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Una cena de negocios. {Ruth Lorderyan}

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Mensaje por Viviane M. Harker el Miér Jul 27, 2011 8:06 pm
A la mañana siguiente de lo sucedido en el bosque, Viviane decidió que Ruth tenía que saber lo que estaba ocurriendo. En los últimos meses habían conseguido afianzar una buena relación, una verdadera amistad, con la líder del consejo de los Noctem. No había sido fácil, pero lentamente se había conseguido. La había llamado por teléfono para decirla que tenía que hablar con ella y que fuera esa tarde noche a su casa para poder cenar juntas. De vez en cuando lo hacían, además a Viviane le gustaba cocinar por lo que no tenía problema. Aquella noche se había decidido por algo sencillo: comida italiana. No tenía que volverse loca buscando los ingredientes y no se tardaba demasiado en hacer. Había salido apenas un par de horas antes de la tienda, dirigiéndose directamente hacia su casa. Nyx la había dado la bienvenida restregándose contra sus piernas como cada día.

La experiencia de compartir casa no había terminado bien, básicamente porque Viviane era en cierta manera demasiado independiente. En cuanto llegó se cambio de ropa quedándose descalza, poniéndose unos pantalones piratas de color oscuro con los que solía hacer yoga y que resultaban tremendamente cómodos, una camiseta de tirantes blanca y se recogió el pelo en un moño. Respiró hondo unos instantes y después se puso a cocinar. Siempre le había gustado. En cierta manera era como preparar una poción como hacían antiguamente. Le había gustado desde que tenía uso de razón porque había sido una actividad hecha con su abuela. En algún momento de la tarde noche puso música, ambiental, música celta que llenó pronto la casa con su melodía, lo mismo que el olor de la comida se extendió con rapidez.

Puso la mesa en el salón, dejó una botella de vino en el interior de la nevera por si querían tomarlo y otra de champán, nunca se sabía, y se aseguró de que todo estaba en orden. Ya solo quedaba esperar a Ruth. Sabía que su amiga era puntual, pero que por regla general estaba tan ocupada que muchas veces era imposible que llegara a la hora. Ruth tenía tantas cosas que hacer que muchas veces se preguntaba cómo no se había vuelto loca por el momento. Se dirigió hacia el salón donde tenía un libro a mitad, sentándose en el sofá. Prácticamente en el mismo momento en el que lo hizo Nyx saltó a su regazo esperando sus mimos y los dedos de la mujer comenzaron a deslizarse por el pelaje con suavidad.

Unos minutos más tarde sonó el timbre de entrada. Dejó que el gato saliera corriendo seguramente hacia el piso de arriba porque no le gustaban demasiado las personas desconocidas y sacudiéndose los pantalones se acercó hasta la puerta para abrirla, esperando que fuera Ruth la que estuviera al otro lado de la puerta.

Hola, pasa por favor.—dijo en el mismo momento en el que verificó que esa era la persona que estaba detrás de la puerta, echándose hacia un lado para que pudiera pasar con comodidad.
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Mensaje por Ruth M. Lorderyan el Jue Jul 28, 2011 3:31 am
Miró el reloj por decimotercera vez. Bien, todavía tenía un poco de tiempo. Estaba al borde de cosas. Apenas si tenía tiempo para respirar, pero algo aparecía y le llenaba la cabeza de problemas. Nunca nadie dijo que ser líder de montones de personas era algo fácil. Todos tenían una queja, una sugerencia, o simplemente se aparecían porque así lo querían, y eso era lo que más le irritaba. Sin embargo, a pesar de todo lo que ocurría dentro de los Noctem, no se arrepentía de haber tomado el puesto. En cierta manera, le agradaba tener el control de lo que ocurría, de saber que sus ideales estaban siendo sostenidos, no solo por ella, si no por decenas de personas que pensaban lo mismo. Su teléfono sonó nuevamente, pero no pensó en atenderlo. Dejó que sonara en su bolso, hasta que aquel que la buscaba, desistió, y el sonido ceso de repente. Su caminar era ligero, tenía prisa, y también bastante hambre.

