pero no puedo evitar preocuparme por la gente que está a mi alrededor… es algo que me sale solo.—se mordisqueó brevemente el labio inferior mientras miraba sus manos y frunció el ceño una vez más. — Temo por Vicent, es cierto que tenía el rostro bastante lleno de sangre, pero tengo la sensación de que si el Equites piensa un poco lo reconocería. Al menos no había cámaras de vigilancia cerca ni de tráficos: las que había lo habían destrozado los Sol. Parece que están intentando llamar la atención sobre ellos y no me gusta nada. No me gustaría sufrir otra caza de brujas como las de antes y menos con la Profecía encima.

Ante la llegada de Randall la muchacha se quedó callada mientras observaba. No la conocía, pero sí que había escuchado hablar a su abuela de ella. Sabía que era toda una profesional por mucho que fuera bastante arisca en sus palabras y movimientos, la chica estaba en buenas manos. Se mordió el labio inferior solo un momento, jugueteando una vez más con el borde de la bufanda mientras la otra bruja se alejaba y miró después a Abraham con una media sonrisilla.

Y tiene razón, a mi el tabaco la verdad es que no me molesta. Muchas tribus lo utilizaban en sus viajes, pero el problema es la cantidad de mierda que tienen los cigarrillos que ya vienen hechos. Al final te veo pasándote al tabaco de liar.

Lógicamente era una broma, uno de esos comentarios que se hacían entre amigos después de tanto tiempo. Se movió hacia atrás, reposando la espalda en el respaldo mientras alzaba el rostro. La luna se encontraba en lo alto y podía sentir cómo la esencia vibraba a su alrededor casi como si estuviera acariciándolos. Era el primer momento desde que se había levantado que se encontraba tranquila, casi relajada.

Off: no te preocupes, es normal, yo también ando bastante ocupadilla con la facultad, así que te entiendo perfectamente ^^

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