Se alegró de que Viviane la llamara esa tarde. Se alegró, pero al mismo tiempo se preocupó. Si bien, no había porque tener un motivo para juntarse con ella, el tono de la voz de su amiga le hizo pensar que algo más ocurría. Aquel pensamiento le disgustó. Lo menos que quería era ver a su nueva amiga envuelta en problemas. A pesar de que su relacione se había forjado recientemente, Ruth había desarrollado un cariño especial hacia ella, pero tenía la certeza de que Viviane era un pequeño pero eficiente imán para los problemas. Tocó el timbre mientras movía su bolso entre sus manos, jugando un poco con este. Ruth sonrió cuando Viviane le abrió, y entró sin mas, a la comodidad de su casa. Le echó un vistazo. Era un lugar muy bonito y ordenado, el aroma a comida bailoteaba por toda la sala, y a Ruth le rugió el estómago por unos segundos.

Dejó el bolso y su sacón negro sobre una silla, esperando que ella no se moleste por la comodidad que tomaba. -¿Cómo has estado Viv? – Preguntó con interés, esperando la respuesta de su amiga. Sus pasos iban de aquí para allá, de manera lenta, observando con tremenda curiosidad cada rincón de la casa. Se dejó caer sobre un sofá, mientras miraba a su interlocutora, aun con la sonrisa en su rostro. Sin embargo, aquel gesto se desvaneció cuando se percató de la mirada cansada de Viv. - ¿ha ocurrido algo? – Su voz se llenó de preocupación. – Cuéntame todo.



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Mensaje por Viviane M. Harker el Jue Jul 28, 2011 10:42 am
Un suspiro de alivio llegó a sus labios cuando vio aparecer el conocido rostro de Ruth. Desde el ataque de los Equites —en realidad de uno en particular con cara de ángel y mirada de oscuridad—, habían terminado por formar unos lazos de amistad que iban fortaleciéndose a cada día que pasaba. Cada vez que recordaba aquella noche en el parque Viviane se estremecía. Había sido un ataque en toda regla, mucho más impactante que el que había tenido horas antes. Respiró hondo, unos instantes, mientras veía moverse a la líder del Consejo de los Noctem por su casa. Cerró la puerta tras de sí y miró por un momento hacia la escalera donde Nyx la devolvió la mirada con felina curiosidad.

Todo lo bien que se puede estar, Ruth, ¿y tú?—preguntó mientras sonreía a la mujer. Agradecía que Ruth estuviera cómoda, ella misma se había puesto una indumentaria que si no hubiera tenido confianza en la otra mujer no hubiera osado en utilizar. Se quedó por un momento pensativa y ante su pregunta dejó escapar un suspiro. —Primero deja que traiga el vino.

Una copa de vino no hacía daño a nadie y era preferible que hablaran antes de sentarse a cenar, aunque estaba claro que Ruth tenía hambre. El problema de tener como mejor amiga a una Sight es que por regla general sabían lo que estaba pasando por la mente de otra persona antes incluso de que ocurriera, eran mucho más eficaces que los psike en eso. Y Ruth era una de las mejores Sight que había conocido en su vida. Volvió al salón con dos copas en las que apenas había un par de dedos de vino como mandaba la tradición y se acomodó al lado de Ruth en el sofá, poniéndose de medio lado, al tiempo que dejaba la botella en la mesa baja.

No puedo contigo, en el momento en el que me ves sabes que algo va mal y yo esperaba poder cenar con tranquilidad antes de atosigarte con problemas.el tono era tranquilo, aunque había una cierta diversión en su voz que muchos podrían haber malinterpretado, pero que en realidad solo dejaba ver la realidad: Ruth siempre sabía lo que estaba pasando de una manera u otra. —Ayer, en el Esbat, tuve un encuentro con un Fae muy malhumorado que básicamente me amenazó.
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Mensaje por Ruth M. Lorderyan el Vie Jul 29, 2011 1:37 am
Ruth jugueteó con el borde de su vestimenta, mientras observaba a Viviane, el aroma a comida llenaba todo el ambiente, y no le vendría nada mal una copa de vino. Un poco de alcohol corriendo por sus venas sería lo mejor, para bajar un poco la tensión, relajar, sentirse libre de la presión que invadía todos sus sentidos. Resopló con la pobre respuesta de su amiga. ¿Todo lo bien que se podía estar? Esa no era una respuesta para Ruth. Ser Sight traía sus ventajas y desventajas. Era un don, cuando uno podía adelantarse a las situaciones, hacer planes, recapacitar sobre acciones y demás. Era algo bueno, claro. Pero era todo una maldición cuando comprendías que no había escapatoria. Siempre verías el final de todos y de todo, y poco podrías hacer por ello. Ruth había intentado mas de una vez evitar la muerte de sus allegados, pero falló y quedó destrozada por ello. Cuando lo evitaba la primera vez, la parca volvía a atacar, esta vez de manera mas rápida y eficiente, asique de cualquier manera, todos los que estaban cerca de ella, morirían sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Algo con lo que todavía no estaba en paz. Siempre andaba buscando la manera de no ver cosas, o de no rodearse de gente, porque les cogía cariño rápido y eso no era nada bueno. Con Viviane, se había resignado a no tenerle aprecio, asique prefería simplemente evitar, si podía, las visiones del futuro sobre ella.

El rostro de Ruth fue de pálido a rojo fuego cuando se enteró la noticia. ¿Amenazada?¿Quien demonios se atrevía a amenazar a Viviane? ¿Quién era tan estúpido para intentarlo y luego querer salir vivo de ello? Bufó. La llegada de los Fae no había traído mas que problemas, y comenzaba a tenerles un rencor algo incontrolable. Tenía suficiente con las cuestiones de los Equites y los Sol Invictus. Sin sumar a su hermano y demás problemas que tenía. -¿Quién era? Dime su nombre Viviane.. – Ruth se puso de pie enseguida. No soportaba la idea de que alguien le hiciese daño a las personas que quería. –No te lastimó ¿verdad? – Entonces comenzó a caminar de un lado al otro, como lo hacía siempre que estaba nerviosa, o que no le gustaba algo. Estaba hecha una fiera, no le agradaba que su amiga viera aquel lado. Debía serenarse y pensar. Pensar porque con la cabeza hecha un laberinto no podía hacer nada. Necesitaba enfriar los pensamientos, calmarse. La cabeza comenzó a dolerle y centró su mirada en los ojos verdes y puros de su amiga.

-¿Qué es lo que dijo exactamente? –
Necesitaba que le explicase todo. Que contase con lujo de detalle, cada pensamiento, cada palabra. Todo. Lo precisaba porque así, sabría con que retrucarle al estúpido del Fae que se había metido con ella. No…no se la llevaría tan fácil. Podía estar completamente seguro de aquello. Respiró hondo, sintiendo como las pulsaciones comenzaban a calmarse. Hervía, el mundo era fuego alrededor. – Te prometo que esto no quedará asi..Buscaré al Fae y se arrepentirá de todo.



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Mensaje por Viviane M. Harker el Vie Jul 29, 2011 11:55 am
Viviane era una Aurumm pero aunque no lo hubiera sido la firma mágica de Ruth era lo suficientemente poderosa como para dejarla anonadada cuando se enfadó. Pareció que de una simple estrella pasara a convertirse en una SuperNova. Por un momento se extendió por toda la habitación hasta que logró serenarse. Sabía que su amiga era poderosa, nadie que no lo fuera llegaría al Consejo, pero en esos momentos no pudo evitar maravillarse con los colores de su firma que brillaban y se movían con rapidez producto del enfado. Tuvo que serenarse y aplacarlo, dejar que su mirada volviera a ser la de siempre, mientras clavaba sus ojos en los de ella. En ocasiones le había sucedido de quedarse embobada mirando la firma mágica de otra persona. Era un espectáculo tan bello, tan cargado de magia, tan especial que sentía que muchas personas no lo vieran de la misma manera. El problema es que llegaba el punto en el que se olvidaba de la realidad. Gracias a los Dioses Ruth la miró, hablándola directamente, apartándola de ese baile impresionante de sensaciones.

Se incorporó a su vez mientras tomaba la mano de Ruth, poniéndole la copa en las manos y de paso se la apretaba por un instante. No estaba acostumbrada a aquellas muestras de lealtad aunque ella misma las hiciera en más de una ocasión. Los lazos que las habían unido eran fuertes, unos cimientos que estaban ahí. La mujer que estaba delante de ella se estaba convirtiendo lentamente en un puerto al que acudir cuando las cosas estaban demasiado revueltas. Viviane sabía cómo hacer frente a sus problemas, pero en aquel punto sabía que era algo que podría afectar a todos los Noctem. Tenía que hacerle entender lo que el Fae le había dicho y eso le provocaba escalofríos. En cierta manera había conseguido hacerle frente porque había habido otra persona que le había aterrorizado todavía más: el Equites que le había amenazado en un parque había sido terrorífico, un verdadero Ángel de Muerte.

Desprecia a los humanos y a los Noctem, nos considera poco más que marionetas que no sabemos ni lo que hacemos. Es más, tengo la sensación que se cree algún tipo de Dios de la Guerra.—se quedó pensativa unos instantes mientras recordaba la conversación que había tenido, frunciendo el ceño. —No me gustó su forma de hablar, ni de comportarse, pero la verdad es que no estaba tan interesado en nosotros en realidad sino que su objetivo era otro.—clavó sus ojos verdes entonces en Ruth. —Los Equites, está interesado en ellos. El revuelo que hemos notado creo que está relacionado con algo que ha pasado allí. Quiere encontrarlos y aniquilarlos, pero algo me dice que no se quedará solo en ese punto sino que en su cabeza hay dominación, destrucción, sumisión.

Lo había, lo había visto en sus ojos. Lo que poca gente se daba cuenta cuando miraba a Viviane es que no era una simple jovenzuela Noctum, sino que había algo en su interior que burbujeaba por salir, por desatarse, algo que estaba relacionado con sueños de otras épocas, de otros lugares, aunque no había analizado demasiado ese punto todavía. ¿Temor?
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Mensaje por Ruth M. Lorderyan el Lun Ago 01, 2011 9:36 pm
Se detuvo, apoyando las manos sobre sus caderas, poniendo los brazos en forma de asas. Cerró los ojos, frunciendo el ceño y una arruga se le formó entre ceja y ceja, de manera graciosa. Pero estos no eran tiempos para reír. En aquel mundo al cual se había transportado mentalmente, las cosas eran más tranquilas. No había problemas, guerras ni discusiones. Uno podía demostrar lo que era, sin temor a lo que pudiese ocurrir. Sabía que al abrir los ojos, las cosas cambiarían completamente. Todo lo que soñaba se destruiría al dejar entrar la luz en su ceguera temporal, aplastando cualquier retazo de esperanza que podía quedar allí. Escuchó las palabras de Viviane, como si de ellas dependieran miles de vidas. En efecto, lo hacían. De lo que la morocha le dijese, dependían sus actos, y los del resto de sus allegados. No había manera de ralentizar el proceso, tarde o temprano, las cosas se saldrían de control. Siempre lo supo, pero nunca creyó que el momento llegaría tan rápido. Allí estaban, frente a ella, miles de misterios a resolver, cosas que pensar, y demás. Gracias al cielo que tenía un vaso de vino en la mano.

Misma copa que se llevó a los labios y bebió, pretendiendo sacar de ahí soluciones. Una vez saciada su sed, dejó la copa en una mesita y dio pequeños pero certeros pasos hacia su amiga. Tomó las manos de esta con solemnidad, mostrando aquel porte leal, firme y confiable, que tenía cuando estaba segura de algo. Oh, estaba completamente segura. De sus labios dejó escapar un suspiro que se convirtió en la nada misma, y cuando sintió que su corazón había quedado sereno por completo habló – Me pondré en contacto con quien sea necesario Viviane, nadie volverá a amenazarte. Puedes estar segura de ello…Este Fae se ha equivocado de persona.. – Dijo. Acto seguido le dio una mirada que parecía tener fuego dentro, pero de forma protectora. No entraba en su mente la idea de que alguien quisiera atacar a Viviane, siendo ella una persona dulce.

-Tendré que …. Hablar con Samuel sobre esto…No tengo otra opción –
La idea de visitar a su hermano no le agradaba en lo más mínimo. No después de la última discusión que habían tenido. A pesar de todo, de que en el fondo le quería, no podía evitar que el fuera de otro bando, con otro pensamiento y con otras cualidades. Eran completamente diferentes, pero tendría que relatarle esto y alertarlo. No iba a dejar que el también estuviese en peligro. -¿Sabes lo que esto significa verdad? – Hablaba más para si, que para otra cosa, pero al mismo tiempo quería que Viviane la ayudase, sus consejos siempre habían sido los mejores. – Significa el principio de una guerra. Si este Fae viene a por lo equites, entonces podremos asegurarnos que algo se traen entre manos…Creo que…Que es algo mas grande que nosotros..Esto no me gusta en absoluto.



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Mensaje por Viviane M. Harker el Lun Ago 01, 2011 11:01 pm
Viviane miró los ojos de Ruth mientras hablaba y sabía que su amiga no dejaría de hacer lo que fuera necesario para mantenerla a salvo. Eso provocó que se le encogiera el estómago porque no quería que se pusiera en peligro, no por ella. No quería que nadie sufriera por ella, ni que muriera. Apretó con firmeza, sin embargo, sus manos. Sabía que la necesitaba, que necesitaba su presencia de la misma manera que ella la necesitaba a ella. En aquellos momentos que se presentaban oscuros, Ruth se había convertido en uno de los focos de luz de Viviane. Era su mejor consejera, su confidente y su apoyo. En cierta manera también creía que era a la inversa. Había sido la persona que más rápido había entrado en su corazón en Londres. Todo había comenzado aquella noche que fue a hablar con ella sobre el asunto del Equites que la había amenazado. Habían hablado, se habían relajado y desde ese momento se habían entrelazado lazos tan fuertes que estaba segura de que no sería nada fácil poder romperlos.

En un movimiento que no pudo ni quiso evitar ser movió hacia delante para poder abrazarla. Fueron solo unos segundos, unos segundos preciosos. Era como una hermana. En cierta manera era la familia que había perdido. Respiró hondo, moviéndose hacia atrás para mirarla y tomando un solo instante su mano, la dirigió hacia el sofá mientras volvía a servir el vino y le entregaba una copa para acomodarse a su lado. Respiró hondo pensando en las palabras que le había dicho. Sabía que era necesario comunicarse con los Sol, a fin de cuentas tenían que saber lo que estaba pasando, pero… ¿qué harían? ¿tomarían partido por unos o por otros? Tenían la oportunidad de vengarse de aquellos que tanto daño habían hecho en el pasado y en cierta manera juraría que darían el paso.

Gracias Ruth, pero no quiero que te expongas por mi culpa ¿de acuerdo? Sobreviví a un Equites, espero poder sobrevivir a un Fae y estaré a tu lado.—lo que no dijo es que había sobrevivido a aquel Equites porque parecía que la tierra se le había tragado por completo. Se descubrió pensando en dónde podría estar y frunció el ceño para centrarse en la conversación que tenía delante. — Los Sol tienen que saber lo que está sucediendo.— asintió pensativa después mientras daba un sorbo de su copa de vino mirando después el líquido rojizo con el ceño fruncido por un momento. — Estamos en guerra, lo sé, una guerra que puede ser destructiva para todo y para todos. Antes o después vamos a tener que tomar una posición, no podemos estar eternamente de forma neutral. Y estoy contigo, hay algo que se mueve y que está relacionado con la profecía. No sé bien qué es, creo que nadie lo sabe, pero…—frunció el ceño por un momento, pensativa, deslizando el dedo por el borde de la copa solo un instante. — Tenemos que prepararnos para lo peor. Está claro que los Fae no son a los que se refiere la Profecía, sino que hay algo más. Creo que les ha cogido tan desprevenidos como a nosotros. Hay rumores, rumores sobre lo que puede haber sucedido al Otro Lado. Por lo que parece los Equites lograron cruzar y volver.
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Mensaje por Ruth M. Lorderyan el Mar Ago 09, 2011 6:13 pm
Y si alguna vez deseó algo, esta vez lo hizo con más fuerza. Deseaba que Viviane no tuviera que verse metida en todo este problema. Sinceramente, la morena parecía tener una especial afinidad para estos. Era como un imán andante de peligros, y eso más que hacerla reir por lo raro que sonaba, le preocupaba, y mucho. Viviane había pasado de ser una amiga, a ser como la hermana que siempre quiso tener. No iba a dejar que nada le ocurriese, aunque eso significaba cargarse a todos los faes y equites del mundo. Simplemente quería mantenerla a salvo, todo el tiempo posible. Alejarla de los males, y hacerla sentir bien. Negó con la cabeza, cuando mencionó lo primero, lo referido a no exponerse. Creía que Viviane la conocía lo suficiente para darse cuenta de que aquel pedido era absurdo, y que a pesar de todas las negativas que le diese, la hechicera seguiría de pie, frente a ella, protegiéndola. –Ni se te ocurra. No te dejaré sola, ¿De acuerdo? Puedes haber sobrevivido al Equites, pero no me fio de los Fae. Nunca se sabe para dónde saldrán..

Volvió a reclinarse en el sofá, más decidida, más segura que veces anteriores. Si alguien abriera su mente en esos instantes, se hubiera encontrado no solo con un laberinto intrincado, sino con un caos que atrapaba todo, lo consumía y lo largaba convertido en algo extraño. La nueva copa, rellena con el líquido aliviante, se movió con delicadeza, producido por el movimiento de las muñecas de Ruth. Sus ojos ahora descansaban en un punto inexacto entre el suelo y la pared que tenía en frente, hasta que la dulce voz de su amiga la trajo de nuevo a la realidad. A la dura y pesada realidad. –Intentaré que esto no se convierta en algo de lo que luego podamos arrepentirnos – Murmuró afligida momentáneamente. No quería ver a los humanos metidos en algo como esto. Sabía el daño que podía ocasionarles, y aquello no le gustó para nada.

-Tienes razón. Esto es algo mucho mas grande que ellos, y que nosotros mismos. No podemos pasar por alto todas las advertencias. Es hora de actuar ..- Explicó bebiendo cada tanto la copa que tenía entre las manos – Pero temo lo que pueda decidir Samuel…Conozco sus ataques impulsivos, y si lo encuentro de malas, probablemente comience la guerra que espero evitar a toda costa – Su voz era entrecortada por momentos, y por otros, llenos de valentía y coraje. Ruth se encontraba confundida. Sus ojos se clavaron en los de Viviane por unos segundos, viendo en ellos la misma confusión – Temo que los humanos terminen por enterarse de todo…y si algo les ocurre no podré perdonármelo… - Suspiró – Nunca quise que este momento llegara. Aunque lo había visto una vez en un sueño mal recordado. Deberemos poner manos a la obra y empezar a alertar al resto.



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Mensaje por Viviane M. Harker el Mar Ago 09, 2011 10:35 pm
Y lo sabía, sabía que no podía confiarse en los Fae. Eran caprichosos y volubles como la Naturaleza, eran creadores y destructores al mismo tiempo. En el pasado en ocasiones habían sido adorados como Dioses y eso había provocado que tuvieran el Ego tan subido que muchas veces era imposible que vieran más allá. Iban a ser los causantes de que todo terminara por irse de madre, como se solía decir, es más, estaba convencida de ello. Cerró los ojos por un momento sentada junto a Ruth, asintiendo por un momento. Sabía que no estaba sola, de la misma forma que Ruth debía entender que ella no la dejaría. Estaban juntas en eso. Ruth se había convertido en una hermana, en la persona en la que más confiaba en esos momentos en Londres y, por su parte, quería, sentía la necesidad, de ayudarla en todo lo que fuera posible.

Abrió los ojos entonces, dejando la copa a un lado y tomando una de las manos de Ruth entre las suyas como si de esa manera pudiera entregarla parte de su energía. Sabía el peso que llevaba la Sight sobre los hombros. La mirada de sus ojos era demasiado similar a la que había visto en más de una ocasión en los ojos de su madre. Era el peso del conocimiento de unos hechos terribles que no sabía si podrían ser cambiados. Viviane no creía en que el destino estuviera hecho en piedra, sino en arcilla que podía ser modificada, pero era cierto que era muy difícil, que para hacerlo había que volver a escribir muchos caminos y en ocasiones era imposible atajar todas las rutas. Aun así, se lucharía para que todo volviera al equilibrio necesario.

No estás sola Ruth, me tienes aquí para ayudarte en todo lo que pueda. Sé que no tengo la capacidad de muchos de los más antiguos y que no tengo la fuerza suficiente, pero soy nieta de mi abuela.—una ligera sonrisa se deslizó por sus labios mientras le miró a los ojos. Ruth conocía a Maeve de antes y sabía que ambas habían tenido tratos, básicamente porque su abuela había sido una buena y reconocida sanadora, además de dar buenos consejos. — Samuel puede tener todos los ataques de ira que quiera, pero tiene que pensar antes de actuar o se les irá de las manos. No puede lanzarse a ciegas, alguien le tendría que decir eso, sino terminarán destruidos. La sed de venganza es lo que nos está llevando hasta este punto.—apretó los dientes por un momento con gesto pensativo, apartando la mano para poder tomar su copa y dar un ligero sorbo de la bebida mirándola después por un momento. — No puedes culparte de todo lo que pueda pasar, a mi tampoco me gustaría que les ocurriera nada, pero antes o después se enterarán. Este también es su mundo y hay algunos que finalmente pasarán la línea. No todos, no quiero decir eso, al menos que esto se vaya de las manos de todo el mundo, pero algunos se enterarán. Solo espero que cuando eso ocurra no suceda como en el pasado o… entonces sí que sea lo que sea lo que tiene que venir… ganarán.
